Vicente Ordaz - EL FARO

Nueve años y una semana

«La vía de agua que ha abierto lo escuchado en la Audiencia Nacional amenaza con llevárselo todo por delante»

Vicente Ordaz
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Ha llegado la hora de la verdad y han tocado a zafarrancho. Sálvese el que pueda. Primero los empresarios que confesaron haber pagado a Orange Market por trabajos realizados al PPCV. Después, los cabecillas de la trama, algunos con pacto previo y otros a capella ante el juez “cantando” el cómo, el dónde y el cuándo. Y después Ricardo Costa. El que fuera hombre fuerte del partido, el “embudo” y último filtro como lo definió Vicente Rambla, es la imagen viva de la derrota. El miércoles contó su verdad y confesó ¿Es cierto lo que dijo? ¿Por qué lo ha contado ahora? ¿Pasa alguna factura por haberse visto sólo en este proceso? Son preguntas que más allá del fallo judicial quedarán sin respuesta. Eso sí, a Génova ni tocarlo. Como mínimo llamativo entre tanta confesión.

Costa tiene muchas posibilidades de pisar la cárcel, lo sabe, y después de su declaración parece tenerlo asumido. Pero, ¿Y los empresarios? Infringieron la ley, se beneficiaron de adjudicaciones, y tras pactar con la fiscalía pagarán una multa irrisoria y a otra cosa. No es justo, ni con código ni sin código penal en la mano. La desproporción de penas es más que evidente.

Imagen de Ricardo Costa a su llegada a la Audiencia Nacional
Imagen de Ricardo Costa a su llegada a la Audiencia Nacional - EFE

¿Y el PPCV? La vía de agua que ha abierto lo escuchado en la Audiencia Nacional amenaza con llevárselo todo por delante. La división interna, que ya era conocida, se ha hecho más que evidente con esta situación. El colmo lo vivimos ayer. Cortes y Ayuntamiento aprobaron una moción para instar a Camps a que abandone el CJC. Mientras el grupo parlamentario popular se abstenía previa batalla interna, el grupo municipal, o lo que queda del mismo, votó en contra. Una imagen que no ayuda, y que retrata la realidad que hay.

Pero el que he de reconocer que me sigue sorprendiendo es Francisco Camps. En mitad de la tormenta política más grande y jamás contada muestra una calma casi insultante. No da un paso atrás y desafía a los acontecimientos en cada declaración pública. Solo una cosa no me cuadra. Supongo que si como sostiene el ex presidente lo dicho por Costa sobre él es falso, el caso terminará con una querella por calumnias e injurias contra el que fue su escudero. Porque Costa ha disparado con armamento pesado, y parece que ha dado, justo en el centro.

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