Oti Rodríguez Marchante - Barcelona al día

Donde hay confianza da asco Oti Rodríguez Marchante

La confianza es algo que sólo se pierde una vez, o sea que el señor Puigdemont tiene, aunque parezca mentira, todavía un cierto margen de pérdida

- Actualizado: Guardado en: Cataluña

Hay un refrán o dicho popular que sostiene que donde hay confianza da asco, lo cual pretende advertir contra los excesos y malas inclinaciones del irse conociendo, esa cotización a la baja del respeto a los demás con la cosa de que hay una cierta intimidad con ellos, y que te permite saltarte la educación, la cortesía y la consideración que nunca te atreverías a negarle a alguien con quien no tuvieras confianza. Y, en fin, la confianza es algo que sólo se pierde una vez, o sea que el señor Puigdemont tiene, aunque parezca mentira, todavía un cierto margen de pérdida. Por ahora, el presidente de la Generalitat aún conserva esa bala en la recámara, pues aún mantiene la confianza de la CUP, y puesto que es evidente que se trata de un sentimiento generalmente recíproco, hay que pensar que él también mantiene su confianza plena o semiplena en la CUP.

Lo curioso del caso es que esta situación aparentemente positiva de tanta confianza mutua no le aporta al ciudadano, al catalán, al resto del mundo, una situación de mayor tranquilidad, certidumbre, seguridad, sino más bien todo lo contrario. Sin llegar a decir lo del dicho, o sea, que esa confianza da asco, sí se puede pensar que seguiremos con la señal encendida del cinturón de seguridad, como en esos aviones cuando empiezan a dar tumbos y el piloto te dice que no es nada, unas turbulencias sin importancia, pero ponte el carnet de identidad en la boca por si acaso… Y el acaso es que la CUP tiene gracia, mucha gracia, y nada resulta tan divertido como ir enterándose de sus ocurrencias para que vivamos mejor, como esa de que hay que quitar la estatua de Colón y poner, por ejemplo, la de Toro Sentado, que es una idea vistosísima y que no nos puede ocultar otras de parecido calibre, como la salida del caletre de Anna Gabriel de que hay que tener hijos no en pareja sino en grupo, o aquella otra que proponía métodos ingeniosos y alternativos para el ciclo menstrual femenino, o la de la legalización del cannabis y otras muchas sustancias que ya iríamos viendo, oliendo y degustando. Ya lo decía Quevedo, otro al que le quitarían el pedestal de su estatua, que la confianza es el mayor de los despeñaderos. Pues ahí vamos.

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