Sección del segundo petrolero, el 'Monte Ulía', que se construye en Puerto Real
Sección del segundo petrolero, el 'Monte Ulía', que se construye en Puerto Real - ANTONIO VÁZQUEZ
INDUSTRIA

Un plan industrial con viento a favor

La carga de trabajo actual y la que se espera a corto plazo benefician a Navantia para lograr el consenso definitivo de su plan estratégico

CÁDIZActualizado:

La negociación del plan industrial de Navantia entre la dirección de la compañía y los representantes sindicales se abre en un momento histórico para los astilleros en cuanto a carga de trabajo se refiere y expectativas de futuro ante nuevos contratos de obra. La empresa no vivía un momento tan dulce desde la última reconversión de 2004 que significó un periodo de prosperidad de, al menos, seis años para los astilleros gracias a la construcción de cuatro BAM para la Armada Española, ocho patrulleros para Venezuela, y los encargos de Noruega, cinco fragatas, y Australia, dos portaaeronovaes y doce lanchas de desembarcos. Luego, en 2013, vinieron las vacas flacas, pero desde 2016, la situación ha empezado a remontar. El escenario en que se desarrollarán a partir de ahora las conversaciones para definir el futuro de la empresa es favorable para el consenso y el acuerdo.

El plan estratégico que tiene sobre a mesa la dirección de Navantia tiene como objetivo adaptar a los astilleros públicos a las nuevas necesidades de producción. La empresa se encamina hacia la reconversión tecnológica y laboral. Este plan necesita, sobre todo, de presupuesto para llevarlo a la práctica. Se necesitan fondos para invertir en nuevas líneas de producción, incorporar alta tecnología, cambiar la estructura organizativa, mejorar la red comercial y, sobre todo, rejuvenecer y reciclar a su plantilla. No hay que olvidar que el 68% de sus 5.283 empleados tiene más de 50 años. En el caso de la Bahía de Cádiz, un total de 517, el 30% de la mano de obra, está por encima de los 60 años.

Las condiciones para negociar lo que se ha bautizado como la implantación del 'Astillero 4.0', la cuarta revolución industrial, tiene el viento a favor, ya que Navantia vuelve a estar inmersa en varios concursos internacionales con opciones de llevarse el gato al agua en algunos de ellos y, además, la Armada española, a través del Gobierno, ha anunciado su interés por reanudar las inversiones en la construcción de nuevos buques. De hecho, el Gobierno español se ha comprometido con la OTAN a incrementar en más de un 80% su actual gasto militar en los próximos siete años, hasta rondar los 18.000 millones de euros.

¿De dónde sacará Navantia y la SEPI el dinero para aplicar el plan y hacer más competitivos a los astilleros? De momento, no ha trascendido el coste de esta macrooperación a cinco años vista (2018-2022), pero está claro que los fondos deben venir de los nuevos contratos navales y, sobre todo, de los Presupuestos Generales del Estado.

Si nos centramos en los contratos internacionales que pueden llegar advertimos que cuatro países (Australia, Arabia Saudí, Canada y Estados Unidos) tienen, en cierto modo, la lave del futuro de la compañía.

Australia. Nueve fragatas y un destino

El Gobierno australiano desvelará el próximo abril qué empresa naval construirá nueve fragatas de última generación para su Marina. El proceso ha sido largo, pero Navantia ya saca ventaja a sus competidores en este concurso, la empresa italiana Fincantieri y la británica BAE, gracias a que la Armada australiana se ha decantado por incorporar a sus nuevos buques el sistema de defensa y combate Aegis que desarrolla la norteamericana Lockheed Martin y que se produce en la Unidad de Sistemas del astillero de San Fernando. Australia sigue con su proceso de renovación de flota y este contrato, de ser adjudicado a Navantia, llevaría el mismo camino que el de los tres destructores de la serie ‘Hobart’ que se construyen en el astillero de Adelaide por transferencia tecnológica, es decir, Navantia pondría la ingeniería y los bienes de equipo.

Arabia. Cinco Corbetas para San Fernando

Muy distinto al contrato australiano es el que se ultima desde hace un año con el Gobierno de Riad para la construcción en el astillero de San Fernando de cinco corbetas de la serie Avante 2200 para la Marina de Arabia Saudí. Todo apunta a que la firma definitiva del acuerdo llegará entre finales de febrero y mediados de marzo después de duras negociaciones. Este contrato, clave para empujar la débil economía de Navantia, supone una inyección de 2.000 millones de euros y más de cuatro años de carga de trabajo asegurada para la planta isleña. La dirección de Navantia confía en este contrato como tabla de salvación a corto plazo y, sobre todo, como respaldo económico para implantar las primeras tesis que recoge el plan industrial.

Canadá. Renovación de flota

Navantia presentó a finales del pasado diciembre una oferta para construir quince fragatas para la Marina canadiense. De esta forma, la empresa española ha entrado en un jugoso concurso, en el que compite con la franco-italiana Naval Group y la italiana Fincatieri. Este contrato, al igual que el de las fragatas australianas, sería por transferencia tecnológica y está previsto que la obra arranque en un astillero canadiense en 2020. Queda todavía una larga carrera hasta su resolución. Navantia opta a este concurso en alianza con dos socios tecnológicos.En este caso es SAAB Australia y CEA Technologies. La oferta de Navantia para Canadá se basa en el modelo de la fragata española F-105 ‘Cristóbal Colón’.

EE UU. Contrato histórico

La transferencia tecnológica se impone en los contratos internacionales. A las fragatas de Australia y Canada se suma también el concurso abierto en Estados Unidos para construir 20 barcos para la US Navy. Navantia dio el pasado noviembre un paso importante al anunciar la alianza con General Dynamics Bath Iron Works, uno de los astilleros de Estados Unidos, y poder optar así al programa naval FFG, que tiene como objetivo la construcción de 20 fragatas de última generación para la US Navy. La obra arrancaría en 2020.

España. La Armada invierte de nuevo

El Ministerio de Defensa se ha pronunciado a favor de nuevas inversiones para la Armada. Entre ellas destaca el contrato de construcción de las dos primeras fragatas de la serie F 110 de un programa que consta de cinco unidades. Todo apunta a que el Gobierno dará luz verde este año a la obra y serán los astilleros gallegos los más beneficiados. El primer buque se entregaría en 2023 y el quinto, en 2027. Por su parte, Defensa también tiene previsto continuar con la segunda fase de los Buques de Acción Marítima (BAM). En estos momentos, el astillero de Ferrol construye el ‘Furor’ y el de San Fernando, el 'Audaz'. Está previsto que ambas unidades se entreguen a la Armada antes del próximo verano. Igualmente, la Armada anunció el pasado noviembre sus necesidades más inmediatas en cuanto a la continuidad del programa de los BAM y puso en marcha el trámite para adjudicar la obra del tercero. Se tarta de un buque de apoyo a submarinos, pero en esta ocasión, Navantia no será astillero preferente ya que la convocatoria se abe a más centros de trabajo. Esta tercera unidad debe estar a flote antes de 2022. En cuanto a los submarinos de la serie S80, Defensa mantiene su inversión.

Iberdrola. Una diversificación rentable

La entrada de Navantia en el negocio offshore ha traído importantes beneficios para los astilleros públicos. La diversificación del negocio ha permitido a la constructora naval mantenerse a flote en momentos muy delicados. Así, Iberdrola ha sido la que ha empujado a Navantia hacia el floreciente negocio de la eólica-marina y ha convertido a los astilleros españoles en proveedores de su infraestructura. Iberdrola abrió la puerta a Navantia en 2014 con el contrato Wikinger, mediante el cual se adjudicó al astillero de Puerto Real la construcción de una plataforma para albergar en ella la subestación eléctrica de este complejo, situado en aguas alemanas. Igualmente, el astillero gallego de Fene hizo 29 de los 70 ‘jackets’ donde se ubican los molinos. A mediados de 2016, la compañía eléctrica adjudicó a los astilleros la construcción de otra plataforma para la subestación eléctrica del parque eólico marino East Anglia One, que promueve Iberdrola en aguas inglesas del mar del Norte. Esta plataforma se construye ahora en Puerto Real y 42 ‘jackets’, en Fene. Navantia sigue en la brecha y acaba de presentar una oferta para la obra de un nuevo parque eólico-marino de Iberdrola. Se trata del complejo de Saint Brieuc, en la costa de Bretaña. Este nuevo complejo abrirá sus puertas en 2022 y todo apunta a que Navantia se podría llevar la obra de una parte de su infraestructura como ya hizo con el Wikinger y el East Anglia One.