TRIBUNALES

Antón, el histórico narco de Barbate, condenado a seis años de prisión

La Audiencia Provincial considera probado que él, uno de sus hijos y un hermano intentaron colar un alijo de 240 kilos de hachís por la costa de Conil

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Antonio Vázquez Gutiérrez, el legendario narco de la costa gaditana conocido como 'Antón', tendrá que pasar un tiempo más a la sombra. La Audiencia Provincial de Cádiz le ha condenado a seis años de prisión a él, a su hijo y a un hermano suyo al considerar probado que todos ellos perpetraron un alijo de 240 kilos de hachís en 2015, cuando les pilló por última vez la Guardia Civil.

La sentencia de la Sección Tercera, a la que ha tenido acceso este periódico, da como hechos probados que el 17 de noviembre de 2015, Antón, barbateño de 44 años y con un rosario de antecedentes por narcotráfico en su haber, preparó un desembarco de droga en compañía de uno de sus hijos, que entonces tenía 17 años. Ambos subieron a bordo de una semirrígida, una Mercury, con 75 caballos de motor. El barco había sido adquirido por el propio Antón y le había puesto el nombre de su mujer. Con ella pusieron rumbo a alta mar y cargaron en un punto no precisado ocho fardos de hachís. Sin embargo el plan se les torció cuando fueron interceptados por una patrulla del Servicio Marítimo de la Guardia Civil que había sido alertada a través del sistema integral de vigilancia del Estrecho (SIVE), de un barco sospechoso a unas cinco o seis millas de la costa frente a las playas de Roche, término de Conil.

En el interior de la embarcación los agentes encontraron la droga. Los fardos estaban atados unos a otros y todos ellos a unas bolsas cargadas de piedras con la idea de fondearlos en el caso de ser cazados. Pero no les dio tiempo. Llevaban 243 kilos de hachís. Además, en el momento de la detención –continúa el fallo– se les intervino un móvil, un número de abonado, y un bolso donde en un papel tenían escritas unas coordenadas geográficas. También llevaban encima unos 300 euros.

«Ya tenemos todo preparado»

Además ya en tierra y al menor empezó a sonarle ante los agentes otro móvil que guardaba en la chaqueta. Aunque intentó disimular finalmente uno de los guardias se percató y descolgó. Fue entonces cuando se escuchó la voz del otro procesado que les estaba dando apoyo en tierra. «Ya tenemos todo preparado», afirmó, a lo que el guardia civil se limitó a contestar «venid para acá que tenemos problemas» y colgó. Esta actuación ha intentado ser anulada por parte de la defensa de los procesados al considerar que se vulneraba el secreto de comunicaciones, sin embargo la sala no lo ha considerado dando la prueba como válida basándose en varias sentencias del Supremo al respecto.

Una vez detenidos Antón y su hijo, prosigue la sentencia, los guardias civiles se centraron en localizar e identificar al resto de los posibles implicados, aquellas personas que podían estar en los alrededores dándoles cobertura. Así, cuando dos agentes se dirigían por el carril de San Ambrosio, se cruzaron con otro vehículo que conducía otro familiar y donde viajaba el tercer implicado, el hermano de Antón apodado 'Selu'. La patrulla les siguió y los sospechosos emprendieron la huida hasta que llegaron a un carril sin salida. Entonces abandonaron el coche y se fueron a la carrera dejando atrás dos móviles, de la misma marca y modelo que los incautados en la embarcación. Tras gestiones policiales se comprobó que dichos teléfonos habían sido utilizados para coordinar el alijo y desde uno de ellos se había realizado la llamada descolgada en el muelle por el agente. Cuando hacían una batida por la zona, los guardias civiles pudieron detener a uno de ellos.

Tras la celebración de la vista oral, el tribunal de la Sección Tercera considera probado estos hechos y condena a Antón, a su hijo y a su hermano 'Selu' a seis años de prisión, concurriendo en el caso de Antón la circunstancia agravante de reincidencia por delitos contra la salud pública con sentencia firme. Además les impone una multa de casi dos millones de euros a cada uno de ellos.

La Sala sin embargo les absuelve del delito de pertenencia a grupo criminal al considerar que, ciñéndose a lo ocurrido ese 17 de noviembre, no puede valorar si se trató «de una actividad ocasional o era reflejo de una actividad delictiva plural».

Asimismo, y debido a que todos se encuentran privados de libertad desde su detención, acuerda prorrogar la prisión provisional del hermano y el hijo hasta el límite de tres años de cárcel y limita la prórroga ordenada respecto de Antón hasta un máximo de tres años. La sentencia no es firme ya que cabe recurso.

La historia de Antón, detenido y sentenciado en varias ocasiones, está relacionada con los peores momentos de la imagen de Barbate, cuando el tráfico de drogas asoló el municipio y él, como otros miembros de su familia, no dudaba en hacer una clara ostentación de sus 'negocios' presumiendo de coches de alta gama, nuevas casas e incluso, mascotas tan particulares como un cachorro de león que paseaba con entusiasmo por el paseo marítimo de su pueblo.