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Elecciones vascas Los errores de los candidatos en la campaña vasca

Los grandes partidos han rehuido entrevistas y debates en los medios de comunicación

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La campaña autonómica en el País Vasco se ha mantenido en un perfil mucho más bajo de lo que se acostumbra en la movediza arena vasca, con candidatos de pocas pulsaciones y que han arriesgado lo justo en lo político, pasando de puntillas por asuntos cruciales como el modelo territorial que defienden. Tanto es así que los grandes partidos han rehuido entrevistas y debates en los medios de comunicación, que trasladan a la ciudadanía el pulso de la contienda.

Sin embargo, estos 15 días de campaña han dejado al descubierto algunos flancos débiles de los equipos que pelean por su hueco en el Parlamento vasco.

Podemos: La casa del millón de euros

Fue el primero en equivocarse estrepitosamente al concertar una entrevista con la televisión pública ETB en casa de su candidata, que resultó que habita en una preciosa villa de lujo, moderna y con huerta en Zarauz. La imagen de Pili Zabala en su privilegiada morada -valorada en un millón de euros- incendió las redes sociales, que afearon la exhibición de poder en Podemos. El segundo error llegó al justificarse Zabala, que dijo haber recibido una indemnización porque tuvo un accidente de tráfico en el que le amputaron las falanges del dedo índice de su mano, su «instrumento» de trabajo como odontóloga. Una explicación innecesaria, si no fuera porque Podemos teoriza sobre «la casta» y la gente «normal», que, parece ser, no puede vivir en una casa grande con jardín sin que suscite sospechas. En general, la candidata Zabala ha pecado de inexperiencia y falta de concreción. «Está claro, en Elkarrekin Podemos defendemos la ley de Claridad de Canadá», ha sido su respuesta manida al debate territorial y con la que ha resuelto el asunto de la consulta soberanista y el «derecho a decidir».

PNV: Urkullu rehusó los debates con otros

En su afán de proteger a un lendakari al que todos dan por venceder el 25-S, el equipo de Iñigo Urkullu pecó al esconderle de los debates con el resto de candidatos. Se negó a ir a las citas planteadas por diarios, radios y televisión con la excepción de ETB, un día en euskera, otro en castellano. Los programas se convirtieron por momentos en una especie de «Tengo una pregunta para usted», con todos los aspirantes de la oposición contra él. Pero Urkullu salió airoso. Solo tiene un «pero»: al defender la actuación de la Ertzaintza, Gobierno Vasco y Ayuntamiento de Vitoria en el caso del desahucio de una mujer el mismo día que debatía en la televisión pública, el lendakari ofreció tantos detalles que al final podrían costarle una demanda por violación del derecho de protección de datos.

PSE: las críticas poco creíbles del «socio» del PNV

Se cuestiona la estrategia de ataque de los socialistas al PNV, sobre el que ha centrado buena parte de sus críticas en esta campaña. Resulta poco creíble viniendo de un partido que es socio de gobierno de los nacionalistas en las tres diputaciones -Álava, Guipúzcoa y Vizcaya- y también sostiene al PNV en los tres ayuntamientos de las capitales -San Sebastián, Vitoria y Bilbao-. Se ha presentado como la alternativa necesaria al nacionalismo, pero no ha logrado desprenderse de la etiqueta de «muleta» del PNV. Al margen de las polémicas de sus videos contra la imposición del euskera en la Administración,la campaña del PSE de Idoia Mendia incluyó un acto con su joven militancia que se catalogó de frívolo. Fue una «pokekedada» en la que la candidata cazó «pokemons» en Bilbao. Un video de jóvenes socialistas de Madrid en el que llamaban «imbécil» a Urkullu terminó de emborronar la primera semana de campaña socialista.

PP: Un silencio incómodo

La imagen titubeante, sin saber qué decir, del candidato del PP, Alfonso Alonso, al ser preguntado en televisión sobre la condición de víctima de Pili Zabala -hermana del etarra José Ignacio Zabala, torturado y asesinado por el GAL- fue demoledora. Marcó el debate de los aspirantes en ETB y obligó a Alonso a discuparse ante Zabala al día siguiente en un tuit. También se ha criticado la campaña agresiva de los populares vascos contra Ciudadanos, reclamando para sí el voto «útil» de los 40.000 que apoyaron a Albert Rivera en junio.

Ciudadanos: Donde dije digo, digo aval a las diputaciones

En su objetivo de entrar por primera vez en el Parlamento de Vitoria, Ciudadanos ha reculado algunas de sus máximas como eran la supresión de las diputaciones forales y del Concierto Económico vasco. Su candidato, Nicolás de Miguel, ha corregido posiciones en las entrevistas que ha ofrecido estos días, conscientes de que tienen difícil siembra en Euskadi. UpyD, en cambio, se mantuvo fiel a su ideario y ha tenido un escaño en las dos últimas legislaturas. Ciudadanos renuncia a estos principios.

Bildu: una puesta de líder fallida

Su obsesión por convertir a Arnaldo Otegui en su referente político, pese a tener la sombra de ETA detrás, ha dejado menos espacio a otras candidatas «blandas» que suscitan menos rechazo y podrían atraer a nuevos públicos. Al portavoz de la vieja Batasuna se le ha visto desnortado y sus intentos por asimilar el nuevo lenguaje de los antisistema -ha hablado de «casta», de «gente» en vez del «pueblo» y hasta del «autogobierno» vasco- resultan nada creíbles.

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