Galicia

Noriega-Caballero, el duelo de los dos alcaldes

Tras su batalla dialéctica se esconde una lucha de egos revestida de una aparente defensa de sus ciudades

Abel Caballero, alcalde de Vigo - EFE
Martiño Noriega, alcalde de Santiago - EFE

Abel Caballero pateó en primavera las calles de Santiago con motivo de la «gira de unificación» en el seno del socialismo gallego. Al atravesar la Rúa del Vilar de la capital y ante los periodistas preguntó: «¿Pero esto no es una calle peatonal y entonces por qué pasan coches?». El regidor sonrió contrariado mientras miraba unos contenedores llenos de basura. La anécdota sobre la gestión de Martiño Noriega comenzó a convertirse en una tradición en cada una de sus visitas a Compostela. Esta descarga verbal del vigués siempre fue recogida con ironía por el alcalde rupturista. Fueron varios los meses en los que ambos regidores confrontaron a cerca del modelo aeroportuario o por el número de zonas verdes de ambas capitales. La última confrontación se produjo ayer cuando disparó verbalmente contra Caballero contraponiendo su figura a la de Francisco Vázquez. Noriega cree que quiere copiar el perfil del que fuera alcalde de La Coruña durante más de veinte años pero «lo hace bastante peor».

En una entrevista en la Radio Galega, Noriega señaló la importancia de llevar a cabo una política aeroportuaria coordinada entre las tres terminales existentes en Galicia y que permita competir con el aeropuerto portugués de Sá Carneiro, pero lamentó que es una opción «difícilmente conciliable» con la política localista que emplea el alcalde de Vigo. En esta cuestión es necesario «ponerse de acuerdo», con la Xunta de intermediaria, pero «Vigo no está por la labor», incidió. El regidor compostelano insistió en que «todas posiciones son legítimas», si bien señaló que hay que entender que la política aeroportuaria «no es de barra libre» y que la financiación a las aerolíneas debe ser ponderada y no «poner fondos» para que vuelos resulten casi gratis «aunque vayan sin pasajeros».

La respuesta airada de Noriega se debe a las aclaraciones previas de Caballero sobre la potencia de Peinador. El alcalde vigués apuntó esta misma semana que «mucha gente de Vigo no viaja con el Imserso por el problema que representa volar desde Lavacolla. Les machaca tener que ir antes a Pontevedra y luego a Santiago». La encendida defensa de los intereses de Vigo se completó con una declaración de intenciones: «No va a conseguir que paren Peinador, que va a seguir tirando con fuerza».

En el choque dialéctico también hay espacio para las alusiones personales. El regidor santiagués se refirió a la edad del alcalde de Vigo para recodarle la posibilidad que tiene de beneficiarse de los viajes del Imserso. Caballero respondió: «Puede hacer chistes, pero eso lo descalifica aún más, si ello es posible».

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