El banquillo celebró con mucha alegría y rabia el gol de Santamaría.
El banquillo celebró con mucha alegría y rabia el gol de Santamaría.
Cádiz CF

El equipo médico también juega

El gol del empate de Santamaría llegó con los dos equipos con diez hombres pese a la roja a Ortuño
Por  19:25 h.

El Cádiz CF fue capaz el pasado domingo de todo lo que no pudo conseguir hasta el momento en lo que va de temporada. No solo se supo reponer a una expulsión, también logró contestar a un gol del adversario y estuvo cerca de remontar con un jugador menos por la polémica expulsión antes del descanso de Alfredo Ortuño. Y si consiguió el justo premio del empate fue gracias a que la filosofía ‘cerveriana’ regresó al verde más fuerte que nunca.

1.- Achique de espacios en la presión. No fue un dominio absoluto, pero se puede decir que el Cádiz CF comenzó mandando sobre el césped del Rodríguez López. Suyas fueron las primeras ocasiones y suyo fue el control en los primeros minutos. Fue lo que duró el ensamblaje perfecto y urdido por Cervera, que convenció a los suyos de que no es más que con la solidaridad en la presión del rival como este equipo puede conseguir éxitos. Tanto fue así que la defensa chicharrera pasó muy malos momentos y no era más que con balonazos como podía salir de la ratonera que le había preparado la presión asfixiante del Cádiz CF. En este aspecto, hay que destacar la intensidad en la defensa de Carlos Calvo, Álvaro García, Rubén Cruz y Ortuño, todos coordinados por los mediocentros Abdullah y José Mari, que se desgastaron en esta faceta. Poco a poco, esta tensión fue a menos producto del lógico esfuerzo.

Como no sería lo satisfecho que estaba Cervera con lo que estaba viendo que no tocó el sistema ni cambió a jugadores de perfil hasta a falta de diez minutos y después de encajar el gol tinerfeño. La misión era más clara aún: juntar las dos líneas de presión lo mejor posible. Lo consiguió porque, salvo algunos minutos, apenas se notó la superioridad numérica. También se supo parar muchas veces el ritmo del partido.

2.- Desconexión defensa-ataque. Pero si hay que felicitar a los ajustes ofensivos, no puede decirse lo mismo con los defensivos. De hecho, este Cádiz CF facilita en buena medida las aproximaciones de los rivales, da igual cuáles y su categoría, a la portería de Cifuentes. Porque el Tenerife, como antes Córdoba, Numancia o Girona, pudo hacer más daño sin hacer nada del otro jueves. Eso, en buena parte, se debe a que el equipo se rompe en el centro del campo. Y es que cuando el Tenerife conseguía traspasar la frontera del centro del campo, a veces graciasd a un robo de balón perdido por el Cádiz, comenzaba a disfrutar de su superioridad numérica, tanto con Ortuño como sin él. Carpio y Brian volvían a ser desbordados, mientras que Abdullah y José Mari no llegaban, no podían llegar, a las coberturas. Es ahí donde se echa de menos una cohesión más fuerte del bloque, que corre a la desesperada hacia atrás pero ya sin el orden establecido en un inicio.

3.- Un ‘10’ para ‘boxes’. Con 1-0 perdiendo, Cervera sacó a Carpio y retrasó muy levemente la posición de Nico, que estaba de lateral pero fue un extremo más, dejando, a efectos, una defensa de tres con Aitor y Álvaro García en las bandas y Santamaría de ‘9’ puro. Precisamente, Nico tuvo que ser atendido en el área técnica producto de un tremendo golpe con la cabeza de Vitolo.Ambos comenzaron a sangrar como consecuencia de sendas brechas en sus cabezas. Fue clave la rápida y efectiva asistencia de los médicos del Cádiz CF, que fueron capaces de ganarle la partida en boxes al staff médico del Tenerife, que apostó por untar vaselina en la brecha de Vitolo. El jugador canario regresó al campo a la par que Nico, pero tuvo que retirarse de nuevo debido a que su herida había vuelto a abrirse y manchaba la camiseta blanca del Tenerife. Nico, que se marcó una jugada maestra a la que solo le faltó el rematador, seguía en el campo con un aparatoso pero eficaz vendaje que permitió al Cádiz CF seguir contando con él en la jugada del gol del empate y que llegó estando los dos equipos con diez jugadores ya que a Vitolo no lo terminaba de llegar una nueva camiseta.