«Busto de Ángel», de Bansky
«Busto de Ángel», de Bansky - Museo de Bristol

Una semana negra para Banksy

Vendían copias de una obra suya sin su consentimiento, al tiempo que otra estaba en serio peligro de desaparecer

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Banksy no gana para disgustos en su tierra natal, Inglaterra. El artista tuvo que parar la venta de copias de una obra suya sin su permiso en Bristol, su ciudad de nacimiento, al tiempo que veía como otra pieza suya, situada en una playa del condado de Kent, corría serio peligro de desaparecer.

En primer lugar, la cadena británica BBC se hacía eco de que el Museo de Bristol había puesto a la venta (por cinco libras) imágenes de «Busto del Ángel» (2009), sin su consentimiento. La pieza formaba parte de la famosa exposición «Banksy versus Museo de Bristol» que tuvo lugar en la ciudad natal del artista.

Varios de sus seguidores habían publicado instantáneas en sus redes sociales con la copia, que se vendía en la tienda online del museo. A partir de ahí se desencadenó un «descomunal aumento de la demanda», de acuerdo con las declaraciones que un trabajador de la institución realizaba a la BBC. Los datos apuntan a que se vendía una por minuto.

Uno de esos compradores, Steve Hall, envió un correo electrónico a Bansky preguntándole si el museo tenía su aprobación para reproducir esa imagen. Y el artista callejero le respondió: «De ninguna manera, las están imprimiendo sin nuestro permiso».

«Ha sido un error nuestro», contaba un portavoz del ayuntamiento de Bristol a Art News. «La obra es nuestra y teníamos autorización para reproducir su imagen en la guía de nuestra galería que publicamos en otoño. Dimos por hecho que eso nos permitía reproducir copias, aunque después los administradores de Banksy nos han dicho que no era así». El museo se ha comprometido a devolver el dinero a todos los compradores.

En un contenedor

Mientras tanto, no muy lejos de allí, en una playa del condado de Kent, otra de sus obras corría peligro. Se trataba de un pájaro con la cabeza de surtidor de gasolina (en clara alusión a la contaminación de las compañías petroleras), que el artista callejero había pintado sobre un contenedor.

La compañía eléctrica EDF Energy había avisado a la población de su intención de limpiar la playa, lo que significaba destruir el contenedor y, por tanto, el Bansky.

El propietario del contenedor, un pescador local, se lo vendió entonces a John Bradler. Este especialista en el artista callejero y marchante de arte ha restaurado la pintura y la expondrá en sus salas.