Madrid

El estanco más antiguo de Madrid recupera las catas de puros y las tertulias de fumadores

Por este local han pasado a lo largo de casi dos siglos de historia monarcas, artistas, toreros y una variopinta clientela

Está situado en el número 9 de la Plaza del Ángel - BELÉN RODRIGO
Tienen a la venta una amplia variedad de marcas de tabaco - BELÉN RODRIGO
La pipa se vende cada vez menos pero aqui es posible encontrar diferentes modelos y todos sus accesorios - BELÉN RODRIGO
Este año se han realizado obras en el interior del local - BELÉN RODRIGO
Fotografía de la antigua cueva donde se realizaban reuniones de fumadores de puros - BELÉN RODRIGO
BELÉN RODRIGO - @brperiodista Madrid - Actualizado: Guardado en:

Es el estanco más antiguo de Madrid con casi dos siglos de historia. Situado en la Plaza de Ángel número 9 (Barrio de la Letras), por él han pasado monarcas, artistas, toreros, y una variopinta clientela. En la cueva del piso inferior que dispone esta legendaria expendeduría número 99 se han juntado fumadores de puros en improvisadas tertulias. Una práctica que el actual dueño, Guillermo Magadán Cuesta, espera recuperar en los próximos meses. Este estanco ha cambiado de manos hace unos meses, después de décadas en posesión de la familia de Lecanda Samper.

Eusebio de Lecanda lo abrió como “espenduría” de tabacos, como concesionario legal del recientemente creado monopolio estatal de este tipo de productos. “Por aquellos tiempos era el barrio de las fulanas y por el estanco vinieron con frecuencia Alfonso XII y Alfonso XIII a fumar puros”, explica a ABC Alberto Samper Paredes, la última generación de los Samper que estuvo al frente del negocio. Cuando su padre falleció hace ocho años se hizo cargo del estanco hasta que lo vendió a comienzos de este año a otra familia, pero sigue colaborando con ellos.

Alberto destaca sobre todo el trabajo realizado por su padre, Alberto Samper de Lecanda, en este estanco. “Nunca se puso detrás de la ventanilla pero fue un gran relaciones públicas. Su vida profesional la dedicó a Cruzcampo y este era el negocio de la familia”. Por aquel entonces existía la costumbre en este estanco de que el dueño pagase la boda de sus empleadas, tal y como ocurrió con la famosa Anita, una de las dependientas que más años atendió en este mostrador. Tras su boda pidió autorización a su marido para poder seguir trabajando y así lo hizo durante toda su vida.

La familia Samper guarda muchos recuerdos de este local, como una extensa colección de sellos desde 1800 o las monedas de oro que regalaban los reyes, y ninguno de estos objetos está a la venta.

El hotel de los toreros

Muy cerca del estanco estuvo el hotel Victoria, conocido como el hotel de los toreros. “Había un ambiente muy taurino y se vendía mucho puro”, recuerda Alberto Samper. Por eso era habitual ver a los grandes nombes del toreo pasar por este local en los días previos a las corridas o tras ellas. "En esta zona se vendían las entradas para las corridas y había mucho movimiento de personas en el estanco". añade.

Mantiene la fachada de madera aunque el interior ha sido, en parte, remodelado. Hoy sigue siendo uno de los estancos más frecuentados de la capital por su ubicación y por su amplio horario (hasta la una y media de la madrugada los viernes y sábados). “La sociedad ha cambiado mucho y ahora en un estanco se venden más cosas que tabaco. Intentamos dar respuesta a la demanda de los clientes”, explica el encargado de la tienda, Alberto Pérez. De ahí que sea posible comprar vino, whisky, bombones o refrescos. Una de las apuestas del nuevo dueño es potenciar la venta de puros. “Hemos potenciado mucho el puro, sobre todo el Habano aunque tenemos varias marcas”, añade. Entre los proyectos a corto plazo está el de recuperar un pequeño espacio en la cueva para realizar catas de puro y tertulias. “Hay fumadores de puros interesados en conocer las novedades y sobre todo juntarse a charlar con otros fumadores”, destaca el encargado.

Un vicio caro

En los últimos 10 años ha bajado un 50% la venta del tabaco convirtiéndose en un vicio muy caro. Pero a pesar de este dato en el estanco de la Plaza del Ángel han logrado en lo que va de año unos resultados muy buenos triplicando la facturación porque han abierto nuevos canales de venta “Somos más visibles”, reconoce Alberto. Recuerda que el margen que un estanco gana por cada cajetilla de tabaco es del 8,5%. Malboro sigue siendo la marca que más se vende y otras como Nobel, Rox o Fortuna han perdido mucho protagonismo. Cuando abrió el local se vendía Celtas e Ideales, “tabaco que prácticamente ya no existe”. Tiene cada vez más salida el tabaco para liar, por el precio, y tienen muchas marcas extranjeras de tabaco “por los turistas”. También hay pipas, “que no se usan tanto como antes porque solo la pipa en sí es cara” reconoce el encargado.

Este año se han producido más cambios en el espacio. El rótulo de cristal de la fachada se conserva ahora en el interior y se han colocado fotos antiguas con las que se pretende dar a conocer algo más la historia de este legendario estanco.

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