Centenares de familiares y amigos han despedido a los militares de la 'Santa María'. - ANTONIO VÁZQUEZ
OPERACIÓN SOPHIA

«Adiós papi», nos vemos en seis meses

La fragata 'Santa María' ha partido de la Base Naval de Rota hacia el Mediterráneo central, donde combatirá el tráfico de personas

RotaActualizado:

Dormida, la acuna en sus brazos y acaricia su cara. No puede quitar la vista de su pequeña. Hace tres meses que nació y hoy el cabo Andreu tiene que despedirse de ella. Cuando vuelva habrá cumplido nueve y detrás habrán quedado la Navidad, Semana Santa e incluso la Feria.

Los abrazos, las lágrimas, las palabras de ánimo y los besos han tomado en la mañana de este miércoles festivo un frío muelle de la Base Naval de Rota. Desde allí ha partido puntual, a las 11.00 horas, la fragata 'Santa María' hacia aguas del Mediterráneo central para incorporarse a la operación 'Sophia' de lucha contra el tráfico ilegal de personas.

Amenaza y refugio

Antes de zarpar, los más de 200 hombres y mujeres que componen su dotación han sido despedidos por el Almirante de Flota (ALFLOT), Juan Rodríguez Garat. «Marcháis después de haber superado con éxito un largo periodo de preparación», ha dicho el ALFLOT a los militares, que escuchaban en formación sobre la cubierta de la 'Santa María'. «Estaréis más de cinco meses desplegados pasando fechas muy importantes lejos del hogar y aún así he visto la ilusión en vuestras miradas», ha continuado el almirante Rodríguez Garat, que les ha prevenido contra «los cuatro enemigos de esa ilusión que han sufrido los marinos de todos los tiempos», la lejanía, la rutina, el confinamiento al espacio cerrado del buque en la mar y la meteorología.

Éste será un despliegue especial ya que, como ha señalado el almirante, «lo que lleva a la 'Santa María' a la mar es la operación 'Sophia' que va de personas desesperadas que huyen de la muerte intentando encontrar un futuro mejor para ellos y sus hijos y va también de criminales que tratan de aprovecharse de la desesperación de estas personas». No ha querido perder la oportunidad el Almirante de la Flota para recordar a la dotación de la fragata que ésta es un «instrumento de España» y que su trabajo es conseguir «que vuestra proa sea una amenaza para los criminales y vuestra cubierta un refugio acogedor para los necesitados». Algo que, les ha asegurado, está convencido de que van a «hacer bien porque sois marinos españoles, porque os inquieta el destino de todos estos migrantes desesperados y por vosotros mismos». «Volveréis con la cabeza bien alta y la satisfacción del deber cumplido», ha asegurado el almirante.

«Se van a salvar vidas»

Concluida la despedida oficial ha llegado el turno de los centenares de familiares y amigos que se agolpaban en el muelle. Lágrimas, muchas lágrimas, pero también orgullo y consuelo por saber que «se van a salvar vidas», como señala emocionada la esposa del brigada Fernández Picón, acostumbrada a las ausencias de un marino con 26 años de servicio a la Armada pero que vive cada despedida como si fuera la primera. O Cristina, que acompañada de sus dos hijos se han separado de nuevo del marinero Mayo, que ya lleva en la mochila una operación 'Atalanta'. Al igual que el marinero Hurtado, al que se abrazan su mujer Ivonne y su pequeña, de unos tres años, que pasará las Navidades sin papá.

«Perdemos la Navidad con nuestros seres queridos, pero los migrantes, ellos sí que pierden, ¡mucho más! y por ellos tienen que cumplir con la misión», cuenta el esposo de la sargento Fernández, al que le acompaña su hijo y la familia de su mujer al completo. Sabe que la distancia es complicada, porque él, también militar, ha estado embarcado en el buque escuela 'Juan Sebastián de Elcano', pero agradece a las nuevas tecnologías que estos meses podrán estar más cerca de María José. «WhatsApp, Skype, videollamadas, facilitan mucho el contacto y poder hablar con ella», declara sonriente.

Será una misión dura y lo saben. Desde que se puso en marcha la operación 'Sophia', en 2015, los buques de la Armada Española han salvado miles de vidas en el Mediterráneo. Un mar en el que diariamente se ahogan decenas de migrantes desesperados que intentan huir de la guerra y el horror. De eso también serán testigos durante su lucha por frenar el tráfico ilegal de personas. El teniente enfermero Serrano se enfrentará a ello por primera vez, una prueba de fuego para la que cuenta con el apoyo y la confianza de su mujer. «Tendrá que salvar muchas vidas», dice sin poder evitar las lágrimas.

Un adiós de medio año

La banda del Tercio del Sur comienza a entonar los primeros compases del pasodoble 'Las corsarias'. Ha llegado el momento, por el puente de la F-81, uno a uno, los militares suben a bordo. El cabo Belizón aprovecha para dar el último beso a la barriga de su esposa embarazada, que llora desconsolada ante la inminente partida, y abrazar de nuevo, más fuerte aún si cabe, a su hijo pequeño. Miembro del Equipo Operativo de Seguridad (EOS) de Infantería de Marina que participa en la misión a bordo de la 'Santa María', es la primera vez que marcha a una operación internacional después de haber sido padre. «Cuesta dejarlos pero es algo que asumimos y sabemos desde que entramos en las Fuerzas Armadas», declara.

Ha cesado la música y la 'Santa María' se aleja cada vez más del muelle. Las manos se agitan en un «hasta pronto» que durará seis meses. «Adiós, papi. Adiós, papi», dice una pequeña de rizos dorados y gorrito de lana rosa. Suenan en la Base Naval de Rota las sirenas de la fragata 'Navarra' y de los buques de asalto anfibio 'Castilla' y 'Galicia' despidiendo a sus compañeros. El próximo 14 de diciembre relevarán al buque de aprovisionamiento en combate 'Cantabria' en la misión de la Unión Europea EUNAVFOR-MED Sophia, mirando de frente a la tragedia humanitaria que asola desde hace años el Mediterráneo.