Ibon Iparragirre, custodiado por agentes en Ondarroa en enero de 2010
Ibon Iparragirre, custodiado por agentes en Ondarroa en enero de 2010 - AP

El preso etarra Iparragirre, enfermo de sida, será trasladado esta semana a un centro en Arrasate

Ingresará en el centro sanitario Aita Menni tras la autorización de Vigilancia Penitenciaria

MadridActualizado:

El preso de ETA Ibon Iparragirre, enfermo de sida y con problemas neurológicos, será trasladado esta semana al centro Aita Menni de Arrasate (Guipúzcoa). Según informa el «Diario Vasco», el traslado se llevará a cabo previsiblemente este viernes desde la cárcel de Alcalá-Meco, donde cumple condena.

Iparragirre, condenado a 299 años de cárcel, había solicitado en varias ocasiones su excarcelación por motivos de salud y finalmente el juzgado de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional resolvió en diciembre que ingresara en el centro Aita Menni, que desde 2012 cuenta con la Unidad de Psiquiatría legal.Esta unidad está concebida para albergar a enfermos mentales con causas penales y está dotado con mayores medidas de seguridad que las de un centro sanitario ordinario.

Tanto la asociación de familiares de presos Etxerat como EH Bildu criticaron desde un principio la decisión del juzgado de la prisión atenuada para Iparragirre, calificándola de «insuficiente y cruel». Etxerat calificó la situación del preso como «límite» y defendió que debía estar junto a los suyos y «recibir dignamente tratamiento en casa».

Por su parte, el presidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), Alfonso Sánchez, advirtió el lunes al Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugán, que el preso de ETA no merece que se le mejore su situación penitenciaria. La AVT recuerda «la grave condena de más de doscientos años de prisión impuesta a Ibon Iparragirre por la comisión de graves delitos, así como su mala conducta en prisión», que «hacen inmerecida cualquier medida de mejora de su situación penitenciaria».

Asimismo, subrayan que ya en 2014 la Audiencia Nacional rechazó la concesión del tercer grado penitenciario por mostrar este preso una «adhesión plena» a los postulados de ETA. Añade además que Iparragirre no ha hecho «autocrítica», ni ha mostrado «arrepentimiento por los delitos cometidos».