Cultura

Álvaro Aguado: «A día de hoy, con mucha educación y poca vergüenza, rodar es fácil en cualquier sitio»

El director sevillano regresa a las pantallas el próximo 6 de octubre con el preestreno de «Una Sirena en la Ría», su segundo cortometraje

Promo de «Una Sirena en la Ría» - MÓNICA ORTEGA
PEDRO YBARRA Sevilla - Actualizado: Guardado en:

El publicista, guionista y director cinematográfico Álvaro Aguado sigue inmerso en todo aquello que le permita expresarse libremente; además de su exitosa trayectoria en el mercado publicitario, regresa ahora al sector cinematográfico con «Una Sirena en la Ría», preestreno del segundo cortometraje que ha escrito y dirigido que tendrá lugar el 6 de octubre, a partir de las 20:30 horas, en la Casa del Estanque de Sevilla.

- Tras varios reconocimientos después de pasar por el Instituto de Cine de Madrid ¿qué esperas con este segundo corto?

- Echar un rato bonito con los chavales, reencontrarme con la narrativa sin marcas, y que mi madre siga dejando filetes empanados por la mañana en la cocina.

- ¿Por qué ‘Una Sirena en la Ría’?

- Me gusta creer que todavía quedan mujeres agradables e inteligentes, que son capaces de llegar siempre a buen puerto con hombres que están perdidos. La mujer libre y curiosa, clara dominadora de nuestro tiempo.

- ¿Cuál es el origen de la historia?

- En la travesía de Mazagón a Punta Umbría, la tripulación del Medina y un servidor fuimos sorprendidos por una inocente y bonita niña de ojos miel a la que le gustaba el agua fría y la cerveza helada. Con su traje negro y sin tacones, hizo el viaje sin que la panda de grumetes pudiésemos pestañear por la manera con la que disfrutaba del ratillo. Tras un baño en movimiento, al patrón de la embarcación se le olvidó atar bien el cabo que tiraba del flotador de rescate.

Álvaro Aguado
Álvaro Aguado- MÓNICA ORTEGA

- ¿Has contado con el mismo equipo de fotografía?

- El señor Blanco, al que considero un maestro y amigo está en Madrid, que es donde se mueven los hilos; hace unos meses tuve la suerte de encontrar por los sures a Carlos Hernández, de Baetika, un chaval que trabaja con gusto, sabe bien lo que hace y es capaz de aguantarme más de tres días sin abandonar.

- ¿En quién te has inspirado para construir los personajes?

- He cogido referencias de genialidades cinematográficas, Scorsese y Don Paolo Sorrentino y su «Gran Belleza», clarísimos referentes a la hora de presentar de manera subjetiva y a través de imágenes, el histrionismo disparatado de unos personajes que gobiernan desde la sombra y que bajo su anarquía, se mantienen fuertes en los aparatos del mercantilismo

- ¿Por qué Punta Umbría?

- Los que hemos tenido la suerte de veranear en una llanura como la de Punta Umbría, entenderá que se trata de un lugar atrapado en el tiempo, donde la pesca y las personas solidarias juegan un papel importante en el día a día del pueblo; con el paso de los años, hemos empatizado con los autóctonos, personas verdaderamente tiernas que te dan el reloj si les pides la hora; me he visto con la necesidad de devolver toda esa solidaridad porque es un lugar único para inmortalizar, entre otras cosas, la manera con la que se sienten queridos en su tierra.

- ¿Se refleja Sevilla de alguna manera en la cinta?

En los aspectos sociales algo, pero Punta Umbría sigue siendo un pueblo costero y Sevilla carece de la singularidad de una ría.

- ¿Se puede vivir del rodaje de cortos?

- Si con el vivir te refieres al aspecto económico, el cortometraje tendría que ganar varios festivales donde sí que hay cuantías económicas, pero no hacemos la obra por dinero. Cualquier persona que ande en este mundo pensando en la cuantía se acaba pegando un batacazo. Si con el vivir te refieres a no depender del estado para narrar, divertirte, generar ilusión en equipo, y sentirte pleno con el resultado final, digo que sí, que claro que se puede.

- ¿Has hecho algún proyecto en crowfunding?

- Nuestro mecenas está tieso y nos lo ha planteado; no debemos descartarlo, contando con la posibilidad de que seré pobre toda la vida tendré que buscarme las «papas» en el sector privado

Álvaro Aguado
Álvaro Aguado- MÓNICA ORTEGA

- ¿Es difícil rodar en Andalucía?

- Andalucía es el mejor espacio para rodar. Tenemos el clima, la curiosidad y el vino, así como los espectaculares atardeceres y las niñas más bellas del planeta. A día de hoy con mucha educación y poca vergüenza, rodar es fácil en cualquier sitio. La composición ya es otra cosa...

- ¿Me podrías contar alguna anécdota del rodaje?

- Desde que surge la idea aparece un cooperativismo colectivo por parte del pueblo bestial. El jefe de la policía, el maquinista más curtido en la pesca, pasando por la mejor plancha de Huelva, y terminando en la hamburguesería del Tito, todos han aportado su grano de arena de manera desinteresada. Siento gratitud hacia los chavales de la canaleta, hacia un pueblo que se ha volcado con este proyecto de principio a fin y hacia Teresa y Juan, los protagonistas. Este corto es una bendición gracias a toda la solidaridad que hay en él por parte de los que han ayudado a que sea posible.

- ¿Y después del estreno?

- Iremos con la pieza al NotodoFilmFest, una antesala de los premios Goya en la categoría de los cortometrajes. Hasta que no se abra el festival el corto no podrá exhibirse, primera razón por la que se hace este preestreno

- ¿Cuál es el valor de las redes sociales para difundir tu obra?

- El Festival al que vamos apuesta mucho por la difusión en redes, las mismas que se han convertido en indispensables para mover cualquier obra que tenga que ver con la comunicación entre personas. Creo que no existe un gran deleite sin hacer partícipe de él a los demás; puede ser que esta virtud nos distinga de los irracionales, ya que incluso los placeres de los sentidos, como la comida y la bebida, pierden gran parte del agrado que nos procuran si no van acompañados de una relación social. El hombre normal, virtuoso y bien educado no se divierte solo. Casi todo lo que me ha procurado placer y alegría, en estos años ha subido de punto cuando lo he podido comunicar a los otros. Comunicar el deleite a una persona que sigue tu trabajo y valora tu trayectoria es verdaderamente gratificante.

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