AGRICULTURA

La cebada sale en Andalucía al rescate del olivar

Heineken y el Ifapa se unen para el uso eficiente del agua en la cebada y en los efectos de su cultivo en olivares de secano deprimidos

Campo de cebada, la base principal para la fabricación de la cerveza
Campo de cebada, la base principal para la fabricación de la cerveza - ABC
INMA LOPERA Sevilla - Actualizado: Guardado en:

En noviembre comenzarán las siembras experimentales del cultivo de cebada en explotaciones de olivar de secano de zonas deprimidas situadas en los montes orientales de Andalucía. Se trata de explotaciones ubicadas en las provincias de Jaén y Granada con muy baja pluviometría y con más de un 8% de pendiente, donde se ensayará el cultivo combinado. Además, son las provincias donde el cultivo de la cebada está más extendido, pues de las 120.000 hectáreas que hay en Andalucía, la mitad se sitúan en Granada.

El objetivo de esta apuesta es conseguir una buena cosecha tanto de aceitunas como del cereal base para la elaboración de la cerveza, compartiendo y optimizando el uso de los recursos naturales como el agua y el suelo y obtener un beneficio mutuo. Es decir que «con el mismo aprovechamiento seamos capaces de sacar adelante un segundo cultivo de cebada sin mermar la productividad del olivar, lo que supondrá un ingreso extra para los agricultores», declara Alejandro Castilla, investigador y coordinador del proyecto que lidera la compañía cervecera Heineken España y que desarrollará el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía, Ifapa.

Se trata de una colaboración público-privada, en la que Heineken invertirá cerca de 200.000 euros a lo largo de los próximos cuatro años en los que se realizarán los ensayos, cuyos resultados se espera que repercutan positivamente en el agricultor y en la economía local.

El proyecto cuenta con dos líneas de acción. Por una parte, se ensayará el cultivo de cebada en olivar. La cebada actuará como cubierta vegetal entre los olivos pero «con la diferencia de que en este caso el cultivo se llevará a término y se llegará a cosechar», señala Alejandro Castilla, quien añade que «el uso de las cubiertas vegetales en cultivos leñosos es uno de los sistemas más eficaces para mejorar la fertilidad del suelo». Así, la cebada ayudará a la regeneración de los suelos del olivar de secano más deprimido y a mejorar su capacidad de infiltración, facilitando que la tierra absorba más y mejor el agua, minimizando su evaporación.

El uso eficiente del agua es un pilar estratégico dentro del compromiso que la compañía cervecera mantiene con la sostenibilidad, por lo que el proyecto tiene como objetivo final «el ahorro de unos 700 millones de litros de agua al año». El cuidado de las fuentes de agua es una de las seis áreas de actuación prioritarias para Heineken España, que en el marco de su estrategia de sostenibilidad «Brindando un Mundo Mejor» ha logrado reducir su consumo de agua por litro de cerveza producido un 22% desde 2008 y continúa trabajando para promover innovadoras técnicas que reduzcan su impacto sobre el entorno en el que desarrolla su actividad, especialmente en Andalucía, donde mantiene su sede social (la Fundación Cruzcampo en Sevilla) y dos de sus cuatro fábricas, una de ellas en Jaén, donde se realizarán parte de los ensayos de campo.

Uso de semillas

La segunda línea de actuación consistirá en el estudio comparativo de dosis de siembra de cebada maltera, cuya semilla tiene una capacidad de ahijamiento superior a la de otros cereales como por ejemplo el trigo.

Normalmente, los campos de cultivo se limpian de rastrojos antes de la nueva siembra. Esto complica la retención de agua y de nutrientes orgánicos y hace que los suelos necesiten más fertilizantes y semillas, lo que repercute en la economía del agricultor. Para evitarlo, durante los próximos cuatro años se realizarán ensayos de siembra directa en terrenos que no hayan sido limpiados, con el objetivo de reducir las simientes y abonos necesarios y disminuir así los costes de producción, a la vez que se aumenta la calidad de las producciones de cebada.

Los resultados empezarán a verse en la próxima campaña, aunque según el investigador del Ifapa que coordina el proyecto, «no serán concluyentes hasta pasadas cuatro cosechas».

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