Kurt Streit, en una escena de «Lucio Silla»
Kurt Streit, en una escena de «Lucio Silla» - Antonio Bofill

El Teatro Real abre la temporada de su bicentenario con «Lucio Silla», un Mozart infrecuente

La producción, estrenada hace cuatro años en el Liceu barcelonés, la dirige musicalmente Ivor Bolton y escénicamente Claus Guth

MadridActualizado:

El Teatro Real levanta el miércoles el telón de una nueva temporada. Es una temporada muy especial, ya que se celebran en ella tanto los veinte años de la reapertura del coliseo como teatro de ópera (1997) como el bicentenario de su creación. «Lucio Silla», una ópera de Wolfgang Amadeus Mozart apenas representada -de hecho es su estreno en el Teatro Real-, ha sido el título elegido por Joan Matabosch, director artístico, para esta significativa inauguración.

«El estreno en el Teatro Real de una ópera de Mozart es, en sí mismo, un acontecimiento mayor -asegura Matabosch-. Pero es que, además, “Lucio Silla” es una obra excepcional del joven Mozart, fundamental en la consolidación de su lenguaje. Es el puente entre las obras de juventud e “Idomeneo”. Tiene una estructura todavía clásica, pero se trata de un clasicismo ya muy influido por Gluck, en el que los recitativos son frecuentemente acompañados, en el que el coro tiene un papel preeminente, en el que cobran protagonismo los números de conjunto, y en el que la orquesta adquiere una función narrativa crucial».

Su poca presencia en los escenarios no se debe, por tanto, a su calidad, según Matabosch. «Debería contarse entre las mejores óperas de Mozart -afirma-. Si se representa poco es por lo difícil que resulta ponerla en escena y, sobre todo, porque la partitura es tremenda por su exigencia de virtuosismo a los solistas. Algunas de sus arias se cuentan entre las más difíciles que se han escrito para la voz humana en toda la historia de la música. Es una obra de una madurez increíble para un compositor de dieciséis años en lo que se refiere al tratamiento dramático y musical del tema, pero en lo que sí se nota su corta edad es en la inclemencia de la escritura para las voces. Poco a poco, Mozart aprendió que a un cantante no se lo puede someter a tanta presión».

«Lucio Silla» se presenta en el Teatro Real con una producción que dirige musicalmente Ivor Bolton y escénicamente Claus Guth. Se presentó en el Liceu barcelonés hace cuatro años, cuando lo dirigía el propio Matabosch. «No hay otra producción que haya sido capaz de rendir justicia a esta ópera -dice seguro el director artístico del Real-, y es difícilmente imaginable que se pueda concebir un concepto dramatúrgico más pertinente para “Lucio Silla”, que es una auténtica “patata caliente” para un director de escena por su estatismo y por la longitud de sus arias. Es “la” puesta en escena que necesita “Lucio Silla” para dejar de ser una yuxtaposición brillante de arias acrobáticas y convertirse, además, en un espectáculo de alto voltaje teatral. Los espacios cambiantes de la escenografía funcionan como una gran metáfora de los planos a través de los que Mozart describe la indecisión patológica de sus personajes. Por un lado, define los diversos ambientes de la obra: la marginalidad de los conspiradores, la corte y las cloacas del poder, desde donde ejercen los poderosos una arbitraria violencia».

Joan Matabosch
Joan Matabosch- De San Bernardo

Redobla Matabosch su entusiasmo sobre la puesta en escena. «Guth presenta cada “aria da capo” como una pequeña ópera dentro de la ópera en la que se reproduce lo que pasa por la mente del personaje en aquella escena. En la dramaturgia de Claus Guth, las arias “da capo” de “Lucio Silla“ son una puerta abierta a otro mundo que conecta a los personajes con sus deseos, con sus miedos, con sus presentimientos y con sus ansiedades. Es un procedimiento tan sorprendente como magistral para resolver el gran escollo de poner en escena una obra de estas características». Y concluye tajante: «es una producción ya legendaria que ha rescatado una de las obras maestras de Mozart no como una curiosidad musicológica sino como puro teatro. Solo por este montaje, Guth podría pasar a la historia como uno de los grandes directores de escena de su época».

El director artístico del coliseo madrileño reconoce que las óperas de Mozart son difíciles, «y ninguna tanto como “Lucio Silla”, pero afirma que es responsabilidad del Teatro Real darlas a conocer. «Sobre todo -dice-, cuando tenemos a Ivor Bolton como director musical, que es seguramente el máximo especialista en este repertorio, y en cuyas manos tenemos la seguridad de presentar la ópera con las máximas garantías de calidad musical. Y cuando tenemos también dos elencos de cantantes tan aguerridos y valientes como para tirarse a la piscina de estas arias endiabladas y, al mismo tiempo, de una belleza impresionante. Estas arias necesitan, más allá del virtuosismo, personalidades dramáticas extraordinarias. Sería un error interpretar “Lucio Silla” sobre la base de perseguir la perfección externa de las agilidades, porque esa agilidad está ahí como un recurso expresivo, y es mucho más un medio que un fin en sí mismo. De ahí la genialidad de Mozart. De ahí que tenga sentido recuperar esta ópera por mucho que quizás ya nadie la pueda cantar como los solistas del estreno para quienes fue concebida».

Joan Matabosch es consciente de la significación de esta temporada para la institución que dirige. «Un doble evento como el bicentenario de la primera piedra y el vigésimo aniversario de la reapertura del Teatro Real merece que la temporada sea especial. No tanto en su concepción, que pone el acento en la ampliación del repertorio -y esto no debería tener nada de excepcional-, como en el hecho de que algunos de los títulos serían poco imaginables en una temporada “normal”. Por ejemplo, el estreno en España del monumental “Die Soldaten” de Zimmermann, que es un acontecimiento mayúsculo; o la apuesta por un título tan inhabitual como “Gloriana”, una de las grandes óperas de Britten, injustamente relegada del repertorio por haber caído en desgracia el mismo día de su estreno». Y saca pecho Matabosch: «es una temporada importante por la cantidad y calidad de novedades que acoge. El Real estrenará en su escenario - además de los dos títulos citados y de “Lucio Silla”- “Street Scene”, de Kurt Weill, y “Dead Man Walking”, de Jake Heggie. Y, en colaboración con los Teatros del Canal, “El pintor”, de Juan José Colomer. Y naturalmente, la temporada también incluye algunos de los títulos más populares del repertorio, como “Carmen”, “La Boheme”, “Aida”, “La Favorita” o “Lucia di Lammermoor”».