Álvaro Muñiz, jugador de la SD Formentera
Álvaro Muñiz, jugador de la SD Formentera - La Verdad / Campoy

Copa del ReyÁlvaro Muñiz, el farmacéutico que anima la Copa

El goleador que dio la clasificación al Formentera en San Mamés ha militado en nueve equipos en las últimas diez temporadas

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Álvaro Muñiz trabajaba la pasada temporada como ayudante en una farmacia de Villaviciosa (Asturias), donde también jugaba al fútbol, su gran pasión desde pequeño, defendiendo los colores del Lealtad. Este miércoles subió como una bala al área del Athletic junto al guardameta del Formentera en busca del último remate del partido. «Vamos que he soñado que lo metemos, va a ser gol», balbuceó Marcos Contreras en el frenesí de la carrera. «Pues vamos, que entonces lo meto yo», respondió el centrocampista con una sonrisa. No se equivocó y en ese córner acabó enviando el balón a la red para dar a su equipo un histórico pase a los octavos de final de la Copa del Rey. Una extraña reacción en medio del nerviosismo que resume el carácter del nuevo héroe del conjunto balear, un líder al que le gusta hacer grupo dentro y fuera del césped. «Nunca deja de bromear, siempre provoca risas en el vestuario con su catálogo de imitaciones», explican sus compañeros a ABC. En San Mamés, su tanto cambió el guión, y no solo de la eliminatoria. También hizo llorar de alegría a varios miembros de una plantilla humilde que esta temporada debuta en Segunda B.

«Lo habíamos hablado. Sabíamos que si llegábamos a los últimos minutos con opciones podríamos lograrlo, y así fue», recordó este jueves el centrocampista asturiano durante el viaje de vuelta a Formentera. A sus 29 años, es ya un veterano en la categoría de bronce, en la que ya ha disputado más de doscientos partidos con nueve conjuntos diferentes. El pasado curso defendió al Lealtad de Villaviciosa y por las tardes trabajaba en una farmacia: «Es una gran persona, se lo merece. Álvaro necesita sentirse y valorado, que los compañeros técnicos y aficionados entiendan su juego porque es diferente al de la mayoría de los futbolistas de la categoría», explica a este periódico Juan Bedía, antiguo responsable de comunicación del club del Principado.

Ahijado de Abelardo

La casa del Formentera, el Municipal de San Francesc, es el único campo de las tres primeras categorías del fútbol español al que solo se puede acceder por barco. Así llegó Álvaro Muñiz, un gijonés de nacimiento y cartagenero de adopción que tiene como padrino al ex sportinguista Abelardo, antiguo internacional del Barcelona al que entrenó el padre del ahora jugador del cuadro balear. El Lealtad no le renovó en junio y decidió emprender una aventura en el Formentera, un modesto que hace un año, aún en Tercera, también alcanzó los dieciseisavos de la Copa, aunque el Sevilla rompió entonces el sueño.

El Formentera, club peculiar que en verano tuvo problemas para encontrar alojamiento en la isla para su plantilla, pagó en agosto la novatada del estreno en Segunda B. En San Mamés, Tito García Sanjuán, un entrenador que se proclamó campeón de Europa como jugador de fútbol sala, no pudo sentarse en el banquillo por sanción. Tampoco pudo hacerlo en aquel partido del debut en el fútbol de bronce porque la entidad pitiusa no tramitó a tiempo las fichas de su cuerpo técnico, un error burocrático que también dejó fuera de la convocatoria a dos jugadores. Al preparador, el éxito no se le sube a la cabeza. «La noche me ha dejado reventado, fueron muchas emociones, pero ya está. Ahora toca pensar en el partido del domingo ante el Badalona», manifestó este miércoles. Fue un día especial para él y no solo por la clasificación. Su hermano, Jesús García Sanjuán, exjugador del Zaragoza, se desplazó a Bilbao y por primera vez presenció un partido en directo del equipo balear desde que «Tito» se encuentra al frente. «Me hizo mucha ilusión».

La misma ilusión que sintió con el gol de Álvaro Muñiz, un jugador con una larga trayectoria en Segunda B. En diez temporadas ha militado en Pájara Playas, La Hoya Lorca, Mar Menor, Moratalla, Caravaca, Burgos, Marino de Luanco, Lealtad y ahora en el Formentera. En la temporada 2013-14 fue cuando regresó a Asturias para afrontar dos exitosas temporadas con el Marino de Luanco, en las que el club del Principado firmó los mayores éxitos de toda su historia, quedando a un paso de disputar la promoción de ascenso a Segunda división. El centrocampista hizo disfrutar a la afición de Miramar, un estadio donde es muy querido y del que siempre habla. También se acordó de su antigua casa este miércoles en San Mamés, donde, minutos antes del encuentro ante el Athletic, posaba sobre el césped del estadio bilbaíno compartiendo una foto desde su cuenta de twitter con la frase: «Cómo está Miramar hoy...», en alusión al estadio de fútbol de Luanco.

Tras el histórico en San Mamés, el bueno de Álvaro Múñiz será recordado siempre en Formentera como ya lo es en Luanco o Villaviciosa, donde formó parte decisiva del mejor equipo de la historia del Marino y del Lealtad.