Exteriores de la mina de coltán de Viana do Bolo
Exteriores de la mina de coltán de Viana do Bolo - MIGUEL MUÑIZ
EL NEGOCIO DE LOS MINERALES

La primera mina de coltán europea empieza a funcionar en Orense

Strategic Minerals ha comenzado a principios de año la extracción de niobio y tantalio en A Penouta, una pequeña aldea de Viana do Bolo. El mayor productor de estos metales es el Congo, donde su control ha desembocado en una guerra civil

SantiagoActualizado:

En el entorno de la aldea de A Penouta, en Viana do Bolo (Orense) las máquinas han vuelto a funcionar en la que un día fue la mina más importante de estaño de toda España. Clausurada y abandonada sin restaurar en 1985 cuando el Gobierno central expropió todos sus bienes a Rumasa, en sus balsas y escombreras han aparecido dos de los metales más demandados por la industria tecnológica actual, el niobio y el tantalio. La de A Penouta es ya la única mina de la Europa occidental en la que se explota la columbo-tantalita, más conocida como coltán, un mineral escaso y que ha sido el responsable desde 1998 de una sangrienta guerra civil en el Congo.

Desde principios de este año, la empresa Strategic Minerals, formada por un conglomerado de firmas de capital español y americano, ha comenzado a aprovechar los residuos abandonados tras el cese de actividad de la mina. En los años 80, no existía demanda de unos materiales que hoy se han vuelto fundamentales para las telecomunicaciones, los smartphones, las tablets, o la industria aeroespacial o biomédica. Además, el desarrollo tecnológico minero tampoco permitía entonces aprovechar todo el recurso. Tras una inversión de más de 22 millones de euros, Strategic Minerals espera tratar un millón de toneladas de material de las antiguas escombreras. El principal producto que pondrá a la venta es un concentrado de estaño, tantalio y niobio que cotiza a unos 129 euros el kilo en los mercados internacionales. Pero también se aprovecharán micas, feldespatos o cuarzo.

A diferencia de otros proyectos, como el descartado de Corcoesto en Cabana de Bergantiños o el actual de O Pino-Touro, la mina de A Penouta no se ha encontrado con rechazo social. «Nos podemos encuadrar en lo que se denomina economía circular. Al final estamos haciendo una valorización de un residuo y generando empleo», explica Verónica Mateos, responsable de Medioambiente de la mina. En A Penouta no están contempladas por el momento nuevas excavaciones, sólo se aprovechará el residuo descartado en su día. Además, la empresa restaurará medioambientalmente el área de la mina (que ocupa unos 240 campos de fútbol) cuando finalice la extracción. El Ayuntamiento, en manos del BNG, se muestra «encantado» con la reapertura de la mina, según el alcalde Secundino García.

Serafín González, presidente de la Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN), una organización ambientalista que ha manifestado su rechazo a la implantación de otras minas en Galicia, explica las diferencias. «En este caso, además de aprovechar las escombreras, no se emplearán productos químicos peligrosos como el arsénico o el cianuro», asevera. «Simplemente se realiza un aporte de agua. Se tritura y criba y por densidades y pesos separamos los distintos componentes», explica Eduardo Miller, director de operaciones de la mina de A Penouta.

En sus alegaciones a la autorización del proyecto, la SGHN pidió que se tuviese en cuenta su proximidad a una zona de la Red Natura, el LIC Pena Trevinca. También envió un escrito al presidente de la Xunta en el que pedía que la administración gallega formase parte del accionariado de la compañía dado que la columbo-tantalita es un recurso considerado estratégico por la Unión Europea, escaso y no renovable. «Hubiese sido mejor que fuese una empresa mixta, en la que la Xunta tuviese capacidad de decisión», explica Serafín González.

Sin explotación infantil

«Este mineral se relaciona sobre todo con el Congo por los conflictos que generó y porque junto a Ruanda tiene el 50% de la producción mundial, aunque las mayores reservas se encuentran en Sudamérica», explica Luis Hermida-Cachalvite, director financiero. Pero los minerales de A Penouta se pondrán en el mercado con garantías de que no hay explotación infantil y de que se extraen de forma segura y cumpliendo con la normativa europea. «Es una ventaja respecto a otros países productores como Brasil o la República del Congo», ejemplifica el director financiero.

La mina, que ha empezado su actividad a principios de año y actualmente está al 60-70% de su capacidad, da empleo a casi 60 personas de forma directa y otras 35 a través de subcontratas. La empresa se comprometió ante el Ayuntamiento a priorizar a los trabajadores de la zona para cubrir sus puestos de trabajo. «El 80% de todo el personal es de Galicia, donde un 50% pertenece a Viana do Bolo, el 15% de Orense y el 15% al resto de provincias», explica la compañía, que espera ampliar el número de empleados a medida que la mina incremente su capacidad de producción.

En una zona eminentemente agroganadera, la vuelta a la actividad de A Penouta ya se nota en la economía local. «Además de los puestos de trabajo que se han generado, se ha instalado gente de fuera que alquila pisos, sale a cenar o realiza compras en el comercio local», explica el alcalde, Secundino Fernández. El regidor recuerda que el cierre de las instalaciones de Rumasa a mediados de los 80 supuso «una pérdida importantísima» para la comarca, con la desaparición de alrededor de un centenar de puestos de trabajo. «Ha sido una oportunidad de oro para el ayuntamiento, para dar empleo, a la zona le ha venido muy bien esta industria que genera riqueza», subraya Fernández. Aunque reconoce que al principio se mostró preocupado por el posible impacto ambiental, asevera que tras conocer que sólo se iba a aprovechar el material de balsas y escombreras «desaparecieron todos los miedos».

Strategics Minerals calcula que el actual aprovechamiento de estos residuos mantendrá la mina activa hasta dentro de 10 o 12 años. Después, la compañía podría analizar si es viable continuar la explotación con nuevas perforaciones. El director financiero de A Penouta, Luis Hermida-Cachalvite, asegura que aún es pronto para saber si ese escenario será una realidad. El tantalio es un metal que suele aparecer en zonas donde hay estaño o wolframio y en Galicia hay muchas minas abandonadas que durante años explotaron estos últimos materiales. Pero no siempre compensa extraerlo. «Puede haber más zonas en las que haya tantalio pero igual no es viable económicamente explotarlo», explica Luis Hermida-Cachalvite.

Más prospecciones

Strategic Minerals sigue buscando materiales para aprovechar en minas ya clausuradas en Galicia. Actualmente tiene en marcha otro proyecto de investigación, denominado Alberta II, en el municipio orensano de Avión. Allí busca también tantalio y niobio, los metales que se encuentran en el coltán, pero de momento las prospecciones siguen abiertas.