Ángel Gómez, el pasado sábado, en Barcelona
Ángel Gómez, el pasado sábado, en Barcelona - INÉS BAUCELLS
Ángel Gómez, mosso y presidente de la UMC

«Vivimos como si estuviéramos en un régimen dictatorial»

El presidente de la Unión de Mossos d’Esquadra por la Constitución (UMC) habla con ABC sobre la creación de la entidad y la situación en Cataluña

BarcelonaActualizado:

Un elemento clave del intento de quebrantar la ley por parte de los independentistas, desde la Generalitat de Cataluña, fue el control absoluto de los Mossos d’Esquadra, según figura en los autos del juez del Tribunal Supremo que instruye la causa secesionista ilegal. Tras los hechos de octubre del año pasado (referéndum ilegal y declaración unilateral de independencia, sobre todo), varios centenares de agentes de la Policía de la Generalitat decidieron dar un paso adelante y crear, por primera vez en la historia del Cuerpo, una asociación para defender los valores constitucionales.

Ángel Gómez es el presidente de la Unión de Mossos d’Esquadra por la Constitución (UMC), elegido en la asamblea constituyente hace menos de un mes, trabaja en Hospitalet de Llobregat (Barcelona) y antes que mosso fue guardia civil. Gómez explica a ABC cómo nació la entidad y cómo conviven los agentes con el miedo por la presión política.

-¿Cuándo empezó la idea de poner en marcha la asociación?

-Hace unos meses. Pero ya desde 2012, cuando se empezó a tensar el tema ilegal, algunos compañeros de los Mossos d’Esquadra empezamos a hablar entre nosotros.

-¿Cuántos agentes fundan la asociación?

-Empezamos más de 300 agentes. Pero en dos días, desde que se ha dado a conocer en los medios, no hemos parado de recibir mails y llamadas. La asociación es solo para los funcionarios mossos, porque es este Cuerpo policial el que se ha utilizado políticamente y era clave para todo lo que pasó en octubre; pero hemos recibido mucho apoyo, incluso para asociarse, de policías locales de toda Cataluña. También, claro, de compañeros de la Guardia Civil y la Policía Nacional.

-¿Cómo se han organizado?

-El momento decisivo fue tras el 1 de octubre. Los Mossos d’Esquadra hemos sido utilizados y muchos creemos que se nos instrumentalizó para actos que no se ajustan a la Constitución. Esto es solo una opinión y, por lo tanto, serán los tribunales los que lo decidan, finalmente. Por eso, apostamos por dar el paso en octubre para reivindicar los valores constitucionales. No somos partidistas. Empezamos a crear grupos de chats para ver si salíamos del anonimato civil, como hemos hecho, y debatir qué íbamos a hacer.

-Se han registrado en Madrid, ¿por qué?

-No nos fiamos de la Generalitat de Cataluña, en las condiciones políticas actuales. Este tipo de registros, que es el típico para cualquier asociación, es delicado en nuestro caso. No todos los que forman la entidad quieren dar la cara. A mí me han llegado a decir, compañeros míos, que era mejor hacer algo sin dar la cara. ¡Como si estuviéramos en un régimen dictatorial y solo pudiéramos hacer asociaciones clandestinas! Así están las cosas.

-¿Quiere decir que temen represalias por defender la Constitución?

-Personalmente, no. Aunque lo han intentado. Pero mi vida es transparente y no tengo un solo expediente disciplinario. Jamás. Pero hay compañeros que sí tienen miedo. En Cataluña hay un régimen de miedo. Nos ha costado mucho dar el paso. Hay agentes de los Mossos d’Esquadra, que no son independentistas, que nos dicen que estamos haciendo algo subversivo, algo malo y que tenemos que escondernos. Es increíble el concepto de libertad que ha instalado el nacionalismo.

-¿Qué objetivo tiene la entidad?

-Sencillo. Pero ambicioso. Dar a conocer los valores constitucionales. Todo siempre dentro de las normas, las leyes y el respeto. Solo queremos que se cumpla la legalidad vigente. No haremos política, ni preguntamos a nadie qué piensa de cosas concretas de la política. No va de esto.

-¿Qué opinan de la aplicación del artículo 155 de la Constitución?

-Nuestra opinión es irrelevante. Es un artículo que está en la Constitución. El tiempo dirá si se aplicó bien o mal. Son los gobiernos los que toman decisiones y son los políticos los que han de decidir si hacen lo que han de hacer, aun pudiendo quedar como los más antipáticos del baile.