Encuesta del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat de Cataluña de julio de 2017
Encuesta del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat de Cataluña de julio de 2017 - ABC

La mayoría de los catalanes no quiere la independencia

Hasta las encuestas de la Generalitat muestran una caída en el apoyo al secesionismo desde 2016

MADRIDActualizado:

Carles Puigdemont ignoraba deliberadamente los datos que arrojan las encuestas cuando animaba ayer a los catalanes en la Diada a «expresar nuestra voluntad de ser como pueblo», dando por hecho que su desafío secesionista cuenta con apoyo mayoritario en Cataluña. No solo desdeñaba los más recientes sondeos de GAD3 para ABC, que reflejan que solo dos de cada 10 catalanes (el 21,6%) creen que Cataluña será independiente tras el 1-O. El propio barómetro del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat reflejó el pasado julio que la mayoría de los catalanes no desea la independencia.

A la pregunta sobre si «quiere que Cataluña se convierta en un Estado independiente», el 49,4% de los encuestados respondió que «no» frente al 41,1% que se mostró a favor. No es un dato aislado. Desde noviembre de 2016, los que rechazan la independencia superan a los partidarios del «sí» en cada sondeo que realiza la propia Generalitat, agrandando su ventaja conforme se aproxima el 1-O. En la última encuesta, la brecha entre ambas opciones se amplió hasta los ocho puntos y los partidarios del «sí» perdieron más de tres, desde el 44,3% de marzo. Hace un año, los independentistas contaban con el apoyo del 47,7%. Por el contrario, los catalanes que responden que «no» han aumentado en este mismo tiempo del 42,4% al 49,4%.

Si se analizan los barómetros del CEO de la Generalitat de 2016 y 2017, los independentistas solo son mayoría en municipios de menos de 10.000 habitantes y en un año han perdido apoyo en todos los municipios, salvo en los más pequeños, con menos de 2.000 habitantes.

«Es precisamente la constatación de que la base social del independentismo, lejos de ensancharse, se va estrechando lo que está llevando al actual Govern a acelerar el paso, soslayando cualquier principio democrático que se anteponga en su camino», considera Narciso Michavila, presidente de GAD3.

Esta estrategia, sin embargo, se está volviendo en su contra. La mayoría de los catalanes están convencidos de que Puigdemont fracasará con su pretendido referéndum. Según el sondeo realizado para ABC entre el 4 y el 8 de septiembre, el 62,2% de los ciudadanos que viven en Cataluña cree que no se producirá ninguna declaración de independencia.

Para más de la mitad de los habitantes de Cataluña, concretamente para el 56%, el referéndum del 1-O no es válido, a tenor de los resultados de la encuesta de Metroscopia para El País. En esta opinión ha influido, sin duda, la tensa sesión plenaria del Parlamento catalán en la que la mayoría independentista aplicó el rodillo para tramitar y aprobar la Ley del Referéndum y convocar la consulta ilegal del 1-O, suspendida al día siguiente por el Tribunal Constitucional. La mayoría rechaza el referéndum tal como lo plantea Puigdemont, sin acuerdo con el Estado ni garantías democráticas. Incluso opina que es ilegal un alto porcentaje de la coalición del PDeCAT, de Esquerra Republicana y de la CUP.

Según el barómetro de la Generalitat de julio, un 67,5% de los catalanes tenía previsto participar en el referéndum del 1-O, pese a no haber sido pactado con el Gobierno. El «sí» a la independencia ganaría con el 62,4% frente al 37,6% que se opondría en la votación ilegal. Aunque también en los prolegómenos del 9-N, el barómetro del CEO de octubre de 2014 auguró una participación del 85% y la realidad fue muy distinta. Apenas acudió a votar el 36,5% del censo ideado por la Generalitat. Cuatro millones de «censados» no acudieron al llamamiento soberanista.

En opinión de Michavila, «Cataluña seguirá la estela de Escocia y Quebec que, tras décadas de tensión política y social, han aparcado sus debates de independencia».