ACB Llorente, una saga inagotable

Sergio, que debutaba este domingo en la ACB con el Bilbao, un nuevo miembro de la familia que alcanza la élite

Sergio Llorente, jugador del Bilbao Basket
Sergio Llorente, jugador del Bilbao Basket

Las sagas familiares son una constante a lo largo de la historia del deporte español, pero resulta complicado encontrar una tan extensa como la de los Llorente, que este domingo celebró el bautizo de Sergio en la ACB. Después de debutar con el Bilbao Basket en Málaga, el base se convirtió en el cuarto miembro de la familia en lucir el apellido en la máxima categoría del baloncesto nacional. Otros tres miembros de la saga eligieron el fútbol y todos ellos también llegaron a Primera.El último, esta misma temporada, Marcos Llorente, el actual centrocampista del Alavés.

Cuando Sergio (25 años) aún no había nacido, su padre, José Luis «Joe» Llorente, subía al podio para colgarse la histórica plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984. Base como ahora su hijo, lo fue todo en la selección y también en el Real Madrid, club con el que levantó dos Ligas, una Copa, una Copa de Europa, dos Recopas y una Copa Korac. Al igual que él, su hermano Toñín también vistió la camiseta blanca antes de cerrar una dilatada trayectoria en varios equipos de la ACB. Ambos apostaron por la canasta, pero en sus otros dos hermanos, Julio y Paco, caló el balón de fútbol por la influencia de la figura de Paco Gento, mito del Real Madrid y tío de todos ellos. El Santiago Bernabéu disfrutó de dos futbolistas que llegaron a coincidir en la primera plantilla durante dos temporadas.

Sergio Llorente se convirtió este domingo en Málaga en el último de esta prolífica saga en llegar a la cima. Los consejos para el primer partido en la élite no le faltaron en las horas previas. Su padre y su tío Toñín ayudaron a calmar los nervios. También su hermano Juan, que aún tiene frescas las sensaciones que genera un partido de debut en lo más alto del baloncesto español. Él logró el sueño el pasado año al estrenarse con el primer equipo del Estudiantes, aunque esta temporada milita en el filial del conjunto colegial.

Ante el Unicaja, Sergio Llorente disfrutó de 22 minutos, anotó nueve puntos, puso un tapón, dio dos asistencias y acabó con seis de valoración. El estreno no fue el soñado porque el Bilbao caía derrotado ampliamente en Málaga (85-64). El encuentro, sin embargo, es inolvidable a pesar del resultado para un jugador que ha peleado y se ha sacrificado para poder jugar entre los mejores. En las tres últimas campañas había jugado en la LEB Oro en las filas del Lérida, Palma y Breogán, y este año apostó fuerte. En verano se incorporó al conjunto vizcaíno para reforzar los entrenamientos y su capacidad de sacrificio tuvo ayer el premio del debut.

Su primo Marcos, hijo dePaco Llorente, también ha visto compensado su esfuerzo esta misma temporada. El pasado curso despuntaba en el Castilla y este verano era cedido por el Real Madrid al Alavés, donde se ha convertido en una de las grandes revelaciones de la Liga. El apellido Llorente está de moda y tiene futuro en el deporte español.

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