La vida después de Río

David Casinos: «No pienso en la retirada»

El atleta se siente fuerte para afrontar los Juegos de Tokio, aunque afirma que debe encontrar su lugar para buscar la sexta medalla

David Casinos
David Casinos - Mikel Ponce

Ha pasado un mes desde que David Casinos regresara de Río, pero ya tiene una agenda tan ocupada que es difícil encontrarlo en un rato de relax. «El teléfono no para, pero ya sabes que me va la marcha», admite el deportista paralímpico, cuatro oros y un bronce en cinco Juegos. Desde Sídney 2000 no ha faltado a su cita con el podio paralímpico y no piensa frenarse en esta fantástica tradición de volver con un metal en la maleta.

Aprovecha estos días que todavía brilla el bronce para recibir homenajes y ofrecer su experiencia a todo el que quiera ver que hasta lo imposible se puede alcanzar. Solo hace falta verlo con los ojos adecuados. Y esos son los de David Casinos. «Estos días es de estar al lado de los que me han apoyado, mi familia, los patrocinadores, que yo llamo amigos porque están contigo en lo bueno y en lo malo, los que quieren vivir tu sueño contigo. Y la gente del pueblo que quiere felicitarte. Es muy bonito, te hace emocionarte», cuenta el valenciano, feliz cuando lo paran por la calle para hacerse fotos con él. «Hemos vivido momentos muy duros, pero ahora hay un despegue del deporte paralímpico. No siempre ha sido así, ¿eh? Pero si se te olvida que estamos aquí, yo te lo recuerdo, no te preocupes». Ya he empezado a dar charlas para el programa Di-Capacidad o para el Proyecto FER. Un proyecto del que se emociona cuando habla. «Es muy enriquecedor, nos consolida como deportistas y como personas. Los valores van por montera y se subraya la cultura del esfuerzo. Se premia el sudor, pero también el ser buena persona. Los que llegan a las medallas son pocos, y a los jóvenes les decimos que los estudios, las prácticas, los retos personales son igual de importantes porque a lo mejor no consigues la medalla, pero esas lecciones te acompañan en la vida».

«La pasión desgasta»

Y como todos, también Casinos necesita encontrar la motivación necesaria para afrontar cuatro años de entrenamientos y sueños que viven demasiado lejos. «El tiempo nos da muchas respuestas. No pienso en la retirada, para nada. Estoy preparado para estar en Tokio, no me encuentro castigado ni con lesiones, pero hay que preparar la mente para un nuevo ciclo. La demanda de ilusión es muy importante y las ganas tienen que salir de uno mismo. La motivación la voy cambiando en función de lo que me dice el cuerpo. Si me encuentro cansado tengo que buscar otros lugares. El atletismo va a seguir siendo el centro de mi vida deportiva, pero sí quiero tomarme un tiempo para ver dónde puedo estar. La pasión desgasta». Pero tiene claro que no quiere desperdiciar la oportunidad de ampliar su palmarés. «Vaya donde vaya lo haré para pasarlo bien y para disfrutar con el atletismo, pero siendo competitivo. Quiero levantarme con ganas, disfrutar de mi hija, hacer otras actividades, y sé que en ese tiempo tendré la respuesta. Solo la tengo yo, pero todavía no me ha llegado».

Unos días de reflexión que también sufrió para llegar a Río 2016. El nacimiento de su hija Cayetana lo obligó a otro ritmo de vida, otras preocupaciones, otros intereses. Sin embargo, también encontró en ella el impulso para seguir el camino de sus quintos Juegos. Por eso el bronce, a pesar de que en su currículo solo había oros, fue una alegría. «Quería volver con una medalla como fuera, y fue muy difícil. El nivel sube y estuve cerca de quedar cuarto, que hubiera sido una decepción. La lección que nos da la sociedad es “gana”, pero nadie te enseña a no ganar, cuando ni un abrazo te consuela. Deberían enseñar que el deporte es injusto la mayoría de las veces, y que de un tropiezo puede venir algo bueno. Superclases hay muy pocos. Yo no sé si soy un superclase o un pesado».

Retos

Por el momento, Casinos no pierde ni el tiempo ni la forma física. En los momentos que le deja su trabajo como conferenciante, se entrena para un reto que poco tiene que ver con el lanzamiento de disco o de peso: la carrera Spartan Race. Un desafío con obstáculos que ya superó el año pasado, y con el que se convirtió en el primer invidente en terminarla. Para este año quiere atacar la modalidad larga: más kilómetros, más obstáculos. «Soy un hombre de no parar. Con tal de tener el tiempo necesario para estar con la familia, hay que estar siempre con objetivos. Y este me pareció un reto bonito. Es una muy buena carrera para comprobar de lo que eres capaz, que es mucho más de lo que nos pensamos. Voy a poder con este obstáculo como en la vida: tú decides cómo sortearlo, gestionar las presiones, afinar tus herramientas. Es una metáfora. Bonito y a la vez duro. Así son las decisiones. Sacas lo mejor de ti para poder superarlo. Es un reto físico tremendo, pero también mental. Si puedes con un reto así, cómo no vas a poder hacer lo mismo en tu casa. Lo puede ver un empresario que te puede contratar, pero también un padre de familia cuyo hijo ha tenido un accidente», concede.

«Es bueno que la sociedad vea que se pueden hacer más cosas de las que nos dicen que podemos, o de las que creemos que podemos. Lo que somos capaces de conseguir es solo cuestión de que te planten enfrente la situación adecuada», afirma. Casinos es buen ejemplo. Desde que se quedara ciego por una retinopatía diabética con 26 años, de su oscuridad inicial ha sacado la luz necesaria para triunfar en el deporte. Son cuatro oros y un bronce en cinco Juegos. Y aspira a seguir la tradición en Tokio.

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