José Font - CUADERNOS DE NAPOLEÓN

La «ruina» de España José Font

«¿Habrá algo más español que hablar mal de España?»

Imagen del cineasta Fernando Trueba
Imagen del cineasta Fernando Trueba - EFE
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El viernes pasado se estrenaba «La reina de España», la nueva película de Fernando Trueba, el cineasta que hace un año recogía el Premio Nacional de Cinematografía insultando a España, a los españoles y a su historia, pero llevándose la pasta del galardón. ¿Habrá algo más español que hablar mal de España? Napoleón y Pepe Botella se percataron inmediatamente de esta peculiaridad hispana. Bueno pues hasta ahí todo correcto, ejercicio de libertad de expresión, pero de mal gusto ante un ministro, expresión de una opinión típica del rojerío progresista y una anécdota más en el bagaje biográfico de Trueba.

Ahora bien, el resultado de la taquilla no ha sido la esperada por el director. El batacazo ha sido monumental, la ruina de España para Trueba, y los medios de la izquierda y algún charlatán más, lo han achacado inmediatamente a la mala interpretación del discurso que tuvo en su día el cineasta y a la beligerancia de la caverna conservadora española.

Yo nunca he sido sectario y menos en la cultura. He colaborado y sigo haciéndolo, en fundaciones e instituciones que distan mucho de mi pensamiento político. He sido incluso menospreciado sutilmente y no tan discretamente, en exposiciones y eventos de arte, por ser yo un asistente incomodo por mis ideas. Algunos no perdonan que desde la derecha haya aprecio o inquietud artística e intelectual. La Cultura no es patrimonio de la izquierda. No lo fue en sus inicios, pues el deleite del arte permanentemente en la aristocracia, pasó después a la burguesía y ya a partir de la II Guerra Mundial a la progresía, la cual se ha hecho dueña absoluta de este campo.

No me han movido jamás los boicots, no participé en el famoso rechazo del cava catalán y otras memeces, pues al ser productos españoles de calidad los he defendido a capa y espada. Por consiguiente no fui a ver La reina de España, por continuar la corriente de la avalancha de detractores en Twitter. Sólo un bufón de la televisión me convenció finalmente a no pagar ni un euro de mi bolsillo por el film de Trueba, pues ya se lleva bastantes del erario público. ¿Conocen ustedes alguna pequeña o mediana empresa, que tenga subvención del estado, máxime cuando está probada su proyección y no es un fracaso como la mayoría de películas españolas? ¿Por qué el Estado no me subvenciona a mí, una obra de teatro sobre la intriga de dos erizos isabelinos y una Tortuga carlista? Hace tiempo que desconecté del cine patrio, Trueba me gustaba antes, sus últimas obras cinematográficas han menguando mucho en calidad, desde aquella genial Belle Époque premiada con un Oscar de la Academia.

El «follonero», ese hombre amigo de Otegui que predica cado domingo sobre moral, dañando la imagen de empresas españolas cuyos pecados son cubrir necesidades del cliente y crear empleo a mansalva, nos ha llamado fachas en las redes sociales a los que voluntariamente hemos decidido no acudir a ver la película de Trueba. No sé exactamente qué significa facha, nunca lo he sabido, pero sé ciertamente estimado follonero que no soy imbécil.

Trueba mordió doblemente la mano que le dio de comer y el amo ha decidido darle una patada. Llámelo señor Trueba, justicia social, venganza, karma… como quiera. Disfrute usted y sus palmeros de la ruina de España, yo libremente, seguiré gozando con el arte de mi paisano Escrivá y los grandes Buñuel, Berlanga, Garci, Forqué, Armiñán, Gil, Cuerda, Borau, Neville… Usted ha pedido disculpas esta semana, cosa que le honra -por el interés te quiero Andrés- aunque llegan tarde. Quizá para la próxima película todo esté más tranquilo. ¡Suerte!

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