Quique Pina, camino de Madrid donde hoy declara en la Audiencia Nacional
Quique Pina, camino de Madrid donde hoy declara en la Audiencia Nacional - EFE
La Liga

Presidentes y fútbol, riesgo de corrupción y cárcel

La detención de Quique Pina, que hoy declara en la Audiencia Nacional, se une a una amplia lista de mandatarios manchados por acciones fuera de la ley

MADRIDActualizado:

Decía el entrenador del Leganés Asier Garitano, en una entrevista en este periódico publicada el pasado lunes, que el fútbol es un vicio. En su caso, sano. No hay duda. No tanto en otros, sobre todo en lo que respecta a los que visten de traje y corbata y rondan los palcos de los estadios. El último escándalo lo ha protagonizado Quique Pina, actual consejero delegado del Cádiz y expresidente del Granada y del Ciudad de Murcia. Un mandatario que tendrá que hacer frente a un litigio con la justicia y que se une a una larga lista en la que aparecen ilustres como José María del Nido, Manuel Ruiz de Lopera, Ángel María Villar o Sandro Rosell. Eso en el ámbito nacional. Fuera de nuestras fronteras, Uli Hoeness en el Bayern o Bernard Tapie en el Olympique de Marsella, también han representado sonados casos de corrupción que acabaron con ambos en la cárcel.

Empresario, agente de futbolistas y exjugador, Quique Pina fue detenido el pasado martes en su lujosa mansión de Molina de Segura (Murcia) por agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional después de más de dos años de investigación, y hoy será interrogado por el juez de la Audiencia Nacional José de la Mata. Al actual CEO del Cádiz se le atribuye un presunto blanqueo de capitales procedente de traspasos de jugadores y otras presuntas actuaciones irregulares, como falsedad documental o insolvencia punible. Una acusación que le coloca en un laberinto de difícil salida, en el que también podrían estar involucrados familiares y amigos, y que ha sacado el lado más prudente del presidente de la Liga, Javier Tebas, a pesar de su conocida rivalidad: «Con Quique Pina he tenido mis diferencias, aunque es cierto que es un hombre que ha dirigido importantes clubes de fútbol en España y tiene buen ojo deportivo. Vamos a ver qué sale de todas las investigaciones que hay. No es bueno que ocurran estas cosas en el fútbol, pero las diligencias son secretas y no conocemos nada».

El caso de Pina retrotrae a la mente del aficionado nombres importantes, como el del expresidente del Sevilla, José María del Nido. Después de tres años en prisión por malversación de dinero del Ayuntamiento de Marbella, el pasado junio recibió el tercer grado y desde entonces comenzó a mover sus hilos para destronar al actual mandatario del Sevilla, Pepe Castro.

Del Nido, al acecho

Ayudado por su hijo Miguel Ángel, empleado del departamento de marketing del club de Nervión, Del Nido logró demostrar que Pepe Castro había utilizado 300.000 euros del Sevilla en consumo propio, dinero que ya ha devuelto el dirigente y que ha hecho aún más visible una guerra personal que tiene como objetivo el regreso de José María del Nido a la presidencia del Sevilla, en lugar del que un día fue su amigo y mano derecha.

El otro equipo de la capital andaluza, el Betis, también se ha visto salpicado en los últimos años por escándalos de corrupción, protagonizados por el que fuera su popular dueño, Manuel Ruiz de Lopera. Un acuerdo extrajudicial alcanzado el 27 de julio del pasado año, en el que el exdirigente accedía a vender su acciones y desvincularse por completo del club verdiblanco a cambio de 8.800.000 euros, evitó que Lopera ingresara en prisión, tras más de diez años de judicialización del Betis. Con la firma de dicho pacto, la Fiscalía rebajó la petición de tres años de cárcel a seis meses, por un delito continuado de apropiación indebida en su gestión, pena que admitió Lopera para poner definitivamente fin a su guerra judicial contra el Betis.

De Andalucia a Madrid, donde Ángel María Villar pasó el verano pasado doce días en la cárcel de Soto del Real, entre el 20 de julio y el 1 de agosto, acusado dentro de la operación Soule de crear un entramado y una red de clientelismo que favoreció el desvío de millones de fondos públicos y privados de la Federación Española de Fútbol. El exdirigente pagó 300.000 euros de fianza para salir de prisión, y desde entonces tiene retirado el pasaporte. Debe acudir semanalmente al juzgado más cercano a su domicilio, y está a la espera de que se celebre el juicio, todavía sin fecha.

En el mismo centro penitenciario desde el 25 de mayo permanece Sandro Rosell, presidente del Barcelona entre 2010 y 2014. Se encuentra en régimen de prisión preventiva por delitos de blanqueo de capitales y organización criminal. Allí, mientras espera fecha del juicio, comparte celda con su exsocio Joan Besolí y hasta en cuatro ocasiones la Audiencia Nacional le ha denegado la libertad condicional por riesgo de fuga. El turno ahora es para Quique Pina, cuyo futuro pinta tan negro como el de Sandro Rosell.