Eduardo Casanova: «No me imagino mi vida sin la fama»

El actor que dio vida a Fidel en la famosa serie de «Aida» habla con ABC sobre su ópera prima, «Pieles»

MadridActualizado:

No le está yendo nada mal a Eduardo Casanova con su primer largometraje como director, «Pieles», una ópera prima sobre «gente deforme» con problemas para encajar en la sociedad. Una apuesta arriesgada con el objetivo ambicioso de que la gente se acepte un poco más a sí misma y a los demás en «una sociedad en la que es un poco difícil ser libre con un discurso personal».

Primero fue seleccionado para la 67 edición del Festival de Berlín, después presentado en el Festival de Málaga, donde logró el Premio Jurado Joven a la mejor película de la Sección Oficial, y ahora con las buenas críticas recibidas hasta el momento por su película, el actor que dio vida a Fidel en la famosa serie de «Aida» se siente completo y satisfecho. Casanova habla con ABC durante un «Show Cooking» en Saborería Mahou, sobre su ópera prima y sus retos personales y profesionales.

¿Recuerda tu primera experiencia como director?

Fue a los 17 años con mi primer corto. Fue muy fuerte porque yo nunca me había puesto detrás de las cámaras y era como aventurarme y meterme en una movida que no tenía ni puñetera idea de lo que era. Me daba miedo haber movilizado a un grupo de gente muy grande, mucha pasta y que de repente eso me superase. Era como meterme en un mundo que no tenía ni idea y que podría haber pasado cualquier desgracia. me acuerdo perfectamente de todo: el lugar, el primer plano y hasta la hora.

Al final salió todo bien...

Te va a parecer algo pedante y pretencioso, pero recuerdo una especie de taquicardia parecida a cuando empiezas una relación. Esa sensación de cuando conoces a alguien y tienes ganas de volver a verle y estás como nervioso. Fue uno de los momentos más importantes de mi vida pero también como una condena. Como la primera vez que te pinchas heroína, aunque yo nunca me he pinchado heroína. Pero pensé que a partir de ese momento sería difícil salir de ahí.

Después de haber trabajado en ambos bandos, ¿qué profesión prefiere: actor o director?

Estás en lugares completamente opuestos. Es tan diferente que es imposible compatibilizarlos. Me gustan los dos. Cada uno de ellos te aporta cosas muy diferentes. Yo siento que uno agota más que otro, dirigir agota mucho más que actuar, que requiere menos responsabilidad. Lo ideal sería intercalar la labor de director con la de actor porque así te agotas un mes y durante otro mes recoges fuerzas. Mis momentos de felicidad siendo director son cuando he terminado el trabajo, en cambio como actor tengo muchos momentos de felicidad mientras trabajo y no después.

La película entera está rodada en rosa y lila, ¿por qué estos tonos en concreto?

En «Pieles» se habla de cosas horribles y me parece que el mejor color para envolver todas esas cosas horribles es un color que nunca ha estado relacionado con eso. Es una película que habla de romper discursos, pilares y prototipos sociales y me parece interesante romper todo lo que rodea el color rosa.

¿Se ve entre los nominados para los premios Goya del próximo año?

No estoy en esas la verdad... Creo que el éxito es haber hecho una película en un momento, en un país en el que es complicado rodar cine y que haya funcionado. Además he aprendido que es mucho mejor hacer el ejercicio de no esperar nada.

¿Cómo fue su experiencia dirigiendo a su amiga y compañera Ana Polvorosa?

No es la primera vez, en mi primer corto Ana también estaba sentada a mi lado. Lo único que he descubierto una vez más es que es es que es una actriz increíble. Aunque también la confianza da asco, por una parte es mucho más fácil dirigir a Ana porque la conozco, pero por otra también me es mucho más complicado hacer lo que me dé la gana con ella porque me dice que no y como es mi amiga y me lo puede decir…

¿Qué proyectos le esperan para el 2018?

Estoy escribiendo mi segunda película, la cual confío y espero rodar el próximo año, también producida por Alex de la Iglesia.

Después de haber crecido profesionalmente primero como actor y ahora como director, ¿no le da pena que le encasillen con el personaje de Fidel?

No me da pena para nada. Fidel es un personaje que he interpretado durante mucho tiempo y que siento como una parte de mí. Es más, lo echo de menos, muchísimo. No me da pena, todo lo contrario siento mucho orgullo.

Algunas personas creen que es muy excéntrico y le gusta llamar la atención...

La gente suele pensar que soy excéntrico, que me drogo y que bebo muchísimo porque tengo toda la cara pero no me he drogado nunca. Es una imagen que doy pero no lo soy tanto. Tampoco me importa, estoy muy a favor de la excentricidad y me encantaría serlo un poquito más.

Acostumbra a vestir looks muy llamativos, ¿Tiene algún tipo de ayuda?

Todos los looks llamativos que visto suelen ser producto de unos estilistas o de una propuesta en concreto. Yo en mi día a día visto en chándal que suele estar sucio y roto. No me interesa lo de la ropa y no me preocupo nada por ella. Solamente me visto así cuando voy a trabajar porque creo que mi trabajo lo merece.

¿Cómo ha vivido la fama desde tan temprana edad?

Muy bien. El ser humano tiene la capacidad de adaptarse a todo, a lo bonito y a lo horrible y cuando te adaptas sientes eso como algo completamente normal en tu vida. Yo empecé a trabajar a los 12 años y por lo tanto empecé a ser famoso a los 12 y ahora no me imagino mi vida sin la fama. No es una cosa que sufra, es una cosa con la que convivo y que ya no me llama la atención. Además, a mí me encanta que me reconozcan por la calle.