El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont - INÉS BAUCELLS

JpC y ERC acuerdan aparcar la independencia unilateral para las elecciones en Cataluña

Busca un «gran acuerdo de país» que «ensanche» la base independentista. La CUP se muestra en contra de la decisión

BarcelonaActualizado:

No dejarán de reivindicar la secesión de Cataluña, pero no llevarán en sus programas electorales del 21-D ir hasta las últimas consecuencias unilaterales. Junts per Catalunya (PDECat y Convergència) y ERC tienen un principio de acuerdo que se concretará en varios puntos comunes reflejados en sus programas electorales. Un acuerdo que la CUP se apresuró a calificar como «retroceso», ya que los antisistema siguen defendiendo saltarse las leyes constitucionales para llegar a su objetivo de ver una Cataluña independiente del resto de España.

Ante la imposibilidad de articular una candidatura conjunta, PDECat y ERC llevarán en sus programas varios puntos comunes para intentar salvaguardar, aunque solo sea formalmente, la unidad de las fuerzas políticas independentistas. Eso sí, cualquier unilateralidad -que ha definido al secesionismo en los últimos dos años- brillará por su ausencia, pero sin renunciar a la meta final, que es compartida con la CUP.

Según avanzó la web «Nació Digital», el acuerdo constaría de nueve puntos. Los más importantes, por lo que implican de renuncia y giro estratégico, plantean que debe conseguirse una «negociación bilateral con el Estado español y a la vez con la Unión Europea», que haga posible «el acceso a la plena independencia y la efectiva articulación democrática de la república catalana». A la secesión de Cataluña, pero por la vía de la negociación con el Gobierno de España y la estructura política de la UE. Un cambio sustancial con respecto a la unilateralidad que precipitó la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Aunque fuentes del PDECat señalaron ayer a ABC que el acuerdo con ERC no está cerrado y puede sufrir algunos cambios de lo filtrado al portal web, sí confirmaron que va en esta línea. Del mismo modo, el acuerdo plantea llegar a un «gran acuerdo de país» que «ensanche» la base independentista, algo que va en la línea de la estrategia planteada, sobre todo desde ERC, de intentar ganarse al partido que lidera Ada Colau, Catalunya en Comú (CatComú), que presenta como candidato a la Generalitat al ahora diputado en el Congreso Xavier Domènech y forma coalición con Podemos. De hecho, la número dos en la lista de CatComú por Barcelona, Elisenda Alamany, se declaró poco antes del referéndum ilegal del 1 de octubre como ferviente independentista, y como tal ejerció aquel domingo votando «sí» a la secesión.

El principio de pacto entre las dos formaciones plantea otras demandas, algunas dirigidas a la Justicia, como la libertad de los dirigentes y políticos encarcelados preventivamente, y otras al Gobierno de España, como el fin de la aplicación del artículo 155, la retirada de los efectivos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional destinados como refuerzos en Cataluña y la no injerencia de la Administración General del Estado en el buen desarrollo de la enseñanza en las aulas catalanas.

La CUP no lo suscribe

Aunque PDECat y ERC aspiran a que al final el acuerdo programático también lo pueda asumir la CUP, los antisistema salieron ayer a devolver a la realidad, una vez más, a los dirigentes de aquellas dos formaciones, ya que la portavoz del Secretariado Nacional de la CUP, Núria Gibert, calificó de «retroceso» y de «pasado» el posible acuerdo entre PDECat y ERC.

Gibert adelantó que la CUP comparte la mayoría de los puntos dados a conocer a través de la prensa -y en fase de borrador-, como la petición del «cese de la represión», pero defendió la vía unilateral para implementar una república que consideran vigente en Cataluña después de la declaración unilateral del pasado 27 de octubre en el Parlamento de Cataluña.

En esta línea, la portavoz de los antisistema mostró «cierta preocupación» por este posicionamiento de PDECat y ERC y ratificó que la CUP no renunciará a «nuestros postulados». «No podemos renunciar de ningún modo a lo que somos y a lo que pensamos», añadió Gibert, quien advirtió que de seguir la línea del principio de acuerdo «el mensaje que estaríamos dando es que cada vez que te amenacen te quedas parado, inmovilizado y en casa sin hacer nada, cuando es muy importante seguir en la defensa de lo que creemos que es justo».

Para la CUP, si se firmara un acuerdo de esas características se estaría «supeditando» la voluntad del pueblo de Cataluña a las «ganas que haya en el otro lado -por el Gobierno de España-» de solucionar la reivindicación nacionalista.