Cultura - Arte

Miguel Zugaza: «He estado dimitiendo bastantes veces en el Prado»

Hace un año comenzaron los contactos de las instituciones vascas para su vuelta a la pinacoteca bilbaína. No dio el sí hasta que hubo estabilidad política

Miguel Zugaza, ayer en el Claustro de los Jerónimos, donde se exhiben los proyectos de los ocho finalistas para la rehabilitación del Salón de Reinos
Miguel Zugaza, ayer en el Claustro de los Jerónimos, donde se exhiben los proyectos de los ocho finalistas para la rehabilitación del Salón de Reinos - IGNACIO GIL

Aún no se ha ido, pero ya le están echando de menos en el Prado. Una señora del personal de vigilancia del museo se le acercaba ayer con mucho cariño para pedirle que no se marchara, minutos antes de que Miguel Zugaza compareciera ante la prensa para explicar los motivos de su salida como director del Prado. «Siempre he tenido esa sensación de interinidad al no haber vivido mi familia en Madrid. En algún momento se tenía que resolver. Lo he meditado mucho, ahora es un buen momento. He entregado todo lo que podía hacer en el Prado. Espero que se entienda y se respete mi decisión, como han hecho el Patronato del museo y el ministro de Cultura. Me marcho con la tranquilidad de ver el Prado en muy buena forma. Han sido 15 años de un trabajo muy intenso. Me siento muy agradecido por todo y con todos los que han ayudado a sacar adelante el proyecto de modernización del museo. Si he hecho algo bien, ha sido identificar el talento dentro del Prado. Al lado de la belleza está la sabiduría. Esa combinación es como una central nuclear, tiene una potencia extraordinaria».

«Nadie me intentó convencer para que me quedara. Si lo hubiera hecho en falso, me hubiera llevado una sorpresa»

¿Algún otro motivo que el familiar para su marcha?, le preguntan. «La única motivación es esa. Le he dicho al ministro que, si se liaba otra vez la cosa, me llamara, que voy a seguir siendo muy joven dentro de unos años (Ríe). Confía en que la transición «se haga bien, que no exista vacío de poder, ni ninguna crisis. No me gustaría nada crear una crisis al museo cuando todos estos años he tratado de evitar que el Prado estuviera sometido a tensiones innecesarias. Confío totalmente en que el ministro y el presidente del Patronato conduzcan de forma acertada la transición. Tienen toda mi colaboración». ¿Intentaron convencerle para que se quedara con una contraoferta? «No, la verdad es que no, nadie me intentó convencer. Si lo hubiera hecho en falso, me hubiera llevado una sorpresa» (Ríe).

Candidatos a sucederle

Cuenta Zugaza una anécdota sobre su experiencia con la Administración: «Al poco de llegar al museo propuse al Patronato, y lo aceptó, la incorporación de Gabriele Finaldi. Tras aprobarlo, llegaron de Administraciones Públicas diciendo que no se podía contratar por ser extranjero. Fue la primera vez que presenté mi dimisión. Y oye, siempre hay un sabio en la Administración que busca la solución. Yo he estado dimitiendo bastantes veces en el Prado». ¿Cuántas? «No sabría decirlo. Hubo otro momento difícil con la ley reguladora del Prado». Sobre su sucesor, ya ha comunicado los nombres de sus candidatos. ¿Su apuesta es de dentro del Prado? «Lo saben quienes lo tienen que saber». ¿Está en esta sala?«No lo sé. Tengo la confianza de que se va a encontrar a la mejor persona para dar continuidad e impulso al museo. El Prado necesita tener una dirección con una gran altura intelectual». No ha impuesto plazos para su marcha: «Que el Prado se tome el tiempo necesario». En la próxima reunión del Pleno del Patronato se constituirá una comisión para iniciar el procedimiento. «Mi cese coincidirá con el nombramiento de mi sustituto. Dure lo que dure el proceso, no habrá un vacío de poder». Calcula que se alargará varios meses: «Mi sucesor se va a encontrar un museo a velocidad de crucero».

