La princesa Letizia. / Foto: Cristina García Rodero | Vídeo: Óscar Chamorro
Como dos gotas de agua
"La transformación de doña Letizia es muy similar a la Rania de Jordania", nos comenta Chams, que trata personalmente a la esposa de Abdalá II. Ambas tienen facciones muy similares y se han realizado los mismos tratamientos. Al igual que la esposa del príncipe Felipe, la reina se sometió a una intervención quirúrgica para mejorar su nariz, en este caso para afinarla. Una rinoplastia que modificó completamente su rostro redondo y con exceso de grasa, que ha ido disolviendo con infiltraciones hasta conseguir una fisonomía más triangular, el mismo método que usó para quitarse las bolsas y las ojeras. Sus parpados están mucho más elevados y su prominente mentón se ha suavizado gracias al ácido hialurónico y a la hydroxilapatita de calcio.
Lejos de reflejar sus recién estrenados 40 años, el rostro de doña Letizia "está mucho mejor que hace una década", asevera el prestigioso doctor Christian Chams (Teherán, 1951), una eminencia de la medicina estética. El iraní, que cuenta entre sus devotos con Isabel Preysler, las hermanas Koplowitz, Patricia Botín, Rania de Jordania, Angelina Jolie o George Clooney, se atreve a desgranar los cambios experimentados por la Princesa de Asturias desde que contrajo matrimonio con don Felipe, el 22 de mayo de 2004.
Hace ocho años, la frente de doña Letizia tenía algunas arrugas de expresión que ha ido eliminando con bótox por sus cualidades para relajar. La toxina botulínica también ha sido utilizada en sus parpados superiores, que ahora están mucho más elevados. Además, "es evidente la eliminación de las ojeras a base de infiltraciones de vitaminas y ácido hialurónico" -que también utilizó para marcar el dibujo de los labios- que mejoraron su circulación y ayudaron a recuperar colágeno, tal y como hizo la actriz Sharon Stone, musa del doctor Chams.
Uno de los cambios más radicales y aplaudidos por Chams, aparte de la operación 'oficial' de nariz, es el de los pómulos, que en la actualidad tienen mucho más volumen y están más levantados que antes de formar parte de la Familia Real. Esta transformación se produjo gracias a productos de relleno no permanentes como la hydroxilapatita de calcio, que ha cincelado su rostro hasta conseguir una fisonomía más triangular. "Rania de Jordania, que tiene unas facciones muy similares, ha seguido el mismo método para abandonar la cara redonda y con exceso de grasa que suelen tener las mujeres árabes", desvela el médico iraní.
Los responsables de la dureza del rostro que la Princesa de Asturias tenía antaño eran los marcados surcos nasogenianos, que suavizó combinando el relleno de colágeno con el ácido hialurónico y la hydroxilapatita de calcio. Una imagen que dulcificó cuando se sometió a una septorrinoplastia -una operación de nariz muy sencilla que no necesita abrir la piel- en agosto de 2008. Tras confirmar la Casa Real el paso por quirófano de doña Letizia, el mentón se situó en el foco de atención, ya que todo apuntaba a que había aprovechado la estancia en la clínica para dejarlo menos prominente. Sin embargo, el doctor Chams asegura que "no se ha realizado ninguna intervención quirúrgica en esa zona. Ha utilizado infiltraciones para reducir el volumen y armonizar las líneas de la cara". El rostro de doña Letizia ya no tiene secretos…