Fandiño y Néstor, Néstor y Fandiño, en una de las imágenes del libro que se visualizaron en el Teatro Bellas Artes
Fandiño y Néstor, Néstor y Fandiño, en una de las imágenes del libro que se visualizaron en el Teatro Bellas Artes - IFM

Néstor García: «La historia de Iván Fandiño no es una peli americana con final feliz, es un drama español»

El apoderado presenta «Mañana seré libre» en el Teatro Bellas Artes en el mayor homenaje a un torero

MADRIDActualizado:

"Que nadie espere una novela rosa ni una película americana con final feliz: la historia de Iván Fandiño es un drama español". En el mismo escenario donde subió "Aquiles", versión dramatizada de los hechos narrados en la Ilíada, Néstor García entonó el último gran poema épico protagonizado por un torero. Con un telón de fondo negro, luctuoso como su corazón desde el 17 de junio, Néstor apareció en las tablas con un terno oscuro y una gorra con el símbolo del león Fandiño, esa que le acompaña desde la tarde inmortal. "Perdonadme por la gorra, pero la llevo desde aquel triste día de junio", arrancó tremendamente emocionado tras subir las escaleras bajo una tenue luz. La ovación brotó a la par que las lágrimas (que no cesan) en el acto más sentido -y a la vez con tanto aplomo-, natural y verdadero que se recuerda. No había guión, ni presentadores en la era de la hoy manida "posverdad". Solo el hombre y el apoderado que mejor y más conoció al hombre y al torero, la voz y el puño autorizados para relatar su vida y una trayectoria de agua dulce y salada, que siempre es la del morir.

Néstor García, con la imagen de Iván Fandiño de fondo, en el Teatro Bellas Artes
Néstor García, con la imagen de Iván Fandiño de fondo, en el Teatro Bellas Artes-Maribel Pérez/Mundotoro

"Decidles que Iván Fandiño es libre". Iván Fandiño, sí, el torero que, como William Wallace, sabía que podrían quitarle la vida pero nunca la libertad. Iván Fandiño es ya uno de esos elegidos que escriben la Historia, "un héroe a contracorriente", según Néstor García, autor de "Mañana seré libre", presentado este lunes en el Teatro Bellas Artes de Madrid. No se recuerda un acto vinculado al mundo del toro (que no taurino) de tanta expectación ni mejor organizado, alejado de típicos y tópicos. Cuatrocientas butacas ocupadas, colapsadas como la M30 en la hora punta de este 5F cubierto de nieve, con alguna contada baja de última hora por el temporal y la gripe. Otra vez Fandiño llenaba la capital, como otrora llenó Madrid "en el acontecimiento del siglo XXI" (29M), aunque precisamente Las Ventas parezca resistirse al monumento o, al menos, azulejo que merece... Por no citar "su" Bilbao...

"Nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto", pero de Iván Fandiño se habló y se sigue hablando. Y su mentor, su confidente, su amigo y hasta padre (con permiso de Paco Fandiño, en las primeras filas junto a su mujer, Charo Barros -¡qué ejemplo, qué dignidad la de esta familia!-), se ha encargado de engrandecer su memoria con esta obra que ha trazado por el camino de la independencia, como todas las veredas que caminaron juntos, sin grandes casas detrás, sin ninguna editorial en la "solapa" del libro.

"El libro es crudo y desgarrador, como su vida. Con el único que me preocupa estar en paz es con él"

Sus 343 páginas le han servido como terapia: "Lo empecé al poco tiempo después de aquel duro día de junio. Necesitaba llenar mis horas y seguir vinculado a él, era una buena forma", dijo con la voz pausada y rota de dolor. Y recalcó: "El libro es crudo y desgarrador, como su vida. Habrá cosas con las que alguien se sienta atacado, pero no ha sido mi intención, lo que yo he intentado es exponer los hechos. Ni él ni yo somos santos; claro que nos equivocamos, pero él siempre fue un hombre puro y de frente. Y con el único que me preocupa estar en paz es con él". Sincero, tampoco ocultó "los errores que cometí como apoderado, soy consciente de que me equivoqué muchas veces, incluso él fue tan grande que tapó muchos defectos. Yo le dije que buscase otra gente (para el apoderamiento) y eso era impensable para él. Nos dimos la mano una vez y eso fue un lazo de por vida".

Lealtal como primer mandamiento

El autor de "Mañana seré libre" rememoró sus comienzos, su lado más humano tras una corrida histórica y sus anécdotas con un torero que tuvo la lealtad como primer mandamiento, esas que el propio Fandiño le decía: "Apoderado, esa para el libro..." Nadie imaginaba ese desenlace, pero la obra "acaba aquel 17 de junio en Francia, lo que pasó después no me interesa".

Néstor, así, a secas, se queda con lo vivido con un torero del que se siente "muy orgulloso". No les unía la sangre, les unía la propia existencia: "Iván empezó siendo un amigo, después un hermano y terminé queriéndolo como a un hijo. Ahora le echo de menos como mi mitad, me siento muy solo sin él". Se hizo entonces el silencio, un silencio doliente solo quebrado por la voz de su pequeño Álvaro, el motor que junto a Mara le da la fuerza necesaria para seguir adelante. Para la portadora del apellido Fandiño -"ese que te marcará toda tu vida, pues eres hija de uno de esos hombres que nacen de vez en cuando para cambiar el mundo o morir en el intento", escribe en una carta- desveló que fue el primer ejemplar de la imprenta.

Cientos de personas hicieron cola durante la firma del libro
Cientos de personas hicieron cola durante la firma del libro-Maribel Pérez/Mundotoro

Y el primero de este multitudinario acto de presentación fue para la madre de Iván Fandiño Barros, Charo, con quien se fundió en un abrazo ya abajo del escenario, alejados de focos, con las notas de "La Misión (cumplida)" de fondo.. No hay adjetivo que defina la ovación ni el sentimiento, como todos se quedan raquíticos para la kilométrica cola en zigzag de los cientos de aficionados y fandiñistas que querían el libro dedicado: los compraban a pares, por medias docenas ¡y hasta por cajas de diecinueve! Hubo quien contó que el tándem Fandiño-Néstor había conseguido que devorase las páginas en un solo día y hasta quien confesó que por primera vez se compraba un libro... Todos querían la dedicatoria de su autor, del apoderado que ha querido engrandecer la memoria de un torero que ya es leyenda y al que el gentío preguntaba qué haría a partir de ahora... "Mañana seré libre".