Igor Yebra, Jaime Lorente y Julia Castro, durante uno de los ensayos
Igor Yebra, Jaime Lorente y Julia Castro, durante uno de los ensayos - Teatros del Canal
CRÍTICA DE TEATRO

«Esto no es la casa de Bernarda Alba», ¿drama de mujeres?

Carlota Ferrer dirige en los teatros del Canal una versión de la obra de Lorca interpretada casi íntegramente por hombres

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No, esto no es la casa de Bernarda Alba, porque no debe serlo la sociedad en que vivimos. No es de recibo que funcionen los prejuicios opresivos ni el orden agobiante que representa Bernarda, víctima y verdugo como preservadora de un injusto poder patriarcal. Lo grita Adela, la hija rebelde y suicida, en un discurso final incómodo, procaz, proclama de un feminismo radical que chirría y parece emborronar el contundente canto a la libertad que rezuma esta aproximación a la obra que García Lorca fijó como «drama de mujeres en los pueblos de España». Este discurso de una mujer rabiosa adquiere sentido al ser puesto en boca de un hombre que interpreta a una mujer, difuminando los roles genéricos y dejando en evidencia que bajo ellos se agita un terrible sustrato de conflictos que son de todos.

Una apuesta valiente que enarbola la exigencia poética como eje de un montaje de gran contundencia polémica y precioso acabado estético, que busca espantar la indiferencia, «el sillón del demonio», según lo definió el autor granadino en «Imaginación, Inspiración, Evasión», conferencia de 1928 evocada al comienzo de la función. Todos los papeles excepto uno son interpretados por hombres en ese redimensionamiento de roles que alienta un espectáculo donde la inquietante Bernarda encarnada por Eusebio Poncela es una suerte de Gran Hermano orwelliano siempre vigilante.

Teatro, música, danza e imagen se combinan en esta atractiva propuesta. Soberbio el vestuario de Ana López Cobos, que en ocasiones recuerda los diseños de Oskar Schlemmer para su «Ballet triádico». Y sobresalientes también las interpretaciones, con un formidable Óscar de la Fuente en el papel de Poncia, e Igor Yebra como Josefa y eco de Pepe el Romano.