Julián Castro, durante su intervención en la Convención Demócrata de 2012, en Charlotte (Carolina del Norte)
Julián Castro, durante su intervención en la Convención Demócrata de 2012, en Charlotte (Carolina del Norte) - Reuters

Julián Castro, el nieto de una mexicana que aspira a presidente de EE.UU.

El exalcalde de San Antonio (Texas) y secretario de Vivienda con Obama confirma su pretensión de alcanzar la Casa Blanca

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Aunque quedan todavía más de dos años para las elecciones presidenciales de 2020, el hispano Julián Castro ya ha dado el paso de postularse como candidato a la Casa Blanca. Pese a su juventud (43 años), este hijo de mexicanos nacido en San Antonio (Texas) atesora una importante experiencia en cargos políticos y emerge como una de las estrellas en ascenso entre los demócratas.

Formado en ciencias políticas y comunicación en la universidad de Stanford y doctorado en la escuela de Derecho en Harvard, con tan solo 26 años se convirtió en alcalde de su ciudad natal. En la Convención Demócrata de 2012 llamó la atención de muchos por el desparpajo mostrado en la tribuna de oradores y en 2014 lo fichó el entonces presidente de EE.UU., Barack Obama, como secretario de Vivienda.

Su nombre se barajó para formar «ticket» con Hillary Clinton en la candidatura demócrata para las presidenciales de 2016, aunque finalmente el escogido fue el senador y exgobernador de Virginia Tim Kaine.

Ahora ha dejado claras sus intenciones de aspirar a lo más alto. «Tengo todo el interés en presentarme», dijo a la cadena NBC News al ser preguntado sobre sus intenciones de competir en las elecciones presidenciales de 2020. «Parte del proceso para decidir si me presento –continuó– es escuchar a la gente y sentir la temperatura» de los votantes.

Precisamente, el próximo viernes protagonizará un evento en New Hampshire que servirá de plataforma de lanzamiento para su posible candidatura. Se trata de la ceremonia de entrega de los premios anuales de los jóvenes demócratas del estado, que normalmente no congrega a más de 125 personas y para la que en esta ocasión, ante la expectación creada, los organizadores han tenido que buscar un recinto más amplio, la sede del Instituto de Arte de Manchester, principal ciudad del estado.

Es precisamente en New Hampshire donde tradicionalmente comienza la sucesión de elecciones primarias que celebran los partidos demócrata y republicano para escoger a sus respectivos candidatos presidenciales (antes tienen lugar las asambleas conocidas como caucus en Iowa).

Hace unos días, Castro fue uno de los intervinientes en un encuentro de latinos en Washington en el que se le presentó con el mensaje de «Castro 2020» proyectado en una pantalla.

Por el momento, este año se centrará en las elecciones de mitad de legislatura («midterm»), en las que se renovará la Cámara de Representantes y parte del Senado. «Voy a dedicarme en 2018 a asegurarme de que los jóvenes candidatos progresistas son elegidos», asegura. Castro dice sentirse «impresionado con el trabajo de campo que han hecho los demócratas de New Hampshire para hacer que la gente joven dé el paso, apoyando a candidatos que recuperen escaños importantes». Él mismo tiene un hermano gemelo, Joaquín, que es congresista.

Julián Castro (en el centro), con Michelle Obama y con su hermano Joaquín en 2012
Julián Castro (en el centro), con Michelle Obama y con su hermano Joaquín en 2012-Afp

Desde enero cuenta con su propio Comité de Acción Política (PAC, por sus siglas en inglés, organización dedicada a recaudar fondos para financiar las campañas electorales), con el nombre de Oportunidad Primero.

El político texano considera imprescindible que los demócratas recuperen terreno tanto a nivel federal como estatal frente a la presidencia de Donald Trump. «Este tipo está llevando al país en la dirección completamente equivocada y está dañando a la gente mientras lo hace», denuncia. El exalcalde de San Antonio tiene una «visión completamente diferente del país» y considera que se presenta ahora «un momento importante para cambiar las cosas».

Obama, en 2014: «No olvida de dónde viene»

Los orígenes mexicanos de la familia de Julián Castro le sitúan como contrapunto a las políticas migratorias de Trump, que ha hecho de su promesa de levantar un muro en la frontera con su vecino del sur uno de los grandes emblemas de su mandato.

La abuela del político demócrata llegó a Estados Unidos desde México en la década de 1920 y trabajó como empleada doméstica, cocinera, niñera, y «lo que tuviera que hacer para mantener un techo sobre la cabeza de su familia», explicó el propio Obama en su día, cuando nombró al prometedor político como secretario de Vivienda.

Su madre, María del Rosario «Rosie» Castro, es una conocida activista por los derechos de los chicanos (mexicano-americanos) y promotora de un partido latino en Texas, La Raza Unida.

En cuanto a Castro, el entonces presidente destacó que había «revitalizado una de las ciudades más importantes del país» y que nunca se había olvidado «de dónde viene». «Julián ha vivido el sueño americano», resumió. Pero sus ambiciones van más allá. ¿Verá el mundo un Castro en la Casa Blanca?