Internacional

Guterres se fija Siria y otras guerras como prioridades para la Secretaría General de la ONU

El ex primer ministro portugués espera que el consenso internacional sobre su designación se extienda a los conflictos abiertos

Guterres, ante la Asamblea General junto a su predecesor, Ban Ki-moon
Guterres, ante la Asamblea General junto a su predecesor, Ban Ki-moon - AFP
EFE Nueva York - Actualizado: Guardado en:

El próximo secretario general de Naciones Unidas, el portugués Antonio Guterres, fijó cuales serán sus prioridades en el cargo cuando tome posesión del mismo al término del mandato de Ban Ki-moon. El ex primer ministro luso prometió que intentará unir a toda la comunidad internacional para terminar con conflictos como los de Siria, Yemen o Sudán del Sur.

«Sin paz, la vida está vacía de todo sentido. Sin paz, no podemos garantizar el desarrollo sostenible y el respeto de los derechos humanos», dijo en sus primeras palabras tras ser elegido por aclamación en la Asamblea General. Guterres, con fama de gran mediador y de ser capaz de forjar acuerdos, apeló a todos los gobiernos para dejar atrás sus diferencias en favor de una paz que es hoy la «gran ausente» en el mundo.

«Las amenazas que pesan sobre nuestra seguridad colectiva, sobre la naturaleza misma de nuestras sociedades y la supervivencia del planeta tal y como lo conocemos, son tales que nuestro interés común debe imponerse sobre todo aquello que nos divide», señaló Guterres.

Respaldo unánime

Por lo pronto, el político portugués ya ha logrado unir al mundo en una cosa: el respeto por su figura y por sus planes para la ONU. Elegido con unánime respaldo tanto en el Consejo de Seguridad como en la Asamblea General, Guterres ha reunido un consenso que la mayoría de diplomáticos consideraban muy difícil a vista de las divisiones que se viven actualmente en la escena internacional.

Hoy, todos los grupos regionales alabaron su experiencia, su capacidad y su visión y dejaron claro que esperan que dé un nuevo impulso a Naciones Unidas en un momento delicado. La embajadora estadounidense, Samantha Power, destacó su capacidad para conseguir cosas y no quedarse en la jerga, los acrónimos y las declaraciones «estériles». Se trata, dijo, de alguien con «cabeza y corazón», capaz de tener a los jefes de Estado al teléfono para movilizar coaliciones y de sentir al mismo tiempo «el dolor de los vulnerables». «Es una elección fantástica para dirigir esta organización», resumió el actual secretario general, Ban Ki-moon.

Guterres adelantó que va a tener un enfoque «humilde», tendiendo puentes, y no tratando de imponer sus opiniones, y subrayó que la «dignidad humana» estará siempre en el centro de su acción. En un discurso en inglés, francés y español, hizo un llamamiento en favor de la «diversidad» y urgió a combatir el terrorismo y, al mismo tiempo, el populismo que, merced al primero, va ganando terreno.

«Tenemos que asegurarnos de que somos capaces de romper estas alianzas entre todos esos grupos terroristas o extremistas violentos de un lado, y las expresiones de populismo y xenofobia del otro», dijo.

Sobre Siria, quizás la crisis más acuciante para la ONU, confió en que las próximas conversaciones entre las potencias permitan superar divisiones y avanzar hacia la paz. Guterres, además, prometió que garantizará la aplicación de los grandes logros recientes del mandato de Ban: los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible y el acuerdo climático de París. Y también hizo una mención especial a su deseo de trabajar por la igualdad de género. «La protección y el empoderamiento de las mujeres y niñas seguirá siendo un compromiso prioritario para mí», añadió, en unas palabras que arrancaron los aplausos de la Asamblea General, donde decenas de países demandaron en los últimos meses situar a una mujer al frente de la ONU.

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