Susana de Cruylles, psicóloga clínica y terapeuta de familia
Susana de Cruylles, psicóloga clínica y terapeuta de familia

Traumas infantiles: cómo coger el toro por los cuernos

Dos expertos explican a ABC cómo prevenir y tratar el problema a base de sesiones de «mindfulness» y yoga desde el colegio

MADRIDActualizado:

Un niño cargando con una pesada mochila a la espalda y cogiendo a un toro por los cuernos, es la imagen que le gusta al profesor Víctor Carrión, jefe del departamento de psiquiatría infanto-juvenil de la Universidad de Stanford, cuando quiere describir lo que es la prevención y el tratamiento del trauma infantil a base de sesiones de «mindfulness» y yoga desde el colegio, cuya eficacia está siendo probada en experimentos dirigidos desde su departamento de Stanford, con mas de 2000 niños en colegios y hospitales de California y centrando la investigación en técnicas de neuroimagen cerebral de máxima vanguardia.

Víctor Carrión, jefe del departamento de psiquiatría infanto-juvenil de la Universidad de Stanford
Víctor Carrión, jefe del departamento de psiquiatría infanto-juvenil de la Universidad de Stanford- ABC

Junto a la doctora española Susana de Cruylles, psicóloga clínica y terapeuta de familia, han impartido un seminario en la Comunidad de Madrid, de cara al comienzo del curso, sobre la prevención y preparación mental de niños en edad escolar para combatir el estrés, los cambios emocionales, los traumas posibles de la vida de estudiante y de familia y nos reciben a ABC Familia.

—¿Qué estamos haciendo mal con nuestros niños?

—VC: En un extremo tenemos niños que no están nada protegidos y tienen experiencias muy traumáticas que no comunican porque no tienen interlocución directa con alguien que los debe de proteger. En el otro extremo, tenemos niños sobreprotegidos, de manera que el niño aprende a manejar situaciones que sean difíciles, en su beneficio.

—¿Es la primera vez que se da esta situación de sobreprotección?

—VC: Es interesante y a veces pienso que las generaciones que han tenido experiencias en un extremo, están ahora situándose en la experiencia contraria. Si hay mucha ansiedad cuando se está criando a los niños, se puede generar una gran tensión por el deseo de que todo esté bien y eso no es un problema, todos queremos que todo esté bien para los niños, pero si son ellos los que toman todas las decisiones, entonces ésto causa ansiedad al niño, pues siente que sus cuidadores no tiene la autoridad que deben y se sienten inseguros. La ansiedad es un problema, porque en términos de capacidad para analizar el estrés si uno se siente más ansioso, puede disminuir la capacidad para confrontar el estrés.

—SC: Esa es la curva de la U invertida: esto es importante, está comprobado que necesitamos el estrés y que puede ser muy saludable, e inclusive nuestro sistema inmunológico se desarrolla bien, porque tiene experiencias con el estrés, de la misma manera si un niño está preocupado por el examen que va a tener al día siguiente, lo hará mejor que si no lo está. Hasta ahí llega la primera parte de esa curva que va subiendo si tienes capacidad para estrés y lo estás manejando. Hasta un punto óptimo, después, si el estrés continua subiendo, la salud, la felicidad, la prosperidad... Todo empieza a disminuir y el estrés traumático se encuentra en esa segunda parte de la figura y lo que vemos ahí son episodios de violencia, doméstica, hacia compañeros, agresividad en casa...

—¿Ha habido alguna vez, mas casos que ahora de agresividad infantil contra abuelos, padres, compañeros de colegio, profesores?

—VC: Sí, aunque antes era mas callado y no se sabía. Ahora todo se conoce por internet, pero el problema es que el estrés traumático se acumula, e individuos que han tenido experiencias cuando tienen 5, 6 o 7 años, van acumulando problemas según van teniendo mas experiencias en la vida. Es muy gráfica la idea de la mochila: todos podemos cargar cierto peso pero si tienen 5, 6 o 7 años, no puede ser muy pesada pues te caerías para atrás. Y lo mismo pasa con el estrés. Si hay mucho, no lo vas a poder manejar. Allí empiezan los problemas y se traducen en el ámbito académico, social, cognitivo, emocional.

—¿El estrés se contagia?

—VC: Sí, sabemos que se contagia por personas que tienen oficios de alta responsabilidad tienen muchos más episodios de estrés porque están en permanente contacto con él, viviendo tensiones y traumas.

—¿Y de padres a hijos?

—VC: De generación en generación también sabemos que se pasa y es muy interesante porque hay veces que ves en niños todos los síntomas de trastornos de estrés y no encuentras la causa, ni el trauma hasta que conoces a sus padres, hablas con ellos y te das cuenta de que son ellos los que tienen problemas de trastornos y el niño lo ha aprendido y lo ha normalizado.

—SC: algo tan simple como un miedo, a las arañas o a los perros, preguntas en la familia y siempre alguien lo tiene y se lo ha pasado al niño.

—¿Contra el temor cómo se lucha?

—VC: No se lucha mucho, porque el temor es una alerta y nos puede ayudar, el problema es que no sepamos cuando pararlo y cuando tenerlo encendido. Las consecuencias son problemas de salud que se desarrollan.

—¿La disciplina es importante en una educación o son pautas pasadas de moda?

—VC: Nos tenemos que quedar con reglas y expectativas que hacen al niño que se sienta en un ambiente seguro y confiable. Nos tenemos que alejar de los castigos físicos que le enseñan al niño que cuando hay problemas se pueden solucionar físicamente y entonces pegan a hermanos, compañeros o profesores pues es lo que han aprendido.

SC: La norma protege la disciplina, da ambiente seguro. Es como los semáforos, son las normas para la sociedad y al familia. Hay que poner una hora para apagar internet, para no ver más videojuegos.

—¿Por qué se ha perdido el respeto a los padres? ¿Por darles de todo?

—VC: Creo que hay algo de eso, quizás por ser colegas. La persona que impone las normas tiene que saber que no es colega de su hijo, que se es padre y hay que ser consistente, no se pueden variar las reglas dependiendo del día.

—Ustedes proponen introducir técnicas de «mindfulness» y yoga en los colegios. ¿Por qué, de qué forma ayudan?

—VC: El «mindfulness» es una actividad preventiva que te ayuda a enfocarte, se trata de vivir el momento. Los niños, por suerte, son muy buenos en esto de vivir el momento, pero a medida que crecemos nos olvidamos del momento y nos preocupa más el pasado o el inmediato futuro. El «mindfulness» es algo que pueden aprender fácilmente pero necesitan algunas herramientas para beneficiarse de ello, y no solo los niños con estrés traumático, sino todos, los adultos también, pues necesitamos un modo manejar mejor el estrés. Hay mucha gente que piensa que ahora hay mas estrés que en el pasado porque tenemos más expectativas para nuestros hijos en deportes, académica o socialmente y por ello es importante que los niños tengan una caja de herramientas con la que puedan dosificar estas embates externos. Enseñarles a respirar profundo, por ejemplo es algo que ayuda muchísimo.

Dibujo de una niña de 5 años del terremoto de Haiti
Dibujo de una niña de 5 años del terremoto de Haiti

—Habéis trabajado con las victimas de terrorismo. Ayer se cumplieron 17 años del 11s, ahora en Europa estamos sufriendo un montón de casos, el último ayer en el metro de Londres. ¿Es un riesgo acostumbrarse o a lo mejor es una solución?

—VC: Desafortunadamente, el cuerpo no se acostumbra al trauma y muchas personas piensan que los niños que tienen experiencias crónicas saben cómo manejarlas y eso no pasa, lo que sí ocurre es que el costo físico se sigue acumulando y sigue siendo peor y lo mismo nos pasa a los adultos con estas experiencias, lo que es importante es procesar cada evento y tratar de solucionarlo con distintas terapias y hacer un seguimiento.

SC: Nunca nos vamos a adaptar al terrorismo, pero si que, en la línea de lo que dice Víctor, podemos hacer gente mas fuerte y que la atención sea temprana y se valore la situación pero sin que sea traumática. Lo hemos aprendido en el conflicto entre Israel y Palestina, que tienen muchos problemas de estrés traumático pero también han aprendido muchos métodos de adaptación y necesitamos desarrollar métodos para ayudar a nuestra comunidad.

—¿Qué arma proponéis para solucionar desde la comunidad estos casos?

—VC: Tenemos que ver el problema de forma ecológica, tratando al niño, a la familia y a la sociedad. Es crear un sistema en la nación que apoye el mismo. Los problemas que tenemos en la salud mental son de acceso de fuerza humana limitada y poca atención a la prevención. En terminos de solución de estos tres problemas no necesitamos solo terapeutas, necesitamos politicos, maestros, padres y todos los que están interesados en niños. Los niños no votan, no tienen un lobby y dependen de la sociedad completa, algo que la sociedad tiene que remediar. El punto clave aquí sería reconocer cuando el problema existe. No reconocerlo es ya un problema. Cuando hay un ataque, nuestros lideres van al sitio, lo reconocen y dicen que van a mejorar las cosas. Eso es muy bueno porque es reconocer que algo ha pasado. Cuando le pasa algo a un niño en una comunidad, hay que reconocerlo de igual manera.

SC: Cuando hay violencia doméstica y un padre maltrata a una madre, ya se está creando una violencia familiar hacia el niño, es traumático pero a los niños no se les da voz, ni pueden denunciar, pero son víctimas mayores. La violencia es hacia la mujer pero al niño no se le escucha.

VC: En el seminario que acabamos de impartir hablamos del tratamiento que enseñamos nosotros en Stanford, que se llama en español Terapia Centralizada en Estimulos Claves, y ayuda al niño a reconocer las señales del ambiente que le recuerdan este trauma. Está diseñada para el niño que no tiene una o dos experiencias, pero que tiene una acumulaciones de varias, (la mochila que al final pesa).