Dos figuras de Sancho Panza y don Quijote, detras de una edición del libro
Dos figuras de Sancho Panza y don Quijote, detras de una edición del libro - Ayto. Argamasilla

La Biblioteca Nacional pone a disposición de los usuarios el «Quijote de Argamasilla de Alba»

Esta edición facsímil de 1863 incluye una carta escrita por Cervantes y un diario de los viajes de Don Quijote y Sancho Panza

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La edición del Quijote impresa en Argamasilla de Alba allá por 1863, ya podrá consultarse en la Biblioteca Nacional. Tras un año elaborando los ejemplares de la novela – 1.000 de pasta blanda y 200 de pasta dura o «de lujo» – el Ayuntamiento argamasillero, en colaboración con la editorial Soubriet, ha dado el salto definitivo a la difusión de su propio «Quijote».

Los libros están prologados por el alcalde de la localidad, Pedro Ángel Jiménez; por el concejal de Cultura, José Antonio Navarro; y por José Manuel Lucía, catedrático de Filología Románica, presidente honorario de la Asociación de Cervantistas, y poseedor del título de «Bachiller de Honor» de Argamasilla de Alba. Todos ellos buscan el «reconocimiento de las instituciones españolas» al Quijote de Argamasilla, afirma el concejal, tras las acaloradas investigaciones que condujeron al hallazgo en Ohio de los cuatros tomos del mismo, pertenecientes a las Obras Completas de Cervantes, la denominada «edición mayor» de 1863, impresos por Manuel Rivadeneyra en la Casa Medrano, y comentados por Juan Eugenio Hartzenbusch.

El patrimonio cervantino de Argamasilla se ve enriquecido, por consiguiente, con la conclusión de esta nueva empresa. La Casa de Medrano ha sido considerada la prisión donde Cervantes comenzó a escribir la primera parte del Quijote, y el vínculo con el escritor ha sido parte sustancial de su existencia. Ya en 1905, los vecinos de Argamasilla se unieron a Madrid en la conmemoración del III centenario, con recreaciones teatrales de episodios quijotescos.

Pero, unos años antes, en 1863, varias figuras ilustres de la época, emprendieron una alocada aventura, muy en consonancia con el carácter del Ingenioso Hidalgo. El impresor Manuel Rivadeneyra trasladó su aparatosa imprenta y a sus operarios desde Madrid hasta la cueva de la Casa de Medrano, entonces propiedad del infante Sebastián Gabriel de Borbón, prior de San Juan, para acabar sus Obras Completas Cervantinas con los cuatro tomos del Quijote. El prólogo correría a cargo del dramaturgo Juan Eugenio Hartzenbusch, e incluiría una carta manuscrita de Miguel de Cervantes, y un diario de viajes de Don Quijote y Sancho Panza, que alternaba las fechas de sus andanzas con acontecimientos históricos del siglo XVII. La pesada maquinaria tuvo que transportarse en tren hasta Cinco Casas, y después en carro, junto con los operarios, hasta Argamasilla, entonces una aldea empobrecida, con una alta tasa de analfabetismo, y cuyos vecinos no conocían la existencia de la imprenta, de ahí que no faltaran curiosos que se agolparan en la antigua casa – prisión de Cervantes para observar.

José Manuel Lucía explica que «la empresa no era fácil ni lo fue su ejecución, de ahí lo quijotesco de esta feliz locura». Pese a las adversidades, el objetivo se cumplió, y «cualquier ejemplar de aquella tirada había respirado el mismo aire que siglos atrás lo había hecho su autor en el momento de la escritura de la obra. Ni más ni menos», comenta el cervantista. De aquella cueva, ya reformada por el prior, alumbrada con luz artificial, salieron 2.000 ejemplares.

El Quijote es la obra universal por excelencia, pero también es un organismo vivo, que con el tiempo arroja luz y nuevos datos a investigadores y estudiosos. Se ha traducido a 180 variaciones lingüísticas, y se ha readaptado al público infantil, se ha llevado al cine, al teatro, a la televisión. Es por ello que defender «la edición única, es un error», afirma Navarro, y el Quijote de Rivadeneyra en concreto, «tiene joyas que no se ven en ningún otro ejemplar». Asimismo, y en contraposición a la idea de la concepción unitaria del Quijote, Lucía opina que «es fundamental difundir cómo fue leído el Quijote a lo largo del tiempo».

El Ayuntamiento de Argamasilla de Alba continúa dando a conocer su tradición cervantina. El concejal de Cultura felicita al municipio por «haber desarrollado a lo largo de los siglos una labor cultural que hoy más que nunca sigue vigente», y por profesar «una veneración sincera al autor del Quijote». La próxima publicación de corte cervantino verá la luz a finales de este año. Será una reedición de los relatos y los artículos periodísticos que publicaron los intelectuales que pasaron por Argamasilla, como Gustavo Doré, Charles Luffman, August Jacacci, Azorín, Ruben Darío, y otros que están pendientes de incluirse: Ian Gibson y Mario Vargas Llosa. El título de esta obra en ciernes será «Peregrinos por Argamasilla de Alba».