Protestas contra el CETA junto al Parlamento europeo en Estrasburgo, Francia
Protestas contra el CETA junto al Parlamento europeo en Estrasburgo, Francia - AFP

Más de 6.000 empresas españolas exportan ya sin costes a Canadá gracias al CETA

Compañías de contratación pública y de alimentación son las más beneficiadas por el acuerdo de libre comercio

MadridActualizado:

Si bien la posibilidad de que haya una nueva frontera con la Unión Europea copa estos días la mayor parte de titulares, la tendencia, al menos desde el punto de vista económico, es la contraria. Hace unos días se eliminaron la casi totalidad de las barreras comerciales entre Canadá y la Unión Europea, dos de las mayores áreas económicas del globo, uniendo dos mercados de 544,3 millones de personas. Así, ha entrado en vigor el tratado de libre comercio entre Canadá y la Unión Europea, el CETA por sus siglas en inglés, suprimiendo el 98% de los aranceles que hay entre ambas áreas económicas –un 2% más de barreras comerciales se eliminarán en un periodo gradual de dos años–. Un pacto que, tras nueve años de negociaciones y casi descarrilar hace unos meses ante la oposición del estado belga de Valonia, continúa teniendo una validez frágil, ya que aún deben ratificarlo 22 de los 28 parlamentos nacionales comunitarios –6 ya lo han hecho, entre ellos España–.

Pese a las reticencias por la posible pérdida de soberanía de los estados frente a los inversores o las concesiones medioambientales y alimentarias, desde la Comisión Europea insisten en las bondades comerciales del acuerdo y defienden la transparencia del proceso y las garantías democráticas y regulatorias de este tipo de acuerdos. La Unión Europea exportó en 2015 unos 35.000 millones de euros en bienes y 18.000 millones en servicios a Canadá. La balanza comercial en ambos casos es positiva para la UE, y la Comisión calcula que cada año la eliminación de la casi totalidad de barreras le supondrá un ahorro anual de 590 millones de euros en aranceles.

Vinos y quesos

«España es uno de los países más beneficiados por el CETA», apunta Jochen Müller, consejero político de la delegación de la Comisión Europea en España. La economía nacional cuenta con más de 6.000 empresas que exportan a Canadá, un 91% pymes, y desde el Ejecutivo comunitario calculan que unos 40.000 empleos en nuestro país dependen de los lazos comerciales con aquel país. Entre los sectores más beneficiados de las firmas españolas para elevar el negocio con Canadá por la eliminación de aranceles figuran la contratación pública, la maquinaria, el automóvil, el farmacéutico, el textil y el sector alimentario –con especial hincapié en el sector del vino y del queso–.

La balanza comercial entre España y Canadá es positiva para la economía nacional, de 185 millones en 2016, al exportar 1.487 millones e importar 1.302. Por ejemplo, ACS, Cintra y Dragados tienen proyectos de infraestructuras en el país, por lo que se beneficiarán del nuevo acuerdo. El sector alimentario verá además cómo 143 denominaciones de origen europeas pasarán a gozar de especial protección en Canadá, de las que 24 son españolas (desde aceite de oliva de Estepa hasta el jamón de Guijuelo).

No obstante, pese a esta seguidilla de ventajas económicas, el acuerdo con Canadá es algo más que un mero tratado de libre comercio para la UE. Simboliza el principio de una ambiciosa agenda comercial dirigida a liderar el libre comercio en el mundo, frente al proteccionismo representado por Donald Trump. Desde la Comisión creen que esta es la oportunidad para dar un paso al frente.

Japón y el proteccionismo de Trump

El efecto retirada de Trump ha impulsado otros acuerdos. Es el caso de Japón, que iba a rubricar el pacto transpacífico con Obama antes de que Trump lo tumbase y ahora ha tornado hacia Europa. El tigre nipón es la tercera economía mundial y un acuerdo de libre comercio ahorraría 1.000 millones de euros a la UE en aranceles con un impacto positivo de 280.000 empleos. Vietnam y Singapur van a aplicar el acuerdo ya firmado con la UE en breve. Y tras ellos aguardan Australia, Nueva Zelanda, Mercosur, México y Chile.

Al mismo tiempo la Comisión cuenta con un Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización para compensar a las regiones y sectores perjudicados por la deslocalización de industrias. El fondo es modesto, ya que cuenta con 150 millones para el periodo 2014-2020, y financia un 60% de proyectos de reciclaje laboral.

¿Serán positivos estos acuerdos? Desde la Comisión citan el pacto comercial con Corea del Sur como un modelo de éxito para el resto de proyectos. Firmado en 2011, desde entonces las exportaciones al país asiático se han incrementado un 55% y el ahorro en aranceles alcanza los 2.800 millones. Con el comercio como arma, la UE trata de resistirse a caer en la irrelevancia exterior.