El expresidente catalán durante el acto organizado en su honor en Barcelona
El expresidente catalán durante el acto organizado en su honor en Barcelona - EFE

Jordi Pujol reaparece para reivindicar una trayectoria política hundida por la corrupción

Amigos y colaboradores del expresidente organizaron en Barcelona un evento para glosar su figura, despreciada por el independentismo y por Convergencia que él mismo fundó

BARCELONAActualizado:

Jordi Pujol, el hombre que marcó los tempos de la política catalana desde las primeras elecciones autonómicas hasta que la corrupción hundió su aura de inviolabilidad, reapareció triunfante ayer en Barcelona. En un acto inesperado hasta para el antiguo «Molt Honorable», amigos y antiguos colaboradores fieles a su legado reivindicaron su figura política, que quedó relegada a la marginalidad tras reconocer en 2014 que tenía una herencia sin declarar en Andorra.

Con un lenguaje críptico y evitando empañar todavía más la imagen de su partido -Convegència se vio obligada a cambiar de nombre, imagen y dirigentes tras la confesión de Pujol- el expresidente dio su particular visión del momento político que vive Cataluña- «Estamos en un momento en que podría pasar que el viento del desierto tapara las huellas, o que alguien dijera en el oasis que parece que eso de ver si encontramos el oasis mejor pinta mal», señaló arropado por su esposa, Marta Ferrussola, y algunos de sus hijos.

Al final del evento -que tuvo lugar en la Institución Cultural del CIC, premiada en 2001 (durante el Gobierno de Pujol) con la Creu de Sant Jordi, la máxima distinción de la Generalitat,- Pujol tomó la palabra para de defender que durante los 23 años que estuvo al frente de la Generalitat se dejaron «huellas sólidas» que marcaban el camino a seguir para conseguir una Cataluña mejor. Así cerró un acto en e que varios amigos, colaboradores y «especialistas» en la figura del expresidente glosaron su carrera durante horas.

Baño de masas

Al entrar a la sala de actos, totalmente llena, los asistentes recibieron al anciano Pujol de pie y con una larga ovación, tras lo cual se inició un viaje sentimental por la trayectoria política del «alma máter» de la otrora todopoderosa Convergència. El repaso de la carrera de Pujol pasó de los tiempos en que este estuvo encarcelado por organizar una protesta en el Palau de la Música durante una visita de Franco hasta su confesión de la cuenta en el extranjero, pasando por todos sus ejecutivos.

Uno de los ponentes, el historiador Josep Maria Roig Rosich, resumió la tesis de trasfondo del acto: que la confesión de haber tenido dinero sin regularizar en el extranjero no debía ensombrecer el trabajo que hizo Pujol al frente de la Generalitat. Por su parte, el propio expresidente no se refirió directamente a su confesión, pero siguiendo su metáfora sobre el oasis y las huellas se refirió al «chico del socavón», que iba delante de la expedición y «se extravió, renunció o pecó».

En el agujero y sin Artur Mas

«Cayó en un agujero y no sabe salir. Dios ya sabrá cómo tiene que juzgar este tema», concluyó Pujol, echando mano del lenguaje moralista que tanto utilizó a lo largo de su carrera ante un público que, volcado, acogió con convicción cada una de las palabras del «President», quien protagonizó un acto de constricción pública en el que no participó ningún dirigente convergente actual, tampoco el expresidente Artur Mas que él mismo catapultó a la presidencia.