Una oficina del Banco Santander
Una oficina del Banco Santander - ABC

El ERE del Popular y del Santander afectará a cinco centros gallegos

Se desconocen aún cuántos trabajadores serán despedidos de los 1.580 en España

SantiagoActualizado:

Todavía no se sabe cuántos trabajadores gallegos estarán afectados, pero ya se conoce que serán cinco los centros en las que habrá despidos. El Santander trasladó ayer a los sindicatos información sobre el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que piensa aplicar tras la compra del Banco Popular por un euro. En toda España 1.580 empleados serán despedidos para integrar los servicios centrales de ambos bancos. Además otros 572 trabajadores del Popular serán recolocados en otras compañías del grupo.

En Galicia los centros de trabajo afectados del Banco Popular serán el Cantón y Beiramar (Orillamar) en A Coruña y Praza de Vigo en Santiago (donde trabaja una plantilla de unas 10 personas dedicadas a negocio inmobiliario e impagos). En el Santander, los despidos afectarán a los centros de Durán Loriga y también del Cantón, ambos en la capital herculina. «La dirección no dio más datos», lamentó ayer la CIG, a través de un comunicado. Del ajuste quedan fuera las oficinas de Bergondo, donde unos 37 profesionales desarrollan labores de banca directa. En un principio las organizaciones sindicales temieron también que afectase a este colectivo.

Los sindicatos se mostraron ayer disconformes con el ajuste presentado por la empresa. «No estamos conformes con los números, a ver en el desarrollo sucesivo», señaló ayer el representante de UGT en Pastor, Javier Castro, en declaraciones a Europa Press. «Espero que podamos entrar en detalles sobre las condiciones», añadió. El próximo 16 de noviembre se iniciará ya el periodo de consultas, con la previsión de que los despidos se apliquen en enero, según indicó la CIG.

La central nacionalista ya ha anunciado movilizaciones. La primera será el próximo martes 14 a las 11,30 horas en el Cantón de A Coruña. La CIG reclama el mantenimiento de la marca Pastor, por la «vinculación social y al territorio que en sí misma es positiva desde el punto de vista comercial».

Además rechaza «el proceso de centralización del sistema financiero impulsado por el Gobierno central, que tiene un claro impacto sobre el empleo a nivel gallego, en las redes de servicio a la clientela, pero especialmente en los servicios centrales». El sindicato estima que de centralizarse todos servicios centrales y empresas auxiliares en Madrid, el banco «será responsable de la destrucción de 500 puestos de trabajo» en la provincia coruñesa.

La entidad que preside Ana Botín trasladó ayer que la integración afectará a los servicios centrales de ambos bancos así como en las unidades territoriales de apoyo. Por el momento, la red comercial no será tocada en el marco de esta negociación, dado que su fusión no se prevé hasta el año 2019, una vez culminada la integración tecnológica. Según explicó Santander el pasado viernes, la reducción de plantilla se efectuará mediante un criterio de meritocracia en el que se aprovechará «el mejor talento» de ambas entidades, con un «esfuerzo especial» para que las salidas que se produzcan se realicen en «buenas condiciones». El ajuste se efectuará después de que tanto Santander como Popular aplicaran en 2016 sendos expedientes de regulación de empleo.

Por un euro

Tras una debacle bursátil y ante la posibilidad de que el Banco Popular no tuviese liquidez para atender a sus clientes, el 7 de junio de este año se ejecutó un procedimiento de resolución por la que se intervino la entidad financiera, se subastó y acabó en manos del Banco Santander por el simbólico precio de un euro. La controvertida decisión está ya en manos de los tribunales.