Así lucía ayer la calle Gran Vía por la tarde. Apenas había transeúntes por la nueva zona peatonal
Así lucía ayer la calle Gran Vía por la tarde. Apenas había transeúntes por la nueva zona peatonal - MAYA BALANYA

Los madrileños dan la espalda al arranque de la Gran Vía peatonal

La idea de Carmena de «entregar» la calle a los paseantes no cuajó en su estreno. Tuvo un efecto disuasorio, también entre los conductores

MadridActualizado:

No se colapsaron ayer de vehículos los accesos a la Gran Vía, como tampoco se llenaron de peatones las aceras de la arteria centenaria. El número de paseantes por los 5.400 metros cuadrados que ha ganado Ahora Madrid al viandante con la supresión de un carril para el tráfico por sentido fue irrisorio. No había más volumen de gente que otro viernes cualquiera. Menos, incluso, como se atrevieron a medir algunos comerciantes instalados en la calle. Los 4 grados de temperatura que entumecieron la ciudad y/o el estreno del cierre de la vía –con el recuerdo del enorme caos del año anterior– ahuyentaron a los conductores y ciudadanos. La Plataforma Por el Ocio la Hostelería y el Turismo de Madrid ya advirtió de que uno de los grandes problemas de la medida municipal sería el efecto huida de potenciales clientes a otras zona de la periferia.

Hubo un lugar donde la disuasión del cerrojazo se hizo notar sobremanera: los aparcamientos públicos. En el de Tudescos, uno de los trabajadores informaba a las ocho de la tarde que sólo llevaban hecha una caja de 189 euros casi al término de su jornada. Cualquier otro viernes, la cifra habría superado los 400, aseguró. Las pérdidas el año anterior se contabilizaron en torno al 30%, especificó.

«Llevan a la ruina»

«En estos momentos hay 160 plazas ocupadas frente a las más de 300 que habría otro viernes. Lo que yo no sé es si este Ayuntamiento ha tenido en cuenta el factor humano y los empleos que se pueden perder o todo está justificado con reducir la contaminación. En este aparcamiento trabajamos diez personas. Si no entran coches, quizá sólo se necesiten cinco puestos», recriminó el operario. Disgustado estaba también otro de los trabajadores del estacionamiento público de la calle del Carmen: «Esto va fatal. Nos van a llevar a la ruina. De 425 plazas que hay en total, tenemos libres 300. Horroroso», reprochaba.

No se produjo el esperado caos circulatorio en los accesos a la Gran Vía ni la calle Atocha ni Mayor. Se colocaron más filtros policiales que en la edición pasada, lo que previno algunos de los embotellamientos, sobre todo los ubicados en la plaza de la Independencia, Cibeles y Alcalá con Gran Vía. Desde Príncipe Pío hasta Plaza de España apenas se tardaba tres minutos en llegar; los bulevares estaban algo más saturados, una consecuencia también atribuible a la pérdida del carril que el equipo de Gobierno le entregó a la bicicleta a mitad de año. Más congestionado estaba Recoletos en dirección a Cibeles, Alfonso XII, el paseo de Infanta Isabel y la glorieta del Emperador CarlosV. ¿La Gran Vía? ¿El puente? ¿El AVE? Difícil saberlo.

«Parece que está mejor organizado que el año pasado, pero esto no ha hecho más que empezar. Esperemos a ver el fin de semana, el puente y a partir del 22 de diciembre, que es cuando confluyen las vacaciones y la llegada de turistas», opinaba un taxista.

Inseguridad por las vallas

ElConsistorio ha colocado en esta ocasión 700 vallas de hormigón estilo NewJersey (con un hierro en la parte superior) en 1.400 metros lineales de la calle para dar más garantías de seguridad. No sólo ante una amenaza terrorista, sino ante un arrollamiento por accidente. Se mantendrán hasta que se inicien las obras, previsiblemente en febrero. El año pasado se situaron en su lugar endebles barreras metálicas fácilmente derribables. Pese al cambio, los madrileños y turistas ayer no estaban animados a echarse a la calzada. «Nos quedamos en la acera por costumbre», decía una pareja.

La Gran Vía, configurada con dos carriles por sentido, volverá a abrirse a todos los vehículos el próximo lunes 4 de diciembre. Del 5 al 10 de diciembre volverá a restringirse para el particular desde las 17 horas del día 5 hasta las 22 horas del día 10. Del 11 al 14 de diciembre se levantan de nuevo las limitaciones.