LIBROS

Un «piel roja» llamado Rafael Reig

En «Señales de humo», primera parte de la exitosa «Manual de literatura para caníbales», Reig continúa su particular recorrido por las letras españolas

Rafael Reig, autor de «Señales de humo»
Rafael Reig, autor de «Señales de humo» - Óscar del Pozo

Quienes leímos compulsivamente, con miedo de que se terminase, el «Manual de literatura para caníbales» de Rafael Reig (Barcelona, Debate, 2006) nos merecíamos disfrutar de eso que hoy, con intolerable vocablo, se conoce como precuela, o sea, una primera parte del «Manual» que recogiera la literatura escrita en español desde las jarchas hasta, más o menos, el punto donde se inicia la segunda parte, que cubría los dos últimos siglos de creación literaria hispánica. Diez años después, nuestros deseos se han visto cumplidos: Tusquets acaba de publicar esa primera parte del «Manual de literatura para caníbales» con el título de «Señales de humo» (un rótulo «piel roja» que el que suscribe también usufructuó, allá por 1999, para una recopilación de artículos propios publicada por Pre-Textos).

Nuestra prosa narrativa contemporánea tiene en Rafael Reig a uno de sus más conspicuos representantes. Su estilo, su manera de abordar la literatura son de una originalidad aplastante, sin incurrir por ello en ningún alarde vanguardista de poca monta, como suele pasar con los escritores cuya originalidad se pondera sobre cualquier otro rasgo estilístico. Rafael escribe como habla, utilizando una sintaxis coloquial enormemente efectiva que está basada en el humor, en la ironía, en la sorpresa (siempre equilibrada). Ese coloquialismo no está reñido con una extraordinaria elegancia expresiva, que procede de unos amplísimos conocimientos de nuestro pasado literario, pero sin que esos saberes ahoguen nunca el amor sin barreras que inspira a nuestro autor la literatura. Si Reig es un gran escritor, ello no impide, como en el caso de Borges, que sea, además, y sobre todo, un inmenso lector.

Lector de lujo

Siendo como es un lector de lujo, no puede extrañarnos que se haya sacado de la manga este «Manual de literatura para caníbales», cuya primera parte, «Señales de humo», estamos celebrando, para mostrarnos sus lecturas, envolviendo el muestrario en una tenue trama novelesca que se sirve de una familia delirante, los Belinchón, para desarrollar ante nuestros ojos el verdadero argumento de la obra: un relato de la Historia de la literatura en español desde sus orígenes hasta el siglo XVII. El Belinchón de este segundo libro -o primero, si nos atenemos a un criterio cronológico- se llama Martín, es profesor de literatura de instituto y está recluido en un sanatorio mental. Recuerda desde allí que empezó a realizar auténticos viajes por el tiempo desde que, muy joven, intentó suicidarse a base de una Fanta de litro y de un montón de pastillas de Rohipnol. Ahora ya no controla esos viajes a voluntad, y lo mismo aparece en una ciudad medieval, oyendo cómo un grupo de brujas canta unas jarchas mozárabes, que se encuentra con Juan Ruiz, arcipreste de Hita, y charlan sobre las claves biográficas del «Libro de buen amor». La literatura está viva y coleando para un Belinchón que conoce a la Celestina y a Lázaro de Tormes, que vive con Lope sus múltiples amores y espía a Cervantes mientras escribe unos de esos poemas privados de la gracia que no quiso darle el cielo.

Humor y originalidad, erudición y placer se mezclan en esta Historia de la literatura española «vivida de primera mano» por Martín Belinchón y por su sosias y creador, Rafael Reig, ofreciéndonos una de las lecturas más gratificantes que brinda el actual panorama literario.

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