Galicia

Viriato sigue la estela de Caramelo y entra en fase de liquidación

La firma achaca su decisión a la notificación de El Corte Inglés de no comprar la campaña

Interior de la tienda de Viriato en la ciudad italiana de Udine
Interior de la tienda de Viriato en la ciudad italiana de Udine - VIRIATO
E. P. RODRÍGUEZ-SOMOZA - @ABCEnGalicia Vigo - Actualizado: Guardado en: Galicia

Después de que la histórica textil Caramelo solicitase la liquidación, la también gallega Viriato sigue su estela. La firma con sede en Ordes achaca su decisión a la notificación de El Corte Inglés de que no compraría su campaña de primavera-verano 2017, de la que depende un 40% de su facturación. Sin margen de maniobra, a la compañía le ha pasado factura no poder servir a tiempo el total de los pedidos. La pasada temporada, según los datos facilitados por la propia empresa, solo entregó un 20%, unas 300.000 prendas.

El efecto en caja fue inmediato y la falta de liquidez, «derivada de los embargos sobre los derechos de cobro y saldos bancarios trabados por las administraciones públicas», le impedía hacer frente a la campaña estival. Según explica la compañía, «el competitivo mercado exterior, canal de ventas fundamental donde la empresa se había orientado en los últimos años, representaba ya el 30% de la totalidad de la venta, y al no poder cumplir con los tiempos y plazos establecidos, que exigen y demandan fechas de servicio muy precisas, hizo que agentes y representantes buscaran otras alternativas a la marca para la próxima campaña».

Un modelo de negocio que hace aguas y que reconoce la propia empresa al afirmar que su mayor potencial está centrado en su producto estrella, el punto, con unos costes «muy elevados de producción». Esto, sumado a un proceso de fabricación artesanal, hacen que «la calidad y ‘mix’ de ventas no sea el adecuado para generar la rentabilidad necesaria y poder atender todas las obligaciones que genera su actividad industrial en Galicia».

Precisamente con el objetivo de mejorar la citada relación en 2015 amplió su oferta a confección y camisetas, con la ayuda participada de Xesgalicia, Banco Pastor, los accionistas y los propios trabajadores, a través de un ERE que afectó a 40 empleados a la vez que se renovaron todos los mandos intermedios de la compañía, aunque sin el efecto esperado. El desconocimiento en el manejo de los talleres externos contratados, en su mayoría instalados en Portugal, lastró cualquier previsión de mejora.

Y siguieron peleando por sacar la empresa adelante hasta el segundo trimestre de este año, con una aportación adicional de los accionistas de 1,5 millones de euros, pero, de nuevo, la cancelación de financiación por parte del Banco Pastor y la no renovación de las aseguradoras hicieron inviable su recuperación y dejaron a Viriato sin otra alternativa que «trasladar al juzgados la solicitud de liquidación», apunta la empresa en un comunicado. En esta fase esperan acelerar los procesos para la eventual entrada de otros interesados en la gestión de la marca.

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