«Ha sido muy importante que el Patronato sepa cuál es su función y la dirección la suya para que no se confundieran»

Sobre los retos que tiene su sustituto, dice Miguel Zugaza que «el museo tiene que aspirar a otra etapa y pegar un salto cualitativo en su visión de futuro, en su compromiso de conservación e investigación y en la forma de comunicar la historia del arte a los visitantes y a ese mundo que se nos ha abierto inesperadamente con internet». Cuando él llegó al frente del Prado hace 15 años las cosas eran bien distintas: «Había bastantes problemas de organización. La gerente y el presidente del Patronato me dieron un organigrama cada uno y no coincidían. Se solventó pronto gracias a una gran generosidad de Eduardo Serra (entonces presidente del Patronato). De una forma colegiada, el Patronato había asumido las atribuciones de la dirección del Prado y se suprimió la subdirección de conservación. Fue un error absoluto. Serra lo vio rápidamente. Se aprobaron los nuevos estatutos. Ha sido muy importante que el Patronato sepa cuál es su función y la dirección la suya para que no se confundieran. Y el proyecto de ampliación (llevado a cabo por Moneo) fue contestado públicamente y judicializado. Fue un parto bastante complejo. Me quedo tranquilo al ver la unanimidad en torno a este nuevo proyecto de ampliación. Ha cosechado, de momento, un consenso».

Sus más y sus menos

Ya ha citado a Eduardo Serra, pero ¿cómo ha sido su relación con los otros presidentes del Patronato? «He tenido la suerte de trabajar con presidentes muy potentes. Con Eduardo, con Rodrigo (Uría), que fue el que más tiempo resistió. Tuvo la suerte de presentar, con gran júbilo, la ampliación del museo. Fue un presidente extraordinario, como todos. Con Plácido (Arango) fue un periodo mágico. Se puso en marcha la ampliación con este edificio, hicimos cosas maravillosas. Ha cerrado su trayectoria con una donación muy importante al museo. Y con José Pedro (Pérez-Llorca), uno de los notables de este país, una personalidad, es un privilegio trabajar. Con todos he tenido mis más y mis menos. Tiendo a defender mis opiniones sobre las cosas. Tengo muy buena relación con José Pedro. Le estoy muy agradecido y le veo muy ilusionado con esta etapa que se abre en el museo. Del Prado no estoy harto de nada. Tengo mono porque es una drogadicción muy potente. Espero poder desconectarme».

«Abrir los siete días de la semana fue una conquista extraordinaria. Se hizo gracias al personal del museo»

Entre los logros en estos quince años, cita el abrir los siete días de la semana. «Se hizo gracias al personal del museo. Fue una conquista extraordinaria. Hubo que hablar mucho, organizar el museo de otra manera. Todo el mundo vio que era bueno para el Prado y se puso a remar a favor. Y lo hicimos con los primeros recortes fuertes. La forma de reaccionar del Prado fue, en vez de suprimir cosas, hacer más abierto el museo. Es para sentirse muy orgulloso».

Sobre el pacto del Prado surgido en 1995 gracias a un acuerdo parlamentario para que el museo no estuviera expuesto a los vaivenes electorales, dice Zugaza que «no está en peligro. Se ha hecho mucha gimnasia para hacerlo bueno. Ha sido fundamental para el Prado y lo está siendo para otras instituciones culturales que también están mereciendo ese consenso. Eso permite despolitizar una institución cultural y que se profesionalice. Los nuevos actores políticos que se han incorporado deberían ser invitados rápidamente a incorporarse a ese pacto y reeditarlo de la manera más solemne que se pueda».

Vuelve a casa

«Me hace muchísima ilusión volver a Bilbao, a casa, estar más cerca de los míos, regresar a una institución que quiero mucho. Y lo hago con ganas de continuar la labor espléndida que ha hecho Javier Viar y terminar algo que dejé inconcluso». Explica que todo comenzó con una llamada del artista Jesús María Lazkano, advirtiéndole de la jubilación de Viar. Después llegaron llamadas del alcalde de Bilbao, conversaciones con el diputado general de Vizcaya... Los primeros contactos fueron en noviembre del año pasado. «Las instituciones vascas han aguantado un año a que tomara la decisión. Pero no lo hice hasta que no hubo estabilidad política». Desde el primer momento comunicó al presidente del Patronato que existían dichas conversaciones. Su nombramiento no se hará a través de ese concurso que reclama el Código de Buenas Prácticas: «Eso de los concursos... habría que pensarlo un poco».

«Hay una cosa que me motiva mucho del nuevo proyecto: poder trabajar con artistas»

Advierte Zugaza que «existe un tejido cultural muy interesante en todo el País Vasco. Y hay una cosa que me motiva mucho: poder trabajar con artistas. En el Prado tengo la sensación de que siempre tengo que pedir permiso para tener una relación con el arte contemporáneo. El Museo de Bellas Artes de Bilbao es muy abierto y transversal y eso me motiva mucho: tiene arte antiguo, moderno, contemporáneo... Es un museo local, pero trabaja en un escenario global».

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