ETA elude de nuevo su disolución y llama a la movilización contra la dispersión de los presos

La banda se marca como un «reto» acercar a los presos a las cárceles del País Vasco y Navarra

BilbaoActualizado:

ETA ha eludido una vez más referirse a su disolución, la cual, en cualquier caso parece estar en manos de los autodenominados «artesanos de la paz». Un grupo de personas cercanas a la izquierda radical que ya mediaron en la representación del desarme de la banda el pasado abril. En un comunicado remitido al diario Gara, los terroristas sí han hecho referencia a la situación de los presos, que en la actualidad se mantienen en su mayoría alejados de las cárceles del País Vasco y Navarra. En este sentido, la organización ha llamado a movilizarse para acabar con la política de dispersión, y ha validado que David Pla e Iratxe Sorzabal, detenidos en 2015, se sitúen al frente del colectivo de reclusos EPPK.

Además de Pla y Sorzabal, el EPPK ha renovado su dirección con otros seis presos encarcelados, «dado que la responsabilidad política de buscar solución a las consecuencias del conflicto está siendo asumida por otros agentes». ETA responde a las divisiones internas y a los colectivos alternativos al EPPK señalando que tiene «interiorizado totalmente» que todos sus presos «están unidos» bajo las siglas del EPPK porque es quien «comparte el proyecto político de la izquierda radical y que, desde esa perspectiva, harán su aportación al proyecto popular, nacional y de Estado de Euskal Herria».

En diciembre de 2016, el EPPK inició un proceso de debate interno en el que abría la puerta para que los presos se acogieran por primera vez a beneficios individuales aunque sin colaborar con la Justicia, ya que fijaban como «límites» el arrepentimiento del pasado criminal y la colaboración con la Justicia en los atentados sin resolver.

La banda terrorista insiste en el fin de la dispersión de los presos una vez que en 2011 anunció el cese definitivo de los atentados. Es lo que llama «el reto de traer a casa a los presos vascos». «Se ha convertido en reto de Euskal Herria» y, añaden, será uno de los «grandes desafíos» en los próximos meses y años.