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Diane James resiste solo 18 días como líder de la UKIP

Nigel Farage asumirá su lugar como responsable interino hasta elegir el nuevo sustituto

La ya exlíder de la UKIP tras la conferencia de su partido en Bournemouth
La ya exlíder de la UKIP tras la conferencia de su partido en Bournemouth - AFP
Luis Ventoso Corresponsal En Londres - Actualizado: Guardado en:

Diane James, una ex ejecutiva del sector sanitario de 56 años, solo ha resistido dieciocho días como líder del partido populista eurófobo UKIP, que vive una guerra civil y una crisis de identidad. La sombra del estrambótico y carismático Nigel Farage, de 52 años, que había sido el rostro de la formación desde 2009, ha resultado demasiado alargada. La situación es tan rocambolesca que no se sabe muy bien quien manda a día de hoy en UKIP. Algunos dicen que en realidad Diane James nunca formalizó su puesto de forma oficial y que técnicamente Farage sigue siendo el líder. Experto en dimisiones con freno y marcha atrás, asegura que «no vuelvo, estoy retirado». El problema de fondo es que UKIP ha perdido su razón de ser tras el triunfo del Brexit en el referéndum y al apropiarse el Partido Conservador de buena parte de su postura anti-europea.

James dio el portazo con un comunicado en la noche del martes, invocando razones «personales y profesionales» y que no se respeta su autoridad. «Está claro que no tengo suficiente autoridad, ni el apoyo de los eurodiputados y mandos del partido, para implantar los cambios que veo necesarios y en los que basé mi campaña». También se habla de que se quedó muy afectada tras recibir un escupitajo de un detractor en la estación de Waterloo de Londres.

En las filas de UKIP se dice que James no tenía realmente ganas de asumir el puesto, que lo hizo de un modo desganado. De hecho ni siquiera se molestó en hacer campaña en las elecciones internas, que ganó cómodamente.

Farage, que se ha dejado ver apoyando la campaña de Donald Trump en Estados Unidos, donde lo conocen como Mr. Brexit, aseguraba que «no volvería ni por diez millones de dólares». Cuándo le preguntaron si lo haría por 20 millones, contestó con «estoy retirado». El dicharachero político de la pinta y el cigarro se marchó tras la victoria en el referéndum, alegando que quería recuperar su vida personal. Sin embargo, ante un vacío de poder, ha decidido asumir las riendas de manera interina hasta que sea elegido un nuevo responsable.

Diane James no dejará sin embargo su escaño en el Parlamento Europeo, que obtuvo en 2011. Al igual que sucede con Farage, se da la paradoja de que son eurófobos que viven de la UE.

Cuna en Cambridge

La dimisionaria obtuvo el 16 de septiembre el 47% de los votos en las primarias, con 21 puntos de ventaja. Nacida en Cambridge y soltera, fue empresaria, trabajó treinta años como ejecutiva en el sector de la gestión sanitaria y habla francés y alemán. Inició su carrera política como concejala independiente y se sumó a UKIP en 2007, desengañada con el Partido Conservador. En su discurso de aceptación dijo retadora: «No soy como Nigel, ni tampoco una Nigelita». Las fotos de su cara de repelús al recibir los besos de felicitación de Farage en la hora del relevo fueron muy destacadas en la prensa británica. A James se la considera más moderada que Farage, aunque ha llamado la atención al declararse admiradora de Putin.

UKIP nació en 1991, fundado por el historiador Alan Sked, pero creció gracias al tirón estrafalario de Nigel Farage, su dirigente desde el 2009. En 2013 dieron en las elecciones locales el primer aviso de que eran relevantes, hasta el punto de que su crecida fue lo que llevó a Cameron a convocar un referéndum sobre la UE. Con aquella decisión de riesgo, que le ha costado su carrera política, quería evitar una sangría de votos hacia el nuevo partido eurófobo. En 2014, UKIP ganó las elecciones europeas en el Reino Unido, toda una campanada. Pero en 2015 se vieron castigados por las peculiaridades del sistema electoral. Con cuatro millones de votos solo obtuvieron un diputado, mientras que el SNP escocés logró 56 con solo 1,3 millones de papeletas.

UKIP se define como un partido libertario y liberal, pero practica más bien el populismo de derecha dura, a veces en los límites de la xenofobia. Hoy buena parte de su discurso está en boca del nuevo poder tory. Theresa May, por ejemplo, abrió la convención de su partido en Birmingham el pasado domingo diciendo que el Brexit supondrá que «el Reino Unido volverá a ser un país independiente y soberano». Una frase que Farage se ha pasado años repitiendo.

El sustituto de Diane James podría ser Paul Nuttall, que era vicepresidente de UKIP con Farage, o Steven Wolfe, que fue descalificado de manera un poco chusca en las pasadas primarias con el pretexto de haberse anotado tarde. O el propio Farage, claro, con quien nunca se sabe.

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