La alcaldesa, esta mañana durante el pleno municipal
La alcaldesa, esta mañana durante el pleno municipal - INÉS BAUCELLS

Colau recurrirá a su segunda cuestión de confianza consecutiva para aprobar los presupuestos

El gobierno municipal no consigue ni un solo apoyo para su propuesta, en una bronca sesión cargada de reproches entre PSC y BComú

BARCELONAActualizado:

Sin sorpresas de última hora. Tras conocerse ayer el "no" del PSC a apoyar los presupuestos del Ayuntamiento de Barcelona para este 2018, el pleno municipal ha constatado esta mañana en la votación su rechazo y el gobierno de Ada Colau se verá obligado a partir de ahora a tirar adelante las cuentas vinculándolas a una cuestión de confianza, igual que ocurrió hace un año. El debate, además, ha servido además para corroborar la tensa relación entre BComú y PSC tras su reciente ruptura de gobierno.

Durante la sesión plenaria, el teniente de alcalde, Gerardo Pisarello ha defendido que la propuesta era buena y que han habido tres meses de diálogo para conseguir el acuerdo y ha atacado especialmente al PSC por su postura final. "Ha decidido rechazar la posibilidad de transversalidad", ha asegurado, al tiempo que ha avisado al grupo de Collboni que "en política no todo vale", que su postura es "hipócrita" y que "nadie se cree que en dos meses se pueda pasar de un voto positivo a uno contrario".

Jaume Collboni, líder municipal del PSC, ha asegurado que no pueden acusar a su formación de no ser "pactista", porque han intentado conseguir tirar adelante las cuentas. En este sentido, ha querido recordar que pusieron como condición que no se subiera el precio del transporte público, "y lo han hecho por la puerta de detrás. Y para nosotros, esto era un acuerdo de presupuestos". El edil socialista ha lamentado que la propuesta final es "un pacto de mínimos y de renuncias" y ha reprochado a Pisarello que quiera dar lecciones a otras formaciones y que haya cargado tanto contra los grupos "en lugar de tender la mano" para acuerdos.

Por su parte, la líder de Ciudadanos en Barcelona, Carina Mejías, ha lamentado la "arrogancia" del gobierno municipal al no intentar hablar con los grupos la propuesta y ha recordado que era el momento "para el diálogo y el consenso". Tras considerar que con esta aprobación "in extremis" el gobierno municipal " ha humlliado a los aliados y se ha arrojado al independentismo", Mejías ha recordado que el gobierno Colau "está más solo que nunca y con un nuevo fracaso".

El presidente del grupo del PP en el Ayuntamiento, Alberto Fernández, ha reprochado al equipo municipal que más que un debate de presupuestos hayan hecho un debate "de despechos y despachos". El edil popular ha criticado que con los pactos ha habido "un inaceptable cambio de cromos" y ha reprochado a Ada Colau su acercamiento con los independentistas y que sea "incapaz de reconocer el daño que el proceso ha causado en Barcelona". También ha pedido a la oposición menos riñas y buscar más puntos de acuerdo para formar una alternativa a la alcaldesa.

Además, Sònia Recasens, edil del grupo Demòcrata, ha recordado a la alcaldesa que con la aprobación por la cuestión de confianza "se visualizará el aislamiento y solitud más grande de la historia de Barcelona". "Nosotros hemos hecho los deberes, hemos cumplido, pero nuestro esfuerzo no servirá por la rebequería de unos y la incompetencia de otros", ha sentenciado.

Por parte de ERC, Alfred Bosch, ha acusado a Cs y PP de "llevar el 155 a este pleno" porque se han negado a apoyar las cuentas reprochando los acuerdos con las formaciones independentistas. "El summum de la incomprensión es que el PSC se sume a este 'festival' y que se sumen a la caza de brujas y nos desacrediten como partidos de gobierno".

«Doble claudicación»

La jugada estaba clara después de que, en la última semana, el grupo Demòcrata y ERC anunciaran su abstención en la votación, a cambio de que el Ayuntamiento aparcara la unión del tranvía y la funeraria pública. El gobierno confiaba que el PSC tampoco los rechazaría: los socialistas habían puesto sobre la mesa sus dudas sobre la propuesta, aunque ellos mismos, cuando todavía estaban en el gobierno, ayudaron a redactarla.

Collboni explicó ayer que su voto llega tras el preacuerdo de la alcaldesa con los grupos independentistas. Para él, el pacto es «una doble claudicación», en proyectos emblemáticos del modelo de ciudad de izquierdas y «al poner Barcelona en la lógica política del proceso independentista».