Elvira Roca Barea, autora de «Imperiofobia»
Elvira Roca Barea, autora de «Imperiofobia» - Maya Balanya
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«6 relatos ejemplares 6», la hispanofilia de Elvira Roca Barea

Tras «Imperiofobia» llegan «6 relatos ejemplares 6». Desmonta los falsos mitos sobre la Europa del norte frente a la mediterránea

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La historia verdadera tiene que ver con los instantes, la permanente interrogación sobre lo que aconteció en un momento dado. Este pudo haberse desarrollado de otro modo, según prescriben las múltiples opciones de la libertad humana. En las fibras de esos pasados posibles, podemos hallar no solo motivos de orgullo, sino también de esperanza, que es uno de los fines cívicos de la mirada hacia el pasado. María Elvira Roca Barea, autora de este conjunto de cuadros históricos es una experta en la materia. Su libro «Imperiofobia» ha sido capaz de oponer una visión renovada y popular al vaciamiento simbólico de la nación española.

Su éxito, no lo olvidemos, resultó tan inesperado (para algunos) como alternativo. Hablar bien de España y de los españoles, con aspiraciones de influencia en una cultura popular devastada hoy por las estupideces de las teleseries que refuerzan lo negativo de nuestro pasado, o las banalidades de supuestas «novelas históricas» escritas con programas de ordenador, es el objetivo encomiable de la autora de «6 relatos ejemplares 6». El título proclama el demostrado valor taurino que exige abordar cada uno de los capítulos que componen la obra. La fórmula elegida resulta llamativa.

Militante

No es un libro de historia, sino una aportación militante a la novela de la nación española. La conjunción de realidad y ficción resulta muy eficaz, en la medida en que la sublimación poética de la identidad española no solo tiene un público, sino que constituye una urgente necesidad democrática, social y educativa. La guerra cultural en la que nos han metido los nacionalismos supremacistas y falsarios, así como los partidarios de la subvencionada y rencorosa memoria «histórica», exige para ser ganada la comparecencia del adversario.

Resulta convincente la crítica a la autoatribuida superioridad moral protestante

En esta línea, la novedosa perspectiva mediterránea de Roca Barea vincula esta obra con los argumentos fuertes de «Imperiofobia». Sin duda resulta convincente la crítica a la autoatribuida superioridad moral protestante del norte de Europa, de la cual tenemos en estos días abundante prontuario judicial. Para la autora, «los pueblos del sur de Europa han terminado por asumir como propio un relato de sí mismos que fue escrito por quienes combatieron contra ellos y finalmente los derrotaron, convenciéndolos de que su mundo y su cultura eran moralmente inferiores».

Lo contrario

Los seis relatos comienzan con el dedicado a Ana de Sajonia, segunda esposa del traidor neerlandés a Felipe II, Guillermo de Orange. Presentada como casquivana, adúltera y desequilibrada, fue destruida por la propaganda de su rufián marido, que se buscó una amante joven y la despojó de honra y fortuna. El segundo capítulo se centra en la batalla de Frankenhausen, en la que trasluce la brutal violencia de los príncipes protestantes contra los campesinos alemanes. El tercero evoca la magia de un Shakespeare cuya condición católica se hace evidente, mientras el cuarto se acerca a la crueldad extrema de la Ginebra martirizada por Juan Calvino y sus seguidores.

En «Campanas de Breda», el criado del príncipe Felipe Guillermo de Orange-Nassau, católico piadoso y educado en la Universidad de Alcalá, evoca tras la muerte de su señor sus grandes esfuerzos para lograr una atmósfera de tolerancia religiosa, suprimida luego por los protestantes. Finalmente, «La última reina» aborda a través de la óptica de una doctoranda de nombre Mercedes, la vida de Lady Margaret Pole, última descendiente de la casa real inglesa de Plantagenet y beata católica. Fue ejecutada en la Torre de Londres a los 67 años por orden del cruel Enrique VIII. Lo contrario de lo que suelen contar.