La naturalidad con la que Máxima de Holanda sale de un vergonzoso tropiezo

La mujer de Guillermo de Holanda se enganchó con su tacón en una alfombra cuando finalizaba su visita a la Orquesta Real del Concertgebouw, la sinfónica más respetada de Holanda

MADRIDActualizado:

¿Quién no ha sufrido un tropezón en medio de la calle? La realeza tampoco se libra de estos vergonzosos traspiés, como le sucedió a Máxima de Holanda este martes en su visita a la Orquesta Real del Concertgebouw, la sinfónica más respetada de Holanda.

Durante su salida del recinto, la mujer del Rey Guillermo Alejandro se le enganchó el tacón en la alfombra que habían acondicionado para la ocasión. Con total naturalidad y espontaniedad, la Reina Máxima salió al paso con su amplia sonrisa. Como si la cosa no fuera con ella, siguió sonriendo mientras luchó por zafarse, consciente de que había sido la anécdota de la jornada.

Para la ocasión, la Reina escogió un bonito y favorecedor vestido rojo midi que combinó a la perfección con complementos en el mismo tono: unos pendientes grandes, muy de moda esta temporada, con un «clutch» a juego y unos preciosos zapatos estilo stiletto.

No es ni el primero ni el último miembro de la realeza que sufre un traspiés. Sin ir más lejos, el propio Rey Felipe VI tuvo un «encontronazo» la pasada semana con una de las alfombras del Palacio de la Zarzuela. En un acto en el que recibió a los representantes de Líderes Iberoamericanos participantes en la primera Escuela Iberoamericana de Liderazgo (EILx), Don Felipe sufrió un traspiés que no llegó a más.