El ministro de Finanzas luso, Mario Centeno
El ministro de Finanzas luso, Mario Centeno - REUTERS

Portugal logra reducir el paro a míninos históricos

El número de desempleados ha caído un 37% desde 2015, pero los sueldos siguen sin repuntar

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Portugal ve cómo el paro desciende del 8% por primera vez desde 2004, cuando arrancó el vigente sistema de medición. La tasa queda en el 7,8% y el dato histórico impulsa todavía más la economía de un país que ha dado un vuelco a su situación en pocos años. De hecho, el Gobierno socialista de António Costa puede presumir de haber logrado una caída del 37% en el número de personas sin trabajo desde que accedió al poder a finales de 2015, gracias a una moción de censura que acabó siendo la tumba política del conservador Passos Coelho.

Las cifras hablan por sí mismas y, cuando el actual primer ministro tomó las riendas, el desempleo se situaba en el 12,2%. En octubre de 2016, las perspectivas mejoraron de forma sustancial, como evidenciaba un reajuste al 10,6%. Y solo seis meses atrás, en agosto de 2017, ya se vislumbraba un esperanzador 8,9%. Con todo, el segmento más destacado corresponde a los menores de 25 años, una franja preocupante porque puede marcar el futuro con una tendencia capaz de estrangular la sociedad que se avecina. Así, ese porcentaje desciende cerca de un punto en el último mes, hasta el 22,1%.

Mientras algunos se refieren ya al «milagro portugués», no puede olvidarse que estos frutos en el país vecino se recogen después de que al anterior Ejecutivo le tocase ajustar el cinturón de los ciudadanos con una austeridad incómoda decretada por la «troika» (es decir, el BCE, el FMI y la Comisión Europea). Sin aquellas medidas, no sería posible la mejora del comportamiento en los dos últimos años. No obstante, los portugueses se encuentran lejos de sumergirse en un contexto idílico porque la contrapartida no es otra que la precariedad en el empleo, con unos sueldos que habitualmente no alcanzan ni los 800 euros netos mensuales y un salario mínimo que solo este mes de enero ha subido a los 580 euros.

La inquietante deuda

Lo que está claro es que el Gobierno de signo socialista, sustentado en los apoyos puntuales del Bloco de Esquerda y de los comunistas, tiene una pesadilla pendiente al margen de este buen indicador: la deuda pública. Bruselas no quita ojo a este desfase, sobre todo porque el más reciente informe del Banco de Portugal determina un incremento de 1.600 millones en esta partida a lo largo de un año, por lo que se alza hasta los 242.600 millones , un 126,2% del PIB. Y eso que el Gobierno apenas las tenía todas consigo para que bajara del umbral del 127%.

Como sucede con el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, el primer ministro intenta aparentar tranquilidad en este sentido, pero se le nota inquieto ante las autoridades comunitarias, conscientes de que Portugal ya no es el «patito feo» que se vio obligado a pedir un rescate de 78.000 millones en 2011, pero al mismo tiempo no puede caer en la dejadez de un déficit tan abultado. Las razones de semejante subida están relacionadas con los aumentos de títulos de deuda pública (9.400 millones) y de los certificados del Tesoro, que representaron 3.800 millones. Aún falta por confirmar el déficit exacto de 2017, pero António Costa anticipó hace escasas semanas que no iba a sobrepasar el 1,2% del PIB.0