Alonso, al volante de su McLaren
Alonso, al volante de su McLaren - EFE

Fórmula 1 | GP AzerbaiyánMcLaren busca otro motor

Negocia con Mercedes y la manera de romper el contrato que lo vincula a Honda

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Llega el Gran Premio de Azerbaiyán de Fórmula 1 y ya ni siquiera los comunicados oficiales de McLaren previos a la carrera cumplen su función propagandística, ese juego profesional que consiste en tapar las vergüenzas y ensalzar cualquier atisbo de optimismo. «No es ningún secreto que esperamos encontrar un fin de semana complicado», razona con elocuencia Fernando Alonso, consciente de que la interminable recta de dos kilómetros en el trazado urbano de Bakú será una misión imposible para el motor Honda de su monoplaza número 14.

Esa aparente resignación esconde otra realidad que se fragua estos días. McLaren está buscando otro motor, otro socio para sustituir a Honda. Después de dos años y medio, la experiencia solo puede calificarse como un fracaso y el talento de Alonso, un desperdicio para este deporte. McLaren negocia con Mercedes en la pretensión de retener al español al mando del proyecto.

Las negociaciones de los contratos en la Fórmula 1 actual dependen en gran medida del suministro de motores. Cualquier matiz puede cambiar en función de la marca que impulsa los coches. Honda ha naufragado por completo en su regreso a la F1. De 2006 a 2009 tuvo su propio equipo y tampoco funcionó. Hace 25 años, el binomio Honda-McLaren deparó una secuencia triunfal con Senna y Prost al volante. Pero sucedió hace un cuarto de siglo.

El año 2015, el primero en el nuevo acuerdo y en la vuelta de Alonso al equipo inglés, fue un desastre de abandonos y motores rotos por los circuitos del mundo. En 2016 una evidente mejoría alentó una cierta esperanza. 2017 ha supuesto el mayor chasco, toda vez que se esperaba una evolución del gigante japonés con los conocimientos adquiridos y ha resultado un fiasco total. Ni Alonso ni Vandoorne han puntuado y el español ya ha superado el límite legal de cinco motores nuevos en la octava carrera, cuando faltan doce para la conclusión.

Los dos ejecutivos de McLaren, Zak Brown y Eric Boullier, ya admiten en público y en privado que la paciencia de la escudería (la segunda con más victorias y títulos de la Fórmula 1) se ha agotado y que no pueden seguir así. El problema reside en que Honda es el principal patrocinador de McLaren, el que financia mayoritariamente al equipo y la marca que insistió en fichar y pagar la nómina de Alonso (próxima a los 30 millones anuales). Pero Zak Brown, el hombre que animó al español a la aventura de las 500 Millas de Indianápolis, considera que la ausencia de patrocinadores y las pérdidas en el reparto de los derechos televisivos (los peor clasificados al final del curso en el Mundial de constructores son los que menos cobran) se pueden equiparar ya a los ingresos que McLaren recibe de Honda.

Hartos de un motor que se derrite y al que no reflotan los ingenieros japoneses, McLaren ha emprendido la búsqueda de otro socio y la manera de romper el vínculo con Honda. La alternativa más sencilla para reconducir el equipo parece el propulsor Mercedes, al que McLaren ya estuvo ligado hace tres años. La marca alemana, que ya sirve motores a Williams y Force India, dice tener capacidad para suministrar a un cuarto equipo, McLaren. Pero siempre se quedará con el motor pata negra para su coche oficial, el de Hamilton y Bottas, mientras entrega propulsores de nivel inferior a sus clientes. Otras opciones que se han apuntado para McLaren son Renault o Alfa Romeo (Ferrari).

Ayer, como aviso a navegantes, Hamilton deslizó que podría retirarse de la F1 porque «es dueño de su destino». Tal vez un mensaje por si Mercedes quiere negociar en el futuro con Alonso.