Uno de los momentos del recorrido literario, histórico y musical que propone el Real Alcázar - JUAN FLORES
PATRIMONIO

Un viaje musical por el Alcázar histórico de Sevilla

El monumento propone un recorrido por paisajes sonoros y textos poéticos para rescatar sus épocas más luminosas

SEVILLAActualizado:

Cantigas de la corte de Alfonso El Sabio, Lope de Vega frente al conde-duque de Olivares mientras suena una seguidilla barroca y luego una música andalusí que evoca una embajada en tiempos de Almutamid. Un viaje en el tiempo que dura apenas una hora, aunque tal vez sean siglos: de la Sevilla medieval a la época del alcaide Romero Murube cuando intenta desentrañar a qué huelen los jardines del Real Alcázar.

«Escenas sonoras del Alcázar» es la propuesta del monumento para estos días de Navidad, un itinerario que rescata a través de la Historia, la literatura y la música los ‘momentos estelares’ de un edificio que resume todas las épocas.

Con la música de Arcadiantiqua, la voz de la actriz Cynthia Luque y la narración histórica de Florencio Quintero, de la empresa Conocer Sevilla, el visitante se convierte en viajero del tiempo en un audaz paseo por los siglos.

«Viajaremos desde el siglo XX al siglo XI», anuncia Florencio Quintero al iniciar el recorrido por alcobas, salones, jardines, palacios y cenadores. La noche está de su parte. Apenas hace frío al pasear por los jardines y la luna llena entre las palmeras se recrea en la postal pintoresca y hermosísima.

La propuesta «Escenas sonoras del Alcázar» rescata a través de la música, la historia y la literatura los momentos estelares del edificio

La propuesta «Escenas sonoras del Alcázar», que continúa este miércoles y jueves en dos pases, nace con vocación de permanencia. «Nos gustaría que fuera una actividad fija en la programación del Alcázar. Un sencillo itinerario que propone un paseo por la Historia a través de la música y la literatura», añade Florencio Quintero.

Un sencillo itinerario en el que se resumen cientos de libros, de momentos históricos, de belleza y exquisita literatura, de partituras que sirvieron para calmar el dolor de personajes que aquí vivieron. Todo se inicia con la figura de Romero Murube. Suena la fuente recuperada del antiguo palacio de Sánchez Dalp y la «Romanza» de Bacarisse.

La actriz Cynthia Luque recupera el texto de «Sevilla en los labios» cuando Romero Murube intentó desentrañar el aroma de los jardines viejos del Alcázar: «Huele a recuerdos, a boj y arrayán caliente».

De Cernuda a Lorca

Y seguidamente se pasa a los jardines. En la Puerta de Marchena espera Cernuda, otro evocador de este escenario, y esta vez surge el sueño de un dios sin tiempo y los versos de «Jardín antiguo». Es inevitable rescatar la fotografía de Cernuda en los jardines del Alcázar, antes de que el exilio criara la nostalgia maravillosa y agridulce de «Ocnos».

Ya se oye la música de «Los cuatro muleros». Tocan José Manuel Vaquero, César Carazo y Álvaro Garrido y de pronto todo se ha transformado para evocar una tarde del mes de abril de 1935. Federico García Lorca, invitado por Murube, lee por primera vez los poemas de «Llanto por Ignacio Sánchez Mejías». El óxido sembró cristal y níquel cuando alguien cree ver al poeta bañándose en el estanque de los jardines. Pero el espejismo dura apenas unos segundos.

Ya estamos en el siglo XVII. Quien espera ahora es el conde-duque de Olivares, alcaide de estos Alcázares. Suena una seguidilla de Lope de Vega y los versos de su obra «El Arenal de Sevilla». De fondo, la Galería de Grutesco de Vermondo Resta con la fuente musical que debió de escuchar Felipe IV en su visita de 1624. Demasiada belleza condensada.

Al visitante le espera otro salto en el tiempo. Ahora es el turno del siglo XVI. Estamos en el Salón de Tapices. Suena la coplilla de «La mañana de San Juan» y parecen sonar las voces alegres del banquete de boda de Carlos V con Isabel de Portugal. Parece que de un momento a otro las figuras de los tapices empezaran a danzar una pavana, aunque el tapiz sea un campo de batalla, la conquista de Túnez.

El recorrido concluye en el Salón de las Pléyades, de tiempos de Almutamid, que dedica un poema a su esposa Rumaikiyya

Es el momento de adentrarse en el Palacio Gótico y los secretos de la corte de Alfonso X El Sabio. Lo que suena ahora es la «Cantiga 292» ante la Virgen de la Antigua y César Carazo explica antes el relato narrado: el anillo que el rey Fernando III El Santo quiso que tuviera la Virgen de los Reyes. Un suceso que transcurre en un sueño de ultratumba.

Sí, en este paseo ya se confunde el sueño y la realidad. En el Patio de la Montería aguarda el rey don Pedro y sus leyendas mudéjares. Se oye una zanfoña en el Patio de las Doncellas con su alberca convertida en espejo nocturno. Se entiende que este Alcázar fuera el refugio del rey en medio de la guerra con su hermano Enrique de Trastámara.

En el Salón de Embajadores huele a dátiles y a vino. Suena la melodía «Ya racha feten» y ahí está el antiguo Salón de las Pléyades de tiempos de Almutamid, el último rey abadí, que dedica un poema a su esposa Rumaikiyya: «Te he visto en sueños en mi lecho…». Mientras, el tiempo parece detenido. ¿Cuántos siglos recorridos en un breve paseo una noche de enero en el Alcázar prodigioso?