Doña Pilar de Borbón habla con ABC durante la presentación del Rastrillo de Nuevo Futuro
Doña Pilar de Borbón habla con ABC durante la presentación del Rastrillo de Nuevo Futuro - BELÉN DÍAZ

Doña Pilar de Borbón: «No escribo mis memorias porque tendría que hablar mal de algunos»

La tía de Felipe VI presentó ayer en Madrid las novedades del Rastrillo de Nuevo Futuro

MADRIDActualizado:

Desde 1968 el Rastrillo de Nuevo Futuro no ha faltado a su cita anual en Madrid. Tampoco lo ha hecho la Infanta Doña Pilar de Borbón, presidenta de honor de Nuevo Futuro, que a sus 81 años sigue al pie del cañon recaudando fondos para esta ONG. Este sábado, día 18, comenzará la 49 edición del Rastrillo en el Palacio de Cristal de la madrileña Casa de Campo y allí permanecerá hasta el próximo 26 de noviembre. Ayer, la tía de Felipe VI presentó junto a Margarita Vargas, colaboradora desde hace 7 años en el Rastrillo, todas las novedades para este año. También conversó con ABC sobre la labor solidaria que desarrolla la Fundación a día de hoy.

—Renovarse o morir. No queda otra, Doña Pilar...

—Así es. Este año hemos querido darle un lavado de cara y varios diseñadores se han implicado en la decoración de algunos de los puestos. Vuelven al Rastrillo las embajadas de Perú, Marruecos y Turquía. Y estamos muy agradecidos a El Mesón de Fuencarral que ha decidido colaborar con nosotros.

—¿Cuál es la fórmula para que un proyecto como este siga activo después de 49 años?

—Principalmente porque la fórmula es buena. Y teniendo mucho cuidado para respetar los reglamentos. Hoy en día el Estado exige mucho y no queda más remedio que cumplir con ellos. Y por supuesto contar con la entrega de los voluntarios y de las empresas que nos apoyan con una generosidad infinita.

—En 1968 Carmen Herrero puso los cimientos de lo que hoy en día es Nuevo Futuro. ¿Cree que fue una mujer adelantada a su época?

—Fue una visionaria. Se paseó por Europa y Estados Unidos buscando una fórmula para acoger a los niños en hogares pequeños alejados de los orfelinatos de la época. Y me acuerdo que el primero se creó gracias a un rastrillo en el que la gente vació sus desvanes. Incluso nosotros compramos una lámpara para el comedor de Somosaguas. Había verdaderas maravillas.

—¿Es la educación la base de Nuevo Futuro?

—Es la base de Nuevo Futuro y del mundo en general. Si se tiene una buena educación, yo creo que las personas se forman sólidamente para la vida.

—¿Cómo comenzó su idilio con el Rastrillo?

—Tras mi boda una amiga me invitó a participar. Y como mi marido y yo habíamos traído una cámara polaroid de Estados Unidos nos volvimos locos haciendo fotos. Y le dije: «Luis, vamos a sacar fotos y si es con nosotros, que somos los novios de moda, seguro que valdrán más». Y así empezamos, cada uno con lo que se le ocurría.

—Es obvio que gracias a la generosidad de los patrocinadores el Rastrillo puede celebrarse cada año. Supongo que siendo usted quién es nadie le negará nada...

—Me paso el año pidiendo y la gente en España es tan generosa que colabora encantada. Una vez nos ocurrió algo muy curioso en un viaje a Loeches. Vimos un sitio donde vendían frutas y verduras frescas y llamamos para ver si nos las podían donar. Y no solo lo hicieron sino que se cuidaron de irnos surtiendo según necesitábamos para que no perdieran la frescura. Aún hoy siguen trayéndolas. Todo por llamar a una puerta, y es que como dice un buen refrán español: «El que no llora no mama».

—¿Cree que el Rastrillo tiene asegurado el cambio generacional?

—Por supuesto que sí. Ahora estoy encantada con tanta gente joven que colabora, lo que pasa es que para mí todavía no han encontrado sustituta, y ahí me tienes arrastrándome con 81 años hecha una vieja gruñona. (Risas).

—Bueno, su hija Simoneta le sigue los pasos...

—Sí, ella está ya en el Comité de Dirección. Y aunque, en un principio, fue reacia porque me decía que esta era mi obra, finalmente se lo propusieron y aceptó. Estoy encantada con su decisión.

—¿Veremos a Doña Sofía en un futuro implicarse más en el proyecto de Nuevo Futuro?

—Ella siempre viene y colabora activamente. Este año ya me ha preguntado por las fechas del Rastrillo. Pero es una mujer muy ocupada, está involucrada en treinta y seis obras de caridad. Hace una labor callada y no le gusta aparentar, pero no para.

—Y Don Juan Carlos, ¿volverá este año?

—Nunca se sabe. El día que vino fue una sorpresa enorme. No me lo esperaba. Me llamó el día antes para ver que me parecía que viniese y le dije: «Hombre, chiquitín, me parece colosal».

—Don Felipe es el Rey de España y también su sobrino, ¿cómo es el monarca en las distancias cortas?

—Es un tío estupendo y un sobrino muy querido. Es diferente a su padre, que es lo bueno en el fondo, cada uno marca su estilo. Y yo creo que lo está haciendo muy bien. Le ha tocado un tiempo dificilísimo y a veces me da pena porque es muy difícil lo que le ha tocado vivir.

—¿Y Doña Letizia?

—Creo francamente que está ayudando muchísimo a su marido.

—Con el panorama actual que tenemos en España, ¿qué le parece lo que está ocurriendo en Cataluña?

—Yo solo digo que es muy triste ver a Cataluña así cuando siempre ha tirado de la modernidad, del arte, de la cultura, de la banca, de los negocios y de la moda. Cada vez se está volviendo un pueblo más pequeñito.

—No puedo dejar de preguntarle por el embarazo de su sobrina María Zurita.

—Estamos encantados, le deseo lo mejor y mi hermana está muy feliz de ser abuela.

—Y para acabar. Doña Pilar, ¿algún día veremos escritas sus memorias?

—No. Porque tendría que hablar mal de algunas personas que todavía tienen hijos o nietos por ahí y no debo ser yo. Haría más mal que bien.