Máquinas trabajando contrarreloj para reabrir al tráfico el Monrepós, afectado por un hundimiento del terreno
Máquinas trabajando contrarreloj para reabrir al tráfico el Monrepós, afectado por un hundimiento del terreno
Sociedad

El Pirineo aragonés, un punto negro en las comunicaciones de la Unión Europea

El hundimiento de un tramo en el puerto de Monrepós evidencia la deficiente red viaria en una zona estratégica

ZaragozaActualizado:

Desde el viernes de la semana pasada, es una odisea llegar al Pirineo aragonés por carretera desde Zaragoza -y por extensión desde Valencia, Teruel o incluso Madrid si se utiliza la ruta más directa-. La situación obliga a armarse de paciencia. El motivo: el cierre forzoso del puerto de Monrepós, en la carretera Nacional 330. Tras las intensas lluvias y nevadas de los días previos, un tramo de esa carretera se agrietó y hundió. Desde entonces, el tráfico se desvía por el único eje mínimamente aceptable para servir de alternativa, una carretera autonómica en precarias condiciones que supone, además, un tremendo rodeo.

El hundimiento del asfalto en Monrepós ha puesto en evidencia la deficiente red viaria que comunica el Pirineo aragonés, un área geográficamente estratégica entre España y Francia, pero históricamente olvidada, a la sombra de los grandes pasos transfronterizos por los extremos de la frontera: el País Vasco y Cataluña.

Aunque es una deficiencia que trasciende de lo regional y entra en el terreno de las comunicaciones entre países, el problema que se ha puesto de manifiesto ahora, este corte de la N-330 en Monrepós, afecta especialmente a localidades como Jaca o Sabiñánigo. En la zona se han alzado voces de queja que exigen que lo ocurrido sirva para replantearse de una vez por todas la situación, y afrontar un plan de modernización viaria que evite que un incidente en una carretera ponga en jaque la economía de esta zona de España.

Hoy por hoy, como se está demostrando por lo ocurrido en Monrepós, la N-330 es el eje carretero fundamental para conectar el Pirineo aragonés. Lo es para llegar a puntos como sus estaciones de esquí, sus valles turísticos, el paso internacional de Somport, la emblemática estación de Canfranc... En la práctica, casi todo el Pirineo depende de esa puerta de entrada que es el Monrepós, la carretera N-330. Si ésta falla, se desmorona la comunicación por carretera.

El Pirineo aragonés sigue siendo, en sí mismo, una barrera más que una puerta entre la Península Ibérica y el resto de Europa. Lo es desde hace décadas sin que hasta ahora se le haya puesto remedio en firme. A la espera de que la ansiada reapertura del tren transfronterizo de Canfranc -cerrado desde hace más de 40 años-, la construcción de un moderno paso de ferroviario de gran capacidad, el proyecto de la Travesía Central del Pirineo (TCP), sigue encallado sin una apuesta firme por parte de los gobiernos español y francés, ni por la UE. Y, en materia de carreteras, el flamante túnel de Somport que se construyó en los años 90 y fue inaugurado en 2003 es un alarde de ingeniería en medio de una red viaria que desentona escandalosamente en el lado francés -por su gran precariedad- y que se topa con dificultades en el lado español -lo ocurrido en el Monrepós lo atestigua, pero es solo una parte del panorama global de trasfondo-.

El corte al tráfico de la N-330 en Monrepós ha obligado a desviar todo su tráfico por una carretera autonómica en deficientes condiciones. De hecho, a las pocas horas de tener que asumir la circulación, quedó cortada durante horas por un desprendimiento de tierra y rocas.

De la envergadura del problema da idea también la apresurada reorganización de la red sanitaria que ha tenido que acometer el Gobierno aragonés. Ante los problemas en el transporte por carretera, se ha hablado con Navarra para poder derivar a pacientes del Pirineo aragonés que tengan que ser operados de urgencia; se han reordenado los servicios de ambulancias y se ha dispuesto un helicóptero medicalizado para atender traslados urgentes.

El Monrepós, mientras tanto, seguirá cortado durante días, lo que afecta también a la actividad económica. No solo por el turismo, que es una parte fundamental, sino también para el transporte de mercancías.

El Ministerio de Fomento trabaja contrarreloj para habilitar un paso alternativo en Monrepós. Se está trabajando en construir un desvío asfaltado que permita reabrir al tráfico este punto de la N-330. Fomento anunció este domingo que eso tardará entre siete y diez días. Luego tendrán que seguir las obras durante tiempo para resolver problema con un renovado y definitivo tramo que subsane el hundimiento que se produjo el pasado jueves.