Artur Mas, junto a Jordi Pujol, en el Parlament en el año 2002 - YOLANDA CARDO

Artur Mas, de heredero de Pujol a inhabilitado y embargado

El mandatario secesionista fue el primer líder del Ejecutivo catalán que pidió el referéndum de independencia

MadridActualizado:

Al ser investido presidente de la Generalitat en el año 2010, las crónicas señalaron a Artur Mas como «el heredero de Pujol». Nadie dudó de ello. Hoy, casi ocho años después, en el día en el que dimite como presidente del PDECat, no sólo le queda eso, sino también el título honorífico de ser el impulsor del «procés»; una carrera hacia la desconexión catalana que desembocó en una declaración unilateral de independencia que obligo a aplicar el artículo 155 de la Constitución, por primera vez, en Cataluña.

Mas supervisó todo el proceso desde cerca después de que la CUP le privara de salir en la foto que, finalmente, protagonizó Puigdemont antes de huir a Bélgica. Tras ganar las elecciones plebiscitarias de 2015 al frente de la lista proindependencia de Junts pel Sí, los antisistema pusieron como condición para la independencia, paradójicamente, que Mas no la guiara.

Duro golpe para «el heredero» de Pujol, que se echó a un lado pese a haber sido el primer presidente de la Generalitat que se posicionó a favor de realizar un referéndum de independencia en Cataluña. Entonces, Mas delegó en Puigdemont y se refugió en la presidencia del PDECat, partido fundado en 2016 y continuador de la labor de Convergencia Democrática de Catalunya (CDC), la organización de Pujol que ensalzó, en confluencia con Unió, a Mas al Palau de la Generalitat.

Inhabilitado y embargado

Pese a no haber podido declarar la independencia, Mas también tiene en su haber una consulta ilegal, la del 9-N de 2014, cuando preguntó a los catalanes si querían que «Cataluña fuera un Estado». Organizar esta cita, que no fue validada por el Tribunal Constitucional, le costó dos años de inhabilitación al político, aún vigentes y que le impiden ostentar ningún cargo público.

Artur Mas, el 9-N de 2014
Artur Mas, el 9-N de 2014-INÉS BAUCELLS

También por el 9-N, pero en el aspecto económico, el Tribunal de Cuentas reclamó a Mas y a varios de sus consejeros una fianza de 5,25 millones de euros que debían abonar de forma solidaria en concepto de fianza para que las cuentas catalanas no se vieran afectadas por esta consulta ilegal en caso de que finalmente sus responsables fueran condenados.

Al no poder hacer frente a esta factura, el Tribunal embargó en diciembre el lujoso piso de 200 metros cuadrados que Mas tiene en la calle Tuset de Barcelona, así como otros bienes de quienes fueron sus consejeros.

Señalado

El 9-N y su consiguiente proceso judicial no representan el único dolor de cabeza para Mas, a quien el juez Llarena también señaló en uno de sus últimos autos, junto a otros líderes secesionistas como Anna Gabriel (CUP) o Marta Rovira (ERC). El magistrado sospecha que figuran entre el núcleo de políticos y cargos de las entidades soberanistas que dirigieron y coordinaron la hoja de ruta hacia la independencia.

Antes, en 2005, Mas ya fue señalado. En este caso la lupa no la puso la Guardia Civil, sino el por entonces presidente de la Generalitat, el socialista Pasqual Maragall. En sede parlamentaria, Maragall acusó a CiU, partido que lideraba la oposición en Cataluña con Mas como líder, de llevarse el 3% de los costes de la obra pública que adjudicaba.

Dice Mas que se marcha para afrontar con garantías los procesos judiciales en los que está inmerso y también para que el PDECat continúe su crecimiento sin él. Y quizá les ayude, puesto que el lunes se conoce la sentencia del caso Palau, una trama corrupta que salpica a la financiación de Convergencia bajo el mandato del sucesor de Pujol y maestro de Puigdemont.