Volvo Ocean Race

A bordo, dormir con los pies hacia proa

Lo más seguro para evitar lesiones cervicales en caso de colisión, es norma en reales marinos oceánicos, aunque parece que a otros no les preocupa sufrir en el intento

Vigo (Pontevedra)Actualizado:

Coloquialmente decir: con los pies por delante; en el mundo cristiano significa que alguien está muerto, a menos que el difunto sea un sacerdote que se transporta al revés (la simbología dice que al creyente se le transporta con los pies para adelante porque representa la forma como entraría en la iglesia de vivo, viendo de frente al altar; en el caso del ministro, los pies se ponen hacia los feligreses porque es su posición natural cuando preside los actos litúrgicos).

Para los cinéfilos del crimen, películas de suspense, policiacas, terror, drama o acción, claramente que a alguien le han pegado un tiro, o está en vías de que su vida finalice con los pies por delante. Aunque curiosamente, en las ambulancias, a los heridos se les transporta con los pies hacia atrás.

A bordo de un barco de regatas, la posición de dormir con los pies hacia proa tiene más que ver con la seguridad, al objeto de minimizar las consecuencias producidas por los efectos de un posible impacto contra un objeto flotante no identificado: un gran mamífero (ballena, cachalote), un contenedor de carga, un gran tronco flotando entre aguas, otra embarcación o las rocas de unos bajos.

Es conocido que, casi la mitad de los abandonos producidos en regatas transoceánicas o vuelta al mundo es por colisiones contra objetos flotantes no identificados, también conocidos como “OFNIS”. Durante la celebración de la regata Vendée Globe 2016-2017, el patrón Kito de Pavant (dice que siempre duerme con los pies hacia proa) tuvo la desagradable experiencia de vivir el impacto de un cachalote contra su OPEN 60 en el océano Índico a 17 nudos de velocidad; rompiéndose la sujeción de la quilla basculante, en el siguiente vídeo se ve claramente lo sucedido.

Otros hechos dramáticos han sido el embarrancamiento del VOR 65 “Vestas Wind” en los arrecifes de Cargados Carajos, en el océano Índico durante la VOR 1014-15. Toda una tripulación vivió una experiencia desgarradora al sentir como su barco, de 12 toneladas de desplazamiento, se destrozaba sobre unas rocas a 20 nudos de velocidad en plena noche; el tripulante Brian Carlin comentaría más tarde que él estaba sentado en la taza de wc, a proa del mástil, y que salió despedido por el aire unos tres metros hasta que se golpeó contra el mamparo estanco de seguridad de proa.

Hay otros muchos casos de colisiones sucedidas en los últimos años, además ahora muy bien documentados debido a la moda de contar en directo todo lo que sucede a bordo de veleros oceánicos de regatas; muchas organizaciones quieren ganar más difusión a costa de lo más dramático, anteponiendo el espectáculo a la seguridad. Un tanto perverso.

Si lo principal es la seguridad de todos, tanto de la organización de una regata, de los participantes y embarcaciones; con todo lo que se sabe ahora, ¿porque no se ve reflejado en el comportamiento de los tripulantes a bordo?

La “física” dice que cuando dos cuerpos en movimiento se chocan frontalmente, la velocidad resultante es la suma de ambas velocidades, siempre con matices, y no se trata de explicar las posibles variables. Pero si solo un objeto se mueve, tomamos por caso un velero, y el impacto fuese contra un muelle; como la energía del impacto se convierte en otros tipos de energía el casco se rompería, o el mástil, y los tripulantes sufrirían todo tipo de lesiones.

Lo primero que explican los marinos oceánicos, en especial los que ahora patronean los grandes multicascos, es que duermen con los pies hacia proa porque saben las consecuencias a las que se enfrentan, en especial los navegantes solitarios.

Sin embargo, hay infinidad de imágenes, en especial de la flota Volvo Ocean Race, donde los tripulantes aparecen durmiendo acinados con la cabeza hacia proa en la zona que hay entre el mástil y el mamparo de seguridad contra impactos. ¿En caso de impacto, sí el tripulante sufre un esguince cervical, o un daño peor, quien es el máximo responsable, y como solventarlo en caso de ser muy grave el accidente a mil millas de tierra?

No se trata de ser el cura o el feligrés, y menos emular a Newton; se trata de que la máxima sea: prevenir antes que lamentar